Mendoza - Cumbre del Mercosur Cumbre del Mercosur
domingo 23 de julio de 2017

La mentora de la cena de gala del Mercosur

El timón fue manejado por José Millán pero detrás de cada detalle estuvo su hija Melisa junto con su mano derecha, María Quiroga.

En 2002 el destino parecía condenarla a ser escombros. Aquella bodega fundada en 1922 por la familia Armando aún dejaba presumir el aire clásico, elegante y con cierto encanto de la belle époque con la que había sido construida, pero los años y el olvido habían hecho estragos y parecía imposible cualquier otro horizonte que no fuera la demolición.

Se había llamado Armando Hermanos, pero la verba popular la había rebautizado como "Bodega de los Toneles", por el impacto que causaban sus enormes vasijas de roble francés en donde criaban los vinos.
Ochenta años después la familia Millán compró la bodega. En ese momento, debido a su ubicación estratégica, en el cruce de los accesos Este y Sur, se la veía como un punto logístico ideal y se imaginaba que allí se podía construir un centro de distribución para los supermercados Átomo y las otras empresas del grupo.

Pero José Millán (hijo) logró convencer a la familia de rescatar las instalaciones históricas e incursionar en el mundo del vino, el turismo y la gastronomía.

Desde el momento de la compra y hasta 2006 hubo un estudio general de la situación, para luego comenzar un plan de recuperación, con proyecto de Juan Conte. En 2008, ya con parte de los trabajos completados, bodega Los Toneles fue declarada Patrimonio Cultural de Mendoza.

En octubre de 2016 la recuperación de todos los espacios fue completada, si es que se pudiera sostener que trabajos como éstos concluyen alguna vez.

Ahora Los Toneles, transformada en una bodega multiespacio y el restorán más grande de su tipo en el país, capaz de recibir a 1.000 personas, con 160 cubiertos, que abre de lunes a domingo e incluso por la noche, se transformó esta semana en uno de los espacios estratégicos para la Cumbre del Mercosur.

Dos mujeres

Es cierto que el timón lo empuñó José Millán, pero también es cierto que él mismo dice que la verdadera responsable de que Los Toneles haya sido anfitriona de almuerzos y cenas, entre ellas la de los cancilleres del Mercosur, es mérito de su hija Melisa Millán y de su mano derecha, María Quiroga.

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Brindis por el éxito: María y Melissa luego de la Cumbre.
Brindis por el éxito: María y Melissa luego de la Cumbre.


Melisa tiene apenas 29. María tiene sólo 34. Hablan y demuestran satisfacción, pero no se las nota sorprendidas por los resultados. Es la primera Cumbre para ellas, pero es uno más de los tantos eventos de altísimo nivel que ya han llevado adelante. Quizás esta vez sólo han tenido que estar especialmente atentas a las normas protocolares, pero el resto ha sido repetir lo que hacen siempre. Calidad, calidad y más calidad.

En mayo de 2013 el ex presidente de Brasil Lula Da Silva dio una conferencia sobre liderazgo en un encuentro organizado por Telefónica ante 400 ejecutivos en Los Toneles. "Había mucha seguridad, francotiradores... algo parecido a lo que ocurrió esta vez. Y esa vez eran 400 personas, contra las 200 que hubo esta vez en la cena de cancilleres", recordó Melisa Millán.

María Quiroga rememoró que hace unos años, sobre el final de Vendimia, Los Toneles tuvo durante tres días varias actividades en simultáneo para más de 2.000 personas. "Debíamos atender a 500 personas en cada encuentro, desarmar todo para que pudieran entrar los camiones y moler la uva, y luego volver a armar todo. Así durante tres días... y salió todo perfecto. Cuando terminamos, tomamos conciencia del enorme trabajo que se había hecho".

Pero para llegar a la noche del jueves, a la gala de cancilleres y ministros de la Cumbre del Mercosur, hubo dos meses de trabajo previo, después de que la organización seleccionara a Los Toneles entre tres bodegas. Su ubicación estratégica, a 4 minutos del hotel Intercontinental, en Guaymallén, fue una de las claves para que eso ocurriera.

"Tal vez lo más complejo es coordinar el equipo en este tipo de eventos. El jueves fuimos más de 100 personas, sirviendo a 200 comensales, entre sommeliers, mozos, cocineros..., la gente que atendió la parte técnica, la infraestructura... Durante esos dos meses hicimos modificaciones edilicias, repintamos algunos lugares, les pusimos mármol a las bachas de los baños, colocamos arañas de cristal. Algunas cosas las pedía la gente de la organización y otras las quisimos poner nosotros para estar en sintonía", contó Melisa.

"Fue una gala que siguió puntualmente el protocolo. Se realizó como si fueran a estar presentes todos los presidentes", recalcó María.

José Millán, el que apostó por la vieja bodega de adobe en Guaymallén
Melisa tiene 29 años y es una de las cuatro hijas de José Millán. Antes está Marisel (30) y después le siguen Macarena (26) y María José (21).

José es el único hombre de 5 hermanos y el que soñó Los Toneles en Guaymallén. Abuelos y tíos de Melisa se diversifican para atender el resto de los negocios y emprendimientos familiares.

Hoy los Millán producen tres millones de litros de vino. Cinco porfolios del segmento premium. Mosquita Muerta es en el presente una de las estrellas, con un fuerte impacto en los mejores restoranes de Buenos Aires y, por ende, uno de los más vendidos en las góndolas.

María Quiroga está en Los Toneles desde hace 7 años y antes trabajó con Jesús Cahiza para la misma empresa. Su padre, Ángel (66), fue el responsable el jueves del servicio en la cena de gala con los cancilleres e invitados.

Ambas comparten la satisfacción del exitoso resultado.

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Con las banderas de la Cumbre como telón de fondo.
Con las banderas de la Cumbre como telón de fondo.


Casi todo lo que se sirve es de Millán

Prácticamente todo lo que se sirve en las mesas de Los Toneles es producción propia de los Millán. Desde los vinos hasta las carnes. Desde el aceite de oliva y el aceto balsámico hasta el pan. Todo cuidado, perfecto, único.

Y trabajan aún por más. Ahora, rompiendo las viejas consignas que dicen que cualquier otra bebida es competidora del vino, incursionan con gran éxito en las bebidas blancas y organizan un gran congreso de bartenders, para aprovechar al máximo el vodka, el bitter, el gin, ron, brandy, las grapas...

"Hay que abrir la mente y no tener miedo", dijo Melisa Millán. En esa apertura Los Toneles brinda sus instalaciones a medio centenar de bodegas mendocinas, que organizan encuentros para importadores y distribuidores y allí les hacen probar sus productos. "Nosotros sólo cobramos la gastronomía pero no el descorche, para que puedan mostrar todo lo que deseen", contó Melisa.

"Incluso tenemos salas privadas equipadas con todo, sin marca nuestra, para que las bodegas puedan trabajar sin interferencias y a su gusto", expresó.
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