Mendoza Mendoza
domingo 04 de septiembre de 2016

"Lo peor es la cantidad de madres, esposas e hijos que están igual que yo, sin justicia"

Lo afirmó Blanca Sotelo, mamá del médico Sebastián Prado (36), quien fue acribillado delante de su esposa cuando salía de su casa en Ciudad. El crimen fue el 6 de setiembre de 2013.

El 6 de setiembre de 2013 cambió para siempre la vida de Blanca Sotelo, mamá del médico Sebastián Prado (36). Fue cuando un delincuente sesgó la vida de su hijo mientras estaba con su esposa, Carla, y sus dos nenes, Adriano y Augusto, en su casa de la Cuarta Sección, en Ciudad.

Había llegado poco antes y se preparaba para a ir a un cumpleaños cuando apareció un sujeto que, sin darle tiempo a nada, lo ejecutó prácticamente delante de su esposa para robarle la camioneta.

Blanca dialogó con UNO y dijo, con los ojos llenos de lágrimas: "No puedo recuperarme. Pensé que era más tranquilo, pero todavía es una locura. Sebastián es el único que me levanta y me sostiene todos los días. Es cierto que tengo tres hijos más y 11 nietos, pero cualquier madre que haya perdido un hijo, y de esta forma, podrá entenderme".

Le cuesta hablar. Parece que en vez de cumplirse este martes tres años del crimen de su hijo todo hubiera ocurrido el día anterior. Trata de mantenerse entera, pero se nota que le cuesta muchísimo.

Con un nudo en la garganta afirma que "Adriano y Augusto, que ahora tienen 5 y 3 años, son mis soles y vivo para ellos. Su abuela seguirá peleando, pidiendo siempre justicia para su papá. Será así hasta el final de mis días. Lo único que me mantiene en pie es la fe y la sed de justicia".

Acerca del tratamiento que le dieron por el homicidio de su hijo, que recayó en la Oficina de Delitos Complejos, a cargo en ese entonces del fiscal Daniel Carniello, no titubeó y apuntó: "Cuando iba a verlo me decía 'quedate tranquila, que hallamos el arma'. Así me verseó tres veces. Luego me dijo que detuvieron a dos perejiles porque 'la orden vino de arriba' y había que calmar a la sociedad. Y otra vez me dijo 'dése una vueltita otro día'.¿Pero qué se cree, que un hijo asesinado es para darse una vueltita? Fui a Derechos y Garantías y conté esto. También fue lamentable que el fiscal Juan Manuel Bancalari me dijera que 'sólo podían ofrecer $30.000 de recompensa porque no hay plata'. Por supuesto que no lo acepté, ¿ese es el precio de una vida?".

Blanca tiene la fuerza propia por el dolor tan grande que sufre. "Estoy golpeando puertas y el que se portó de primera conmigo fue el senador (Juan Carlos) Jaliff. Fui a verlo cuando estaba el otro gobierno y después, con este, porque Carla (pareja de Sebastián) no cobra la pensión y tampoco le dieron la casa del IPV que mi hijo estaba pagando. Ella tiene que alquilar.¿Le parece justo?¿A dónde fue a parar la plata que pagó Sebastián? Jaliff me dijo que ya sale. Si no hubiera sido por él que me contuvo, no sé... Confío en que así sea".

Respecto a si se sintió y siente maltratada por la Justicia, la respuesta fue contundente: "Sí. Somos todos un número de expediente. El de Sebastián es el 90443/13, y es también el mío. ¿A quién le importa mi hijo? Fue un caso resonante los primeros días, luego todo fue igual. Lamentablemente soy una persona más que no confía en la Justicia".

Reflexión
"Quiero que recalque esto: el asesino de Sebastián está suelto... En el micro, en el shopping, en la Peatonal... Y como pudo matar a mi hijo puede seguir haciéndolo. Camina entre nosotros. Yo miro todos los rostros de los jóvenes y me pregunto. ¿Será éste? Y todavía tienen el tupé de dejarlos libres con una tobillera electrónica que tenemos que pagar todos nosotros. Cuando me enteré de esto por TV, me quise morir. O sea que pagaremos $8.000 cada uno para el mantenimiento de este artefacto que no sirve de nada", le dijo a este medio.

Luego Blanca parece estar a punto de derrumbarse ante el recuerdo de su amado hijo, pero vuelve a la carga con coraje. "A mi me dicen que voy a encontrarme con mi hijo en el cielo y yo digo que 'no'. Tengo que pagar acá todo el odio que tengo encima hacia toda la lacra política. Contra los que roban las ilusiones, los proyectos y la vida. Y un párrafo aparte merece el anterior gobierno. Si todo ese dinero que se dice que descubrieron lo hubieran empleado en salud, educación y seguridad, estoy convencida de que a Sebastián no lo hubieran asesinado. ¡Cuántas familias todavía sin justicia, casi pidiéndola como si no fuera un derecho tenerla! Las Madres de Plaza de Mayo tienen todo el derecho de reclamar. ¿Y nosotras qué?¿Cómo puede ser que nadie pida disculpas por lo que hicieron con nuestros hijos? A Sebastián el Estado no lo cuidó. No mataron una cucaracha, mataron a un ser humano y seguimos siendo un número de expediente". Y suplicó: "Explíqueme por favor porque yo ya no entiendo nada. No pido nada para mí, pero mis nietos tienen el derecho de saber quién mató a su padre y que le den la pensión que les corresponde por ley y que aún ANSES sigue sin cumplir".
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