"Lo único que queremos es saber que pasó, traerlas acá y enterrarlas dignamente", dijo Jorge Coni

Más de 15.000 personas, sobre todo mujeres y jóvenes, reclamaron justicia en el microcentro por el asesinato de Marina Menegazzo y María Jose Coni, ultimadas en la conocida playa de Ecuador.

"Esto ya está, estas dos niñas ya no van a volver con nosotros, pero por lo menos miles de otros chicos de Mendoza no van a ir a Montañita después de esto. Porque esta adhesión que vemos acá, esto es Mendoza, no es otra cosa, es gente como mi hija y como Marina. La gente siente que les puede pasar lo mismo a sus hijas el día de mañana. Lo único que queremos es saber que pasó, traerlas acá y enterrarlas dignamente".

Así habló Jorge Coni, el padre de María José, minutos antes de que una multitud, una de las marchas más importantes de los últimos tiempos, se abriera paso por el microcentro de Mendoza.

Más de 15.000 mendocinos, mujeres en su gran mayoría, jóvenes y adolescentes casi todas, muchas con el uniforme del colegio secundario del que acababan de salir, marcharon con profundo dolor, con un respetuoso silencio y con un constante aplauso en señal de reclamo: "Verdad y justicia para Marina y Majo" fue el lema principal que enarboló la marcha por las dos mendocinas asesinadas sin piedad el 23 de febrero pasado, en las playas de Montañita, en las soñadas costas de Ecuador.

Los padres, hermanos y amigos de Marina Menegazzo (21) y María José Coni (22) encabezaron, junto con familiares de víctimas de la inseguridad, la interminable columna de siete cuadras que partió de la esquina de Catamarca y San Juan, frente a la Universidad del Aconcagua, recorrió avenida San Martín, calles Montevideo y Patricias Mendocinas para recalar frente a la Legislatura.

Allí fueron recibidos por la vicegobernadora, Laura Montero, que se ciñó a saludar y consolar a los devastados familiares de las jóvenes que en enero partieron en un viaje de ensueño rumbo a Perú y Ecuador y encontraron una violenta e inesperada muerte el día que emprendían el regreso a Mendoza.

Las calles del microcentro acusaron el impacto de la marcha. No hay mendocino que no conozca a Marina y Majo tras el violento final del que fueron víctimas. Y este jueves eso se notó.

Mientras la marcha avanzaba, la gente que estaba en los bares del centro, en los negocios comprando o vendiendo, abandonó su rutina para salir a las veredas, ponerse de pie y adherir, con el aplauso que los manifestantes daban a cada paso.

Decenas de carteles armados por quienes participaron, con los rostros de las infortunadas chicas, con diversas leyendas repudiando la violencia, reclamando el derecho de las mujeres a "andar solas" por el mundo sin ser blanco fácil de ataques, exigiendo justicia, se pudieron ver a lo largo de la manifestación.

Fue una marcha de repudio, de reclamo, pero también fue una marcha de despedida, de quienes las conocían y de quienes no pero sienten que pueden correr el riesgo de estar en el lugar de ellas.

No hubo cánticos ofensivos, ni insultos, ni alusiones a Montañita o a Ecuador. Fue una marcha pacífica, respetuosa y sentida.

Las familias de Marina y Majo no pudieron evitar la conmoción de tan masivo acompañamiento al que no están acostumbrados por ser personas de a pie y de trabajo.

En la puerta de la Legislatura agradecieron a los manifestantes y recordaron a las chicas.

Ante las consultas de la prensa, respondieron una vez más que no es posible que las jóvenes se hayan ido por voluntad propia a pasar la noche en la casa de un extraño, donde habrían sido asesinadas.

Sin abandonar el bajo perfil, porque no quieren polemizar con las autoridades ecuatorianas, a las que prefieren darles tiempo para que investiguen, destacaron que Marina y Majo estaban cubiertas para afrontar gastos.

El padre de María José recordó una vez más que ambas tenían las tarjetas de crédito con saldo favorable para utilizarlas y que aunque han escuchado los testimonios de gente de Montañita que dicen que estaban sin dinero, no creen que los hechos hayan sido como los relató el único homicida confeso, que se ha inculpado y ha dado tres versiones distintas.

Miles de mendocinos pidieron por ellas y las esperan para darles el último adiós.

La UNCuyo se sumó al repudio social
El Consejo Superior de la UNCuyo manifestó su repudio por los hechos de violencia de los que fueron víctimas la estudiante de esa universidad María José Coni y su amiga Marina Menegazzo y adhirió a la marcha.

Además se sumó al pedido de justicia y esclarecimiento de los hechos que demandan familiares y amigos de las jóvenes. Expresó que lo ocurrido no representa "un hecho aislado, sino algo cada vez más cotidiano en la sociedad, que no debe quedar en el olvido, sino que debe llamar a la reflexión, en pos de generar conciencia y de bregar por la igualdad de género. Las chicas fueron violentadas por ser mujeres".

Opina Candela Herrero, de la Juventud del MST: "Fueron víctimas de la violencia machista"
"En primer lugar tenemos que decir que lo ocurrido con Marina y Majo no se trata de un crimen más. Más allá de si fue violación, abuso o trata de personas, el caso muestra claras señales de ser un caso de violencia de género, fue un femicidio. A las chicas no las mató ni el viaje ni la vulnerabilidad ni la irresponsabilidad. Marina y Majo son otras de nuestras mujeres víctimas de la violencia machista, de este podrido sistema de opresión patriarcal, de esta cultura que enseña a la mujer a cuidarse, guardarse y esconderse para mantenerse viva; en lugar de enseñar a los hombres de acá, de Ecuador y de todo el mundo, a respetar, a no ver a las mujeres como parte de sus propiedades, a no abusar, a no matar, a que si decimos no es no".

Voces de la marcha
"Es terrible todo esto que ha pasado. Vengo porque acá hay que seguir pidiendo la verdad" (Adriana Febrir, docente que asistió a la marcha).

"Repudiamos estos cobardes femicidios porque las mujeres tenemos derecho a andar solas y sentirnos seguras" (Lorena Prieto, empleada de comercio).

"Salimos de la escuela y vinimos porque algún día nosotras vamos a hacer un viaje así y no puede ser que te roben o te maten" (Ayelén Martínez, estudiante de secundaria).

"Majo sabía viajar sola. Hizo dos viajes conmigo y otros con amigas, por eso no pueden haber sido las cosas como dicen en Ecuador" (Federico Riveros, novio de María José Coni).
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