Mendoza Mendoza
jueves 21 de abril de 2016

La tragedia de Cromañón vuelve al centro de la escena

E l empresario de la noche Adrián Pollo Conci está literalmente en el horno para la Justicia, por ser el responsable número uno de la organización de la fiesta electrónica Time Warp, en Costa Salguero, que terminó con la muerte de cinco jóvenes por intoxicación con drogas y otros tres chicos internados que pelean por su vida (un cuarto pasó a una sala común). Tiene pedido de captura pero se niega a entregarse porque le rechazaron la eximición de prisión, medida que ya fue apelada por su mediático abogado, Fernando Burlando.

El fiscal federal a cargo de la investigación, Federico Delgado, fue contundente a la hora de describir esta tragedia, la peor ocurrida en Buenos Aires en los últimos 20 años, desde que se instalaron las rave en el país. "Tiene semejanzas muy llamativas con Cromañón (en este caso murieron 194 personas) pero a otra escala. Estas cosas pasan no solamente porque un par de personas venden drogas, sino porque hay otro tipo de condiciones que las hacen posibles", dijo el integrante del Ministerio Público Fiscal.

Al margen de que la defensa de Conci insista en que él no fabricó ni vendió las pastillas de éxtasis o Superman, sí propició una serie de circunstancias para que esto sucediera, lo mismo que pasó en el boliche de Omar Chabán, República Cromañón.

Una de las críticas apunta a la cantidad de gente que participó en la Time Warp el fin de semana pasado, ya que se habría triplicado la capacidad permitida, teniendo en cuenta que ingresaron 11.000 personas.

También se le cuestiona la disposición del personal de seguridad en los ingresos. En el expediente, de acuerdo con los relatos de varios testigos, se afirma que no se les solicitó la exhibición del DNI y la revisación a los asistentes fue escasa, y a medida que el caudal de gente aumentaba, se concretó de forma más superficial. "Ni bien se ingresaba los vendedores de drogas recibían a la gente ofreciendo 'keta, LSD, éxtasis, cocaína y Superman'. El lugar además estaba hacinado, con poca ventilación, hacía calor y escaseaban las bebidas con el correr de la noche. Por ello muchos tuvieron principio de asfixia. Pero no sólo se racionó la venta de bebidas. También, la red de agua corriente se cerró a la mitad de la madrugada", se puede leer en el escrito judicial.

Para completar este cuadro, los organizadores fueron indiferentes a las convulsiones de las víctimas y tardaron en actuar, más allá de haber llamado al servicio de emergencias (SAME), que también –dicen– llegó tarde, o por lo menos cuando ya había varios chicos muertos.

Conci se despegó del tema de la seguridad y dijo que la Prefectura es la única que puede realizar los cacheos y que no dependían de él. De hecho, ayer pasaron a disponibilidad a seis efectivos e imputaron a 19 en total. Se investiga dónde quedó una bolsa de pastillas incautadas en la fiesta que aún no aparece.

El empresario negó además que no hubiera cómo hidratarse y que todos los baños "de material" tenían agua corriente, algo que él mismo controló y que por ordenanza municipal instaló otros cuatro puestos, cada uno con más de 100 bidones de 20 litros. Incluso afirmó que no llegaron a utilizarse todos. Algo totalmente opuesto a lo que relataron los protagonistas de la fiesta.

Por lo visto, todas las pruebas lo incriminan y Delgado ya dio muestras de que investigará hasta el final.
Fuente:

Más Leídas