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sábado 06 de agosto de 2016

Los productores mendocinos se encuentran en estado de movilización

Es porque el Senasa cambió el estatus sanitario que desde hace varios años caracterizaba a nuestra provincia. Sostienen que esta modificación los obligará a cargar con altos costos para desinfectar la producción de frutas.

Los productores mendocinos, al menos muchos de ellos, consideran que el Senasa no confía en los controles que realiza el Iscamén, el organismo local encargado de realizar los controles fitosanitarios.

Es porque el primero decidió suspender la categoría de estatus fitosanitario para los controles que se realizan de los productos frutihortícolas. Dichas inspecciones afectan tanto a las zonas libres de moscas de los frutos como a las de escasa prevalencia.

Omar Carrasco, titular de la Unión Frutihortícola Argentina filial Mendoza, explicó que con esta nueva resolución del Senasa, los productores (especialmente los de frutas) no podrán exportar ni comercializar sus productos a la Patagonia (área libre de mosca de los frutos) sin antes tener que someterse a procesos de desinfección con bromuro de metilo, como lo ordena ahora el organismo nacional de control.

“La modificación aplicada por Senasa a Mendoza supone que los productores deberemos cargar con altos costos de fletes y cargos por desinfección con bromuro de metilo para poder vender las frutas a la Patagonia”, dijo Carrasco.

El dirigente recordó que el mercado patagónico es muy importante para Mendoza “ya que 70% de los productos mendocinos tienen ese destino”.

Carrasco entiende que de no dejar sin efecto esta decisión los productores asistirán a la quiebra directa.
“Nos encontramos en estado alerta y movilización ante la falta de respuestas inmediatas de los funcionarios de Senasa. Nos movilizaremos para defender nuestra única fuente de trabajo”, advirtió Carrasco.

Los productores mendocinos esgrimen que ahora, para poder vender la próxima temporada, deberán llevar las cajas de frutas y verduras para realizar una fumigación con bromuro de metilo en cámaras cerradas. Ese proceso tiene un costo de al menos $11 por bulto, más el flete. A ello se le suma que se deben utilizar sustancias que no son bien vistas por todos los consumidores, como el bromuro de metilo, sostienen.

Sobre este punto Carrasco recordó que existen variada oposición en el mundo a la utilización de este químico, que está restringido a nivel mundial.

“La prohibición se fundamenta en el daño que causa a la capa de ozono. Una molécula de bromometano puede destruir 100.000 moléculas de ozono mientras perdura su efecto”, alertó.

De acuerdo con el Protocolo de Montreal, que entró en vigencia en 1989, la mayoría de los países del mundo acordaron reducir el uso del químico a partir del 2015.

Ahora, los productores mendocinos pedirán una reunión de urgencia con directivos de Senasa.

“Esta agraviante resolución perjudica y pone en severo riesgo a todos los productores frutihortícolas de Mendoza”, dijo Carrasco.

Ante este nuevo escenario, desde la Unión Frutihortícola Argentina no descartaron mayores abandonos de fincas y más desempleo en el sector agrícola.

Sobre la mosca de los frutos
Los entendidos sostienen que la capacidad de reproducción de la mosca de los frutos es alta: una mosca pone entre 800 y 1.000 huevos.

Un agravante adicional es que en los últimos años la mosca contó con condiciones muy favorables para la multiplicación, como más humedad y temperaturas más cálidas. Por eso, se afirma, es vital destruir toda la fruta afectada, que es su principal hospedero.
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