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martes 02 de agosto de 2016

La revancha de Darío Anís

Tras una breve gestión durante el gobierno de Roberto Iglesias, el actor y director teatral hace un balance de estos meses al frente del teatro Independencia.

Gestionar el teatro mayor de Mendoza no es tarea fácil. El Independencia es un lugar muy caro a los afectos de los mendocinos, pero también un poco desdibujado en cuanto al rol que debería cumplir en la difusión de las diferentes expresiones culturales.

Su director, el actor y director teatral Darío Anís, quiere que vuelva a tener el valor simbólico de antes, mientras se adapta a las nuevas necesidades y a los gustos del público.

En una charla con Diario UNO, además de desvelar algunos serios problemas administrativos de este espacio cultural (ver cuerpo central del diario), habló de los cambios que ya puso en marcha y de la agenda de espectáculos que vendrá.

–Cuando un músico está al frente de la Vendimia, los artistas piensan que esa edición va a ser meramente musical. Como actor que es, ¿el teatro va a marcar su gestión?
–(Risas) Al contrario, te diría que si hago un porcentaje, el menor es el que corresponde a las puestas teatrales, con lo que más se ha trabajado es con la danza, porque Mendoza ha crecido enormemente en los últimos años y con mucha calidad, cosa que en el teatro, a mi modo de ver, no ha pasado, salvo honrosas excepciones.

–¿Hay una crisis en el teatro?
–Hay como una meseta. Hubo un boom muy fuerte tras el advenimiento de la democracia y después se trabajaron durante mucho tiempo los temas de la resistencia, de volver a libertad; pero después es como que los actores nos quedamos sin discurso. Empezamos a armar nuestros propios "quiosquitos" porque uno tiene que trabajar. Armamos elenquitos y dejamos de hacer cosas profundas, inteligentes, como las que se hacían cuando vino la democracia, que fue una época brillante del teatro en Mendoza. Además, no había muchas salas para trabajar antes del espacio cultural Julio Le Parc.

–Había salas independientes...
–Exacto, entre las salas independientes empezaron a moverse y eso empezó a crecer cuantitativamente, hasta que el Instituto Nacional del Teatro (INT) empezó a aportar a la Provincia y en las salas independientes te sentabas en una silla más cómoda y no en una de plástico. Eran cambios estructurales. Algunos elencos, incluso, tienen sala propia, comprada, y para cualquier provincia eso es una alegría, pero en la calidad bajamos.

–¿En qué aspectos se daba cuenta?
–Fui jurado en distintos certámenes nacionales y veía que Mendoza era un polo teatral importante, pero que teníamos puestas que no nos identificaban. Esa es la vuelta que tiene que dar el teatro mendocino, volver a ver qué es lo que queremos decir y, además, ver qué quiere el público, porque durante mucho tiempo acá se hizo teatro para gustos propios, para mirarnos el ombligo.

Polo cultural
–¿Cómo se organiza la agenda del teatro Independencia para priorizar espectáculos de calidad?
–En eso fui muy honesto. El mes más complicado es diciembre, el académico. Antes venía cualquier academia de cualquier lugar a hacer el acto de fin de año acá. Ahora únicamente van a tener fechas aquellas escuelas que hayan cumplido cinco años de trayectoria de dar cursos, de dar promociones, es decir, que sean más académicas.

–¿Quedaría fuera la escuela de barrio, que cumple una función social importante, pero no es una academia en cuanto a que no apunta a la formación de profesionales?
–Exacto. El Independencia no es el lugar para que hagan su fiesta de fin de curso. El año pasado ya había una fecha dada de la cual habían vendido cerca de 1.500 entradas, cuando estamos hablando de un lugar donde entran 600 personas. Me decían que iban a quedarse parados. Eso no es posible, hay una estructura, normas de seguridad que respetar. Se quedaron afuera 600 personas sin poder entrar y me querían matar a mí, cuando en realidad tenían que pedirle explicaciones a la gente que organizó esto, que fue la directora de esa academia. Me iban con eso del discurso inclusivo y esto no tiene nada que ver con la inclusión, hay normativa a seguir. Me parece totalmente injusto que de pronto venga Maricarmen Andrade, que tiene una academia con 30 años de trayectoria, y no tenga fecha para actuar acá. Entiendo que la danza saca a la gente de la calle, salva a los chicos de la droga, pero no es el Independencia el espacio para que hagan la fiesta de fin de año.

-Corto plazo. Presentaciones de la Sparkling Big Band, mucha producción local y el Festival de Nuevas Tendencias son parte de la agenda inmediata.
-De Buenos Aires. Llegará el musical Ni con perros ni con chicos, del Teatro Nacional Cervantes y el 17 de septiembre, la obra El Farmer, con Pompeyo Audivert y Rodrigo de la Serna.
-Proyecto. Para fin de año Darío Anís quiere poner en escena El diluvio que viene, con protagonistas de Buenos Aires y el resto del elenco es todo de Mendoza.

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