Mendoza Mendoza
domingo 13 de noviembre de 2016

"Los jueces tenemos que ser garantistas del sistema"

Sin tapujos, tras la holgada votación del Senado, el nuevo integrante de la Suprema Corte asegura que un juez debe actuar correctamente, no ser "políticamente correcto"

Cuando lo postuló, el gobernador Alfredo Cornejo presentó a José Virgilio Valerio (62) como un juez de duras sentencias que bregaría por terminar con la "puerta giratoria" para los acusados de cometer delitos.

Tras superar airosamente una intensa polémica que se terminó agotando entre sus argumentos y los de aquellos que reclamaban una mujer en el máximo tribunal, Valerio pasó con éxito la audiencia pública y luego la palabra –y el voto– la tuvieron los senadores, que lo apoyaron con 28 bolillas blancas y sólo le dieron 11 votos negativos.

Es decir, en la votación arrasó, contando con la aprobación de radicales y peronistas, convirtiéndose así en el nuevo integrante de la Suprema Corte de Justicia de la provincia (ocupará el lugar del recientemente jubilado Herman Salvini).

Antes de la llegada a su nuevo sillón, que se producirá el 1 de diciembre, Valerio dialogó con Diario UNO.

–¿Qué proyectos tiene para el cargo que va a asumir en diciembre?
–Espero llegar y poder llevar adelante alguna de las tantas reformas que hemos venido trabajando durante los últimos años y tratar de concretarlas, es decir reformar el funcionamiento de la Justicia penal, reformar estructuras, reformar gestión, hacer reingeniería de procesos. Dar una respuesta y una modernización del Poder Judicial, una respuesta a la sociedad que reclama urgentemente soluciones en materia penal. Que es la que tiene que llevar adelante toda la implementación de la reforma, y de esta manera tratar de colaborar. Esto desde el punto de vista de la estructura de poder.

–¿Cuál es el rol de la Corte?
–La Corte tiene dos caras, por lo menos nosotros la enseñamos así en la facultad (da Derecho Constitucional) como tribunal dicta sentencias, y como Poder dicta acordadas, administra. Esto que le he estado diciendo es como cabeza de Poder. Como tribunal, espero poder contribuir a una interpretación del derecho que sea acorde a la Constitución y a los tratados internacionales.

–¿Se considera un juez de fallos duros, como lo describió el gobernador?
–Soy un juez que aplica la ley, la Constitución. Lo que pasa es que cuando existe laxitud, el que aplica la ley aparece como duro. Pero así como dicto sentencias condenando, dicto sentencias absolutorias, que son las que me han estado recriminando. Yo aplico la ley. Si tengo pruebas, y hay que condenar, condeno. Y si tengo que absolver, absuelvo. Siempre he sido así, no ahora.

–¿Cuál cree que es la expectativa de la sociedad con respecto a la Justicia y a los jueces?
–En definitiva lo que espera la sociedad de un juez es que actúe correctamente, no en forma políticamente correcta. Que lo haga de acuerdo con las normas que nos rigen. Ahora, si previamente y con prejuicio queremos que condene a determinadas personas o que absuelva a otras, en realidad no queremos un juez. Queremos un verdugo o un perrito faldero.

–¿Cómo vive la pelea entre una Justicia garantista versus una de mano dura?
–Siempre he aplicado el derecho de acuerdo a cómo entiendo que se debe aplicar, no de otra manera. Y para mí es fundamental esto. Si no, venimos a hablar de que los jueces somos garantistas. Los jueces tenemos que ser garantistas del sistema.

–¿Usted es católico?
–No, no soy creyente. Fui a colegios religiosos, pero soy agnóstico.

–¿Cuál es su postura con respecto al aborto no punible?
–Mi postura es que hay que cumplir la ley, esto es esencial. O la ley es constitucional y se cumple, o es inconstitucional y no se cumple.

–Usted fue estudiante en la época del Proceso. ¿Fue militante estudiantil, tuvo problemas por esto?
-Yo milité en contra del gobierno de facto. Apenas me recibí en el '76, volví a Mendoza y actué inmediatamente en política. Tenía un mimiógrafo en mi oficina, escondido. Allí editábamos e imprimíamos boletines a favor de la juventud radical, de la Franja Morada, de lo que fue el movimiento de Renovación y Cambio, el inicio del movimiento alfonsinista en Mendoza. En 1981 imprimíamos El peludo, publicábamos en la Fundación Ecuménica, una de las entidades que me impugnaron.

–¿Qué piensa acerca de si debería haber una mujer en la Corte?
–Mire, creo que se debe gobernar con las personas que son más capaces, de cualquier manera esto no quiere decir que no puede ser una mujer. ¿Y si fueran siete mujeres, qué problema habría? A mí no me preocuparía, ni diría "tiene que haber un hombre, falta una perspectiva masculina". ¿Por qué no puede haber también perspectiva de una persona trans, tiene que ser de una forma u otra? El gobernador definió cuál era el problema, qué se quería llevar adelante y de ahí viene la postulación.

–¿Está de acuerdo con las decisiones que ha estado tomando el gobernador con respecto a la seguridad y a la Justicia?
–Con respecto a la Justicia, tenemos coincidencias. Llevamos años peleando para que se eliminara el traslado del expediente. No podíamos conseguir una cosa tan elemental. Y no es que lo hayamos propuesto ahora, lo propusimos cuando gobernaba Paco Pérez, pero él no escuchó nuestros proyectos, durante el gobierno anterior, nunca los leyeron.

–Las tres semanas previas al nombramiento fueron intensas en cuanto a críticas e impugnaciones. ¿Cómo las vivió?
–Si alguien piensa que esto no estuvo armado que me lo explique. Si alguien cree que esto no está direccionado, que por favor me lo explique. Lo sabemos todos. No hay nadie que sea un ingenuo y no lo sepa. Mezclaron deliberadamente la coyuntura con mi postulación a la Corte.

–¿Y por qué supone esto?
–Toda mi vida he dicho lo que pienso. Yo no soy de los que no se manejan con lo políticamente correcto. No planteo una cuestión con respecto al Poder Judicial ahora porque me dieron el acuerdo para la Suprema Corte. Lo vengo diciendo desde hace años. Lo políticamente correcto sería guardarme mis opiniones, no decir nada. No soy políticamente correcto, soy un juez y como juez asumo la responsabilidad de decir lo que pienso. Si nadie dice lo que piensa pasa lo que pasa ahora, somos todos pusilánimes. Entonces después nos sorprendemos por cómo hemos podido llegar a una situación tan grave. Y llegamos porque nadie dice nada. Todos miran para el costado.

–¿Por qué cree que lo consideran misógino y homofóbico?
–Yo he realizado muchos más fallos que esos cuatro por los que se me cuestiona. Vienen y me acusan, por ejemplo, en el caso Rojas Echevarrieta de que yo no he tenido perspectiva de género. Pero quién investigó la causa, quien la elevó a juicio. La fiscal, la jueza de garantías, abogada de la parte querellante, todas mujeres. ¿Y yo soy el misógino? Tengo 40 años de recibido, 29 en el Poder Judicial, ¿y me vienen a hablar de cuatro fallos sacados de contexto? La gente que fue a impugnarme ni siquiera leyó los fallos. Es vergonzoso.
Fuente:

Dejanos tu comentario

Más Leídas