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sábado 20 de agosto de 2016

López Rosetti: "Ellas gestionan por procedimientos y ellos, por objetivos"

El mediático médico visitó ayer Mendoza para presentar su libro Ellas. Cerebro, corazón y psicología de la mujer, como parte del ciclo de charlas Planeta-Canal 7.

¿La mujer es más o menos inteligente que el hombre?

Esta preguntonta, que dominó a la humanidad durante casi toda su existencia, ha sido finalmente contestada por la ciencia médica.

Tras escanear y comparar cerebros femeninos y masculinos, estudiar al milímetro sus funciones y las interacciones entre los hemisferios derecho e izquierdo, se ha concluido: "Ni más ni menos inteligentes, simplemente mujeres y hombres son distintos", remarcando que esas diferencias "son producto de la evolución de la especie y sus roles con el medio ambiente". Así lo expuso anoche, ante un auditorio repleto y en una amena y científica charla, el mediático médico Daniel López Rosetti.

Fue en el estadio Vicente Polimeni, antes unas 1.500 personas, en el ciclo Planeta-Canal 7, auspiciado por Diario UNO, radio Nihuil y la Municipalidad de Las Heras.

Los mendocinos, siempre reacios y poco demostrativos, aplaudieron largamente y de pie la exposición.
El médico porteño vino a hablar de Ellas. Cerebro, corazón y psicología de la mujer, el último libro que acaba de publicar, en donde hace una radiografía de la mente femenina.

López Rosetti habló de las diferencias entre el hombre y la mujer y destacó lo que las mujeres hacen mejor que ellos: "Ellas pueden hacer varias tareas a la vez; ven, oyen y huelen más que los hombres; perciben mejor el lenguaje gestual; piensan menos en el sexo que ellos; busca calidad en el amor y la vida marital; se estresan por causas diferentes, sufren más del corazón y con síntomas distintos a los varones y tienen más riesgo de sufrir arteriosclerosis si no son felices en la vida en pareja".
El profesional destacó que esto está comprobado científicamente.

Tal configuración viene de muy lejos, desde el día en que los humanos lograron ponerse de pie: "Antes de esto el hombre-mono tomaba por atrás a la hembra para el contacto sexual. La única emoción existente era el miedo, producto de la amenaza permanente del predador".

"Pero una vez erguidos –resaltó– la relación sexual fue por primera vez cara a cara, frente a frente. Entonces surgió cerebralmente la segunda emoción: el amor".

Este nuevo elemento y la ventaja física de contar con dos brazos desocupados determinaron la vida familiar y el primer reparto del grupo.

López Rosetti describió que "el hombre se encargó de buscar el alimento, cazar la presa y proteger al grupo de las amenazas. La mujer, en cambio, se quedó en la cueva con las crías para amamantarlas, cuidarlas, organizar ese hogar y recolectar alimentos".

"Esas ocupaciones formaron cerebros distintos. Ellas aprendieron a hacer varias tareas a la vez, a gestionar por procedimientos. Ellos, focalizados en la presa y la amenaza, gestionan por objetivos".
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