Los padres le piden a la DGE que no cierre el Instituto Próvolo

Explicaron que no existe en Mendoza una oferta académica que iguale lo que allí aprenden los alumnos.

Parte de la comunidad educativa del instituto Antonio Próvolo pide que el colegio no sea cerrado, ya que no existe en Mendoza una oferta que iguale lo que allí aprenden los alumnos. Aún sabiendo que es una decisión tomada por la Dirección General de Escuelas la de derivar a unos 80 alumnos que quedaron matriculados luego de las denuncias por abuso sexual a finales de noviembre pasado, los papás y, por supuesto, el cuerpo docente indican que será muy dañino para los chicos el cambio hacia otras instituciones y plantean que de este modo, el Gobierno está sumando víctimas al aberrante caso.

"Mi hija vino del EINNO porque allí no podían atenderla como ella necesitaba, en el Próvolo le hicieron un espacio, con un nivel específico para ella, y avanzó mucho realmente. Ahora, con el cierre del colegio, a mí me queda una sola opción, que es la escuela Pavón, pero allí no tienen la contención integral que recibía en el Próvolo, donde los chicos tienen terapistas del lenguaje todo el tiempo, donde hay talleres de oficios para los chicos que no van a seguir la facultad", explicó Luis Dalmasso, papá de una nena de 9 años con retraso madurativo, además de la hipoacusia.

Por supuesto, sigue comentando: "Me volví loco cuando supe lo de las violaciones y quería saber qué había pasado con mi hija, pero también es cierto que hacen un gran trabajo los docentes allí. Pero este Gobierno, que debió controlar el albergue, no lo hizo y como no controló bien, decide cerrar el colegio, es decir, como se equivocó, lo cierra. En lugar de construir, destruye, que es lo más fácil". Y concluyó diciendo: "El Estado sigue vulnerando el derecho de los chicos discapacitados y los chicos que no fueron abusados también son víctimas".

Este papá comentó que fueron a fines de 2016 a la Comisión de Derechos y Garantías a solicitar que el colegio siguiera abierto porque tienen una oferta educativa muy específica, incluso que pudieran plantearse otras alternativas al cierre como la formación de una comisión de padres que observara las actividades diarias en el Próvolo, una vez por supuesto que el Estado separara a la congregación religiosa del control del predio y las instalaciones.

Por su parte, Leonardo Escudero, docente y que también tiene una nena en el colegio, explicó que está buscando otra escuela para su hija en las cercanías de Tupungato, donde vive actualmente. Pero adelantó que si no consigue una con igual calidad educativa, demandará al Estado por haber frustrado el avance que notó cuando su niña empezó a ir al Próvolo.

"La Dirección General de Escuelas nos ofrece que llevemos a los chicos a una escuela pública porque eso indica la ley, pero en Tupungato no tiene ningún colegio con el entorno formativo necesario para mi hija. La escuela Nadal de Portillo la recibe, por supuesto, pero si no tiene el mismo acompañamiento pedagógico, tomaré medidas legales como corresponde. Yo soy docente y puedo asegurar que sin acompañante terapéutico es muy difícil el trabajo de los maestros y qué va a hacer mi hija, en el aula, mientras no entiende lo que pasa. Yo no he visto en ningún colegio donde hay denuncias de abuso sexual de un profesor, que el colegio cierre, y no sé por qué lo quieren hacer en este caso", detalló el papá.

En tanto, los directivos del colegio fueron notificados por la DGE recién durante la mañana de ayer de la decisión de cerrar, por lo que indicaron que desde diciembre hasta la fecha, habían estado trabajando normalmente e, incluso, debían participar de una reunión de supervisión, pero el panorama cambió el viernes pasado tras las declaraciones del titular del área, Jaime Correas, anticipando la decisión.

El gobierno escolar está ofreciendo desde diciembre pasado que los papás recurran a los colegios más cercanos al domicilio, por lo que ya 30 chicos se cambiaron, de una matrícula de 110 pequeños. Las opciones son para Capital, Las Heras y Guaymallén, la escuela R. De Pavón; en Lavalle, la Domingo Sícoli; en Godoy Cruz la EINNO, la Armando Cichitti y Artesanos Mendocinos; para la zona Este, la escuela Perrupato, y para el Valle de Uco, el club de Leones de Tunuyán y la Nadal del Portillo; mientras que en Luján, la Romelio Villalobos.

Leticia Guellet, docente del Próvolo y vocera de este grupo, indicó que los colegios que está ofreciendo el Gobierno para derivar a los chicos están dedicados mayormente a alumnos con deficiencia mental y dificultades motrices, pero no para hipoacúsicos. Y los que sí son especializados, no cuentan con los talleres desarrollados de manera tal de darles salidas laborales a los chicos que egresan de la secundaria.

Pero, además, "muchos chicos del Próvolo vienen de departamentos alejados del Gran Mendoza" justamente, por la atención del cuerpo de 50 personas, entre docentes, psicólogos,fonaudiólogos, nutricionistas, asistentes sociales, terapistas del lenguaje y talleristas de panaderías, repostería, carpintería metálica y en madera, y artesanías.

Guellet dijo: "Tenemos atención temprana para los bebés, nuestro propio audiómetro para medir qué grado de recuperación tienen los chicos con las terapias, los talleres, los terapistas..., es decir, una formación integral del niño hipoacúsico, que no encontrará en otra institución".

La docente agregó que luego de las primeras actuaciones de la Justicia no volvieron a ser llamadas a declarar para ampliar su testimonio, como así tampoco tuvieron contacto alguno con los sacerdotes encargados de la congregación religiosa en Mendoza, para saber qué iban a hacer con el proyecto educativo.

Aclaró que siguieron trabajando de todos modos, incluso, durante enero, y recalcó que las obras sociales son las que sostenían al colegio, con el aporte para los chicos, por lo que no pagaban cuotas los alumnos. Tampoco recibían dinero de la Iglesia. "Hubo mucha mentira generada, yo en 17 años que trabajo en el colegio, nunca vi al cura Corradi en las aulas, ni que se llevaran chicos de ellas, solo estaban en contacto con él cuando hacían confesiones y misas, y nosotras estábamos presentes. Si hubiéramos sabido algo, los hubiéramos denunciado".

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