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domingo 13 de noviembre de 2016

Los baños para ambos géneros se naturalizan de a poco entre los estudiantes

Fueron implementados en la Facultad de Ciencias Políticas y Sociales de la UNCuyo hace 7 meses. El objetivo es incluir y evitar la discriminación

Los primeros baños sin distinción de género, que implementó la Facultad de Ciencias Políticas y Sociales de la Universidad Nacional de Cuyo, llevan siete meses funcionando. Desde su inauguración la medida comienza a naturalizarse con timidez entre los estudiantes. Con voces a favor y en contra, el principal objetivo es la inclusión y erradicar distintas formas de discriminación.

La tarea cultural de eliminar la separación histórica entre hombres y mujeres al ingreso de un baño público fue propuesta por el Área de Derechos Humanos de la facultad y rige sólo en el primer piso y la planta baja de esa institución.

El objetivo es extender la iniciativa a todos los baños del edificio y llevar la propuesta al resto de las distintas facultades que conforman la Ciudad Universitaria.

Según el equipo de donde surgió la idea, este es el primer edificio público de Mendoza con baños universales.

La Facultad de Periodismo y Comunicación Social de la Universidad Nacional de La Plata fue pionera, al justificar la implementación de una medida similar a partir del 2012. En el resto del país de a poco la propuesta se replica.

Además explicaron que la iniciativa está situada en una línea de trabajo que la facultad sostiene desde hace años,en cuanto a ampliación de derechos, ya que surge amparada por un marco legal que incluye las leyes de Matrimonio Igualitario (2010), de Educación Sexual Integral (2006) y de Identidad de Género (2012). Todas ellas sirvieron de base para su implementación.

El balance
Gustavo Ortiz (30) y Paula Baigorria (29), miembros del Área de Derechos Humanos, contaron que una vez en marcha la propuesta lo que se hizo fue trabajar con los estudiantes para bajar información, conocer qué es la identidad de género e ir desterrando mitos.

Con esta consigna se instalaron buzones donde la comunidad educativa fue dejando sus pareceres sobre la temática.

A lo largo de varias semanas los alumnos y docentes fueron colocando en forma anónima y por escrito su opinión.

La sistematización de toda esa información recaudada sirvió para conocer las reacciones positivas y negativas y brindar posteriormente charlas y debates sobre inclusión, diversidad sexual y también discriminación.

¿Violencia?
"El baño era uno de los lugares que ofrecían la mayor diferenciación entre géneros. Se descubrió entre las opiniones negativas que había falta de información sobre el objetivo de estos baños. También se plantearon las diferentes problemáticas que pueden surgir en su uso, como por ejemplo se dijo que podían suceder situaciones de violencia", explicó Ortiz.

"Había una naturalización de la violencia. Veíamos que además de desconocer cuáles eran las causas de la violencia en una sociedad patriarcal, los estudiantes confundían cosas. Pensaban que en el baño podía ocurrir una violación o un abuso, o ser golpeado, como si los hombres fueran naturalmente violentos o abusadores", agregó por su parte Baigorria.

"Luego de las charlas los estudiantes entendían mejor la medida. Nos preocupaba la naturalización que se hacía de ciertas nociones o mitos. Pero esto es un proceso gradual", explicaron los miembros del Área de Derechos Humanos.

"No tenemos conocimiento de que en otras facultades se haya aplicado la propuesta , pero a nivel nacional sí se ha hecho", concluyeron.
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