Mendoza - Mendoza Mendoza
sábado 30 de septiembre de 2017

Los Bucay hablan como padre e hijo

Jorge llega a Mendoza junto con Demián, también terapeuta. La propuesta es hablar de los vínculos intrafamiliares en un ambiente íntimo del hotel Sheraton.

Pocas relaciones nos moldean más que la que hemos tenido (y tenemos) con nuestros padres. Como contracara, en ninguna relación queremos ser más sanos y nutritivos que en las que tenemos con nuestros hijos.

Sin embargo, las relaciones entre padres e hijos no suelen ser sencillas. Dolores, decepciones, expectativas, exigencias y hasta rencores se interponen entre uno y otro e impiden que ese vínculo tan importante para ambos sea la fuente de crecimiento, satisfacción y cobijo que debiera ser.

Jorge y Demián Bucay, como padre e hijo que son, utilizan su propia experiencia personal para abordar esta cuestión y nos cuentan del camino que han recorrido (que tampoco ha estado exento de obstáculos) para llegar a establecer la fructífera relación que hoy los une.

A partir de estas vivencias particulares, no carentes de un toque de humor, intentan transmitirnos las enseñanzas sobre temas como el amor, la ambivalencia, la educación, los ideales y la herencia, que les permitan a todo padre o madre y a todo hijo o hija fortalecer y enriquecer ese vínculo fundamental y único.
Sanar la relación con nuestros padres y con nuestros hijos es un desafío imprescindible para vivir plenamente, para desarrollar nuestro potencial y para establecer futuras relaciones sanas.

La charla de los Bucay se desarrollará hoy en el salón Fader del Sheraton. En diálogo con Primeras voces (radio Nihuil), el reconocido terapeuta anticipó las claves de un vínculo padre-hijo que siempre se muestra imperfecto.

–¿Cómo podemos construir una relación sana con nuestros hijos?
–Esa es la clave de esta visita que hago con mi hijo Demián a Mendoza. Los dos estamos inspirados al ser padres e hijos a la vez. Y somos dos terapeutas. Pensamos que el de padre-hijo es un vínculo que hay que cuidar como vínculo fundacional del resto de nuestras relaciones. Pero la idea no es quedarnos ahí, la idea es hablar también de todas nuestras relaciones intrafamiliares. Hablar sobre las dificultades que transitan los vínculos, sea en parejas, entre hermanos...

–La sociedad va cambiando y con ella los problemas de estos vínculos. Hoy se impone el tema de las redes sociales. ¿Cuáles detectan como los problemas más fuertes en la relación padre e hijo en la actualidad?
–Hay algunas cosas que son particularmente difíciles, pero la verdad es que en nuestra lista no están las redes sociales. Porque nos parece que esa es una realidad diferente, a la que debemos acostumbrarnos y aprender a vivir con ella. En todo caso, es una batalla perdida. No podemos pretender que nuestros hijos vivan sin las redes, sin internet, sin teléfono. Mis padres me peleaban por la televisión, mis abuelos peleaban a mis padres por las milongas y ahora están las redes. Esto encontrará su cauce. Los problemas de los jóvenes de hoy no es eso sino más bien están relacionados con el tema de las incertidumbres del mundo actual, tanto laboral como social y cultural.

–¿Y cómo podemos hacer los padres para ayudarlos con esas incertidumbres a nuestros hijos?
–Lo primero que me sale es cambiando el mundo... (risas). Creo que lo más importante sería enseñarles a que diseñen sus propias herramientas para enfrentarse al mundo en el que viven y vivirán, que nosotros tampoco conocemos. Lo que antes era valioso ahora no lo es. Todo cambia. Cuando empezamos con Demián a planear estas charlas, yo creía que el tema pasaba porque los chicos de hoy no tienen valores, que viven a los tumbos. Y en realidad lo que Demián me mostró que sucede, y es verdad, no es que no tengan valores sino que tienen otros valores. Lo que para nosotros no era valioso, para ellos ahora sí lo es. Y viceversa. Nosotros como padres no sólo tenemos la responsabilidad de transmitir, sino también de aprender. La relación de padres e hijos siempre fue conflictiva. Alguna evolución favorable del tiempo actual es que hoy los padres permiten la rebeldía de los hijos, permiten su libertad. Se acabó la época del cinto o la cacheteada. Hoy, los padres tenemos que aprender a hablar, explicar y motivar más.

Para agendar

Cuándo: hoy a las 20.30
Dónde: salón Fader (hotel Sheraton, Primitivo de la Reta 989, Ciudad)
Entrada $500
Fuente:

Más Leídas