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jueves 03 de agosto de 2017

La mansión en la que los "fantasmas" se sienten a gusto

Testigos aseguran que en la Stoppel, mítica casona de la Emilio Civit, se escuchan y observan cosas extrañas.

Los fantasmas existen, dicen algunas de las personas que visitaron la mansión Stoppel. La emblemática casona de la calle Emilio Civit, en pleno centro de Mendoza, permaneció abandonada por décadas, aunque actualmente atraviesa la etapa final de su reconstrucción. Vecinos y obreros aseguran oír gritos y sonidos extraños para los cuales no encuentran explicación.

Uno de los relatos que alimenta la versión de posibles espectros en el edificio está relacionado con su pasado oscuro. Documentos del Archivo Histórico detallan que la mansión fue ideada en 1912 por el arquitecto italiano Víctor Barabino y que se realizó a pedido del cónsul peruano Luis Stoppel. Las versiones periodísticas recuerdan que tardaron dos años en construirla.

En 1949 pasó a formar parte de los inmuebles de Mendoza. Posteriormente fue donada por su propietario y el Gobierno instaló en ella el Patronato de Menores, que funcionó hasta 1977. Durante esa época la psicología tenía una visión muy distinta respecto al concepto de locura y los tratamientos.

Actas de 1962 del Archivo General revelan por ejemplo que los niños indisciplinados eran considerados "contagiosos" para sus compañeros y se los medicaba y apartaba del resto para tranquilizarlos. En esos mismos textos figuran varias denuncias contra médicos y estos procedimientos, bastante comunes en ese tiempo. "Debe imponerse orden y disciplina y ocupar la mente de los niños para evitar que su fantasía los trastorne", especifica una de las actas.

También es vox populi que en el año 1950 se cometió en ese sitio el asesinato de un niño de 9 años por un supuesto doctor que trabajaba en el patronato. Sin embargo, después de revisar detalladamente los diarios de la época que la Biblioteca San Martín aún conserva en su hemeroteca, no se halló ninguna noticia similar.

Las voces que supuestamente se escuchan serían de los chicos que vivieron durante esa época, que culminó con el terremoto de Caucete, en San Juan, el que ocasionó daños en el área metropolitana del Gran Mendoza, provocando en la mansión una enorme grieta. Esa fisura ocasionó que la institución de menores quedara clausurada.

Quienes desmienten esta versión son los actuales directivos y administradores de la restauración. Argumentan que existe una explicación científica para entender lo que ocurre. Mientras los vecinos dicen que se escuchan bebés llorando, cadenas y otra lista de sonidos de esa especie, los técnicos señalan que la casa tenía pisos y carpintería de madera, lo que explica varias cosas.

La madera vieja cruje al igual que las persianas de metal antiguas. Por eso, es probable que lo que se oiga sean los ruidos propios de una casa desvencijada y llena de humedad, con materiales que producen sonidos que pueden confundir y alimentar los distintos mitos urbanos que circulan en torno a esta construcción.
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