Mendoza - Malargüe Malargüe
lunes 24 de julio de 2017

La Payunia, tesoro mendocino con el "río" más largo del mundo

Andar por ahí es "como caminar por el suelo de Marte". Sólo hay sitios parecidos en Hawai y en Islandia.

Es la reserva natural más grande de Mendoza. Y un paraíso para los vulcanólogos. La Payunia contiene además los rastros del "río" de lava más grande del mundo, una colada que se extiende por 181 kilómetros llegando incluso a territorio pampeano.

Es un tesoro mendocino que incluso está propuesto para ser Patrimonio Natural de la Humanidad, sin embargo no muchos mendocinos la conocen, tal vez por su lejanía (hay que tomarse un día para la visita y es con guías). Se pierden una belleza que concentra alrededor de 800 conos volcánicos, una de las mayores densidades de estas formaciones en el mundo.

"Es como estar en Marte", suelen comentar a los turistas los guías que comandan los grupos que en forma constante visitan este lugar al que se accede a través de la ruta 40 y luego de la 186. Los caminos previos a la reserva ciertamente son precarios y no estimulan, pero la belleza que regala este desierto negro una vez allí es incomparable.

El sitio fue estudiado por científicos comandados por el italiano Giorgio Pasquaré, que siguieron los rastros de la colada de lava que comienzan en el volcán Payún Matrú, que junto al Payún Liso son de los más vistosos del lugar. De este tipo de coladas (lava petrificada) hay sólo en sitios como Hawai e Islandia, aunque mucho más cortas que la de La Payunia. También hay en otro sitio algo más lejano: el planeta Marte, de ahí las comparaciones y las afirmaciones de que estar en La Payunia es como caminar en ese planeta.

La colada se trata de lava basáltica de material sobrecalentado, que generalmente en erupciones sale a una temperatura de 1.000 grados, aunque en ésta en particular hay datos de que salió a 1.150 aproximadamente.

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Caminar sobre lava
A La Payunia, a 160 kilómetros de la ciudad cabecera de Malargüe, se llega luego de transitar las rutas 40 y 186 y de cruzar caminos petroleros. Una vez en el lugar, lo primero que asombra es el color negro de la tierra, y su extensión. Literalmente se camina sobre restos de lava petrificada y entre rocas negras que no son más que "bombas" de lava que los volcanes lanzaron en las diferentes erupciones.

"Impresionante", dice una joven francesa en muy buen español. Está de recorrida por Chile y Argentina y es una de las integrantes de un contingente de turistas. El día gris oculta el sol pero eso no ensombrece la belleza.

A unos 300 metros dos guanacos pasan corriendo entre la escasa vegetación amarilla del lugar, que se mezcla con el predominante negro. Entre la fauna, también es posible ver cóndores, lagartos, la yarará ñata, choiques, águilas moras, zorros y, con más suerte, pumas, entre otras especies.
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