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domingo 02 de octubre de 2016

Las denuncias por violencia de género aumentaron 77% en Mendoza en los últimos 4 años

En lo que va de 2016 se presentaron 6 casos por día, según las cifras del Poder Judicial. Al mismo tiempo, se incrementó la gravedad de los hechos. El 62% de las víctimas tiene entre 22 y 39 años.

Las denuncias por maltrato contra la mujer han aumentado en cantidad y en gravedad en el Gran Mendoza y Tunuyán. Seis mujeres por día denunciaron durante este año en la Justicia que han sufrido violencia de género. El número va en ascenso no sólo por la cantidad, sino también por la gravedad de los delitos de los que son víctimas.

En los últimos 4 años el número de denuncias creció 77%: de 994 denuncias que se hicieron en el Poder Judicial entre enero y setiembre de 2013, se pasó a 1.755 hasta el 28 de setiembre de este año.

A este ritmo, a fines de 2016, serán alrededor de 2.400. Es decir que mientras el promedio de denuncias ahora es de 6,5 diarias, hace cuatro años era de 3,6 por día.

Las cifras corresponden al registro de estadísticas de la Dirección de la Mujer del Poder Judicial, a cargo de Stella Maris Spezia.

La funcionaria destacó que la comparación se corresponde, en todos los casos, a los meses de enero a setiembre. Releva las denuncias efectuadas por víctimas del Gran Mendoza y Tunuyán porque el resto de la provincia aún no está contemplado en las estadísticas.

Por lo cual –subrayó– los datos son parciales. No obstante, son orientadores de lo que está pasando en la provincia en relación a la violencia de género.

En ascenso
La cifra se ha incrementado notoriamente en los últimos años, en gran parte porque el problema de la violencia se ha hecho más visible y de a poco, hay más conciencia para atreverse a denunciar. Ahora, además, es más frecuente que las denuncias incluyan violencia física y sexual. Los golpes en la cara, en la boca o la tentativa de ahorcamiento que deja marcas en el cuello son cada vez más frecuentes entre los testimonios que se atreven a contar las mujeres que logran hacer las denuncias, según la funcionaria.

Los casos son cada vez más, pero el Estado no está a la altura de la realidad porque si bien hace esfuerzos por darle visibilidad al problema, aún tiene un agujero negro que no puede cubrir y que se abre en el momento en que la víctima se atreve a hacer la denuncia. Desde ese momento, los recursos del Estado son casi inexistentes para acompañar a la víctima justo cuando se comienza la peor parte de la película de terror que le toca vivir a una mujer que es víctima de violencia, porque a partir de ese momento queda indefensa frente a un agresor que, al saberse denunciado, redoblaba su condición de agresor y queda al acecho hasta concretar su venganza.

En este esquema se encuadra con exactitud el último caso de femicidio que se conoció esta semana. Es el de Ayelén Arroyo, la chica de 19 años de Ugarteche que se atrevió a denunciar a su propio padre por abusos sexuales, la Justicia le concedió la exclusión del hogar y la restricción de acercamiento, pero la chica quedó desprotegida y el agresor –libre– tomó venganza terminando con su vida. Por eso, ahora todos los referentes del Estado coinciden en que hay que avanzar y acelerar la concreción de acciones para dar respuesta a las víctimas.

No dejarlas solas
La titular de la Dirección de la Mujer del Poder Judicial manifestó que es necesario mejorar los sistemas para darles contención y acompañamiento a las víctimas durante el proceso.

"Es necesario acompañar a las víctimas. A veces vemos mujeres que están indecisas, les decimos que no tienen que tomar decisiones intempestivas, que tienen que estar preparadas para hacer el planteo de la ruptura. Deben saber cuáles son las medidas preventivas que tienen que tomar para evitar una agresión mayor. Es necesario hacer mayor acompañamiento para que desde el momento en que hacen las denuncias no se queden solas, porque en esa circunstancia es cuando ven la reacción del agresor y esa es la parte más grave de todo el cuadro", relató Spezia.

"Nosotros somos conscientes que tenemos que ampliar los canales de ayuda, ahora tenemos dos oficinas solamente, hace falta presupuesto para poder ayudar más. Ahora vamos a tener dos psicólogas. Sabemos también que se ha legislado sobre el tema, pero faltan más campañas de prevención. Tenemos muchas leyes, pero falta presupuesto para ponerlas en práctica", insistió.

Zonas rurales vulnerables
La funcionaria del Poder Judicial también reconoció que las zonas rurales o semirrurales están entre las más vulnerables. "Allí tenemos una deficiencia, tenemos que llegar con más recursos a toda la provincia. Hasta ahora, el Poder Judicial tiene una oficina en el centro y una en Tunuyán. Sabemos que hay muchas necesidades en el resto de la provincia", se lamentó.

"Es necesario avanzar en la capacitación del recurso humano, porque muchas mujeres necesitan asesoramiento, tienen dudas o miedo. En algunos casos, hay cuestiones culturales muy arraigadas en el seno familiar que impiden tomar decisiones", completó la funcionaria.

Rol del Estado
Respecto al grado de respuesta que da el Estado, Silvina Anfuso, directora de Género y Diversidad de la provincia, sostuvo que la dimensión de violencia de género es difícil de controlar por la complejidad que tiene.

Reconoció que es muy complicado aislar la vida de la víctima porque las medidas punitivas que se toman sobre el agresor tienen un tiempo de duración y, por lo tanto, la reacción del victimario es siempre un riesgo latente. "Es cierto que hay que baches en las acciones del Estado", reconoció Anfuso.

De todas maneras, destacó que se hacen capacitaciones permanentes para orientar a las mujeres que llegan a hacer las denuncias a las fiscalías, para evitar que aparezcan los "pero". Y que sepan ayudar y acompañar a las mujeres en el proceso de autonomía que necesitan.

Cómo se puede controlar al agresor
Luego de que se conocieron los tres casos atroces de femicidios de los últimos días, se abre el debate sobre cuál sería la manera más efectiva de controlar a los agresores.

Según Silvina Anfuso, directora de Género y Diversidad, el tratamiento psicológico no siempre funciona para hacer que un violento mejore. "El machista agresor siempre deposita en la víctima la razón de su comportamiento. Se discute sobre qué tipo de sanción es la adecuada y la privación de la libertad también está en debate, porque cuando la víctima sale liberada también puede seguir siendo un problema", apuntó.

Las pulseras electrónicas
La alternativa de colocarle pulseras electrónicas al agresor denunciado está en vías de concretarse en Mendoza para el año que viene. De esta manera, siempre y cuando haya personal dedicado a controlar los movimientos del sujeto, es un sistema que podría mantenerlo bajo control.
"De todos modos también está en debate la efectividad que puede tener la pulsera", aclaró la funcionaria.
Remarcó que tratan de activar todos los recursos necesarios para darles amparo a las víctimas. Por ello, han transferido dinero a los municipios para asistencia directa. Además, están avanzando en la construcción de refugios ya que hasta ahora solamente hay en Guaymallén, Malargüe y Tunuyán. "Estamos trabajando en la construcción del refugio provincial para 25 personas. Se anunció en el 2013, pero pasaron cuatro años y la obra nunca se hizo. Desde que iniciamos esta gestión, se comenzó con la obra que ahora está por los cimientos", detalló.

La funcionaria sostuvo que se seguirá avanzando en la capacitación del personal en los centros de salud y en la policía. "Ellos son los que pueden estar en contacto con potenciales víctimas. Es importante que sepan detectar casos, tienen que tener la perspectiva de género. El trabajo es lento, porque hay que desaprender una cultura machista que está enquistada en las instituciones. Estamos en un proceso", cerró Anfuso.
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