Mendoza - General Alvear General Alvear
martes 16 de mayo de 2017

La familia siria que viajó más de 14.000 kilómetros para buscar la paz en el sur mendocino

Arribaron a General Alvear con la ayuda de la colonia sirio libanesa local. Vivieron lo peor de la guerra en Alepo y hace un año comenzó la gestión para traerlos al país.

Lejos quedaron los ecos de la guerra, los miedos y la incomodidad de dormir unas pocas horas al día. Es que la familia Abdorak, que vivía en la ciudad de Alepo, en la República de Siria, sufrió durante seis años las consecuencias de una cruel guerra civil que parece no tener fin.

La decisión de venir a la Argentina nació hace un año y uno de los grandes hacedores en esta gestión fue Mauro Jaliff (39), un alvearense que se anotó en la página "Refugio Humanitario Argentino" y solicitó asilar familias sirias.

Con el apoyo de la colectividad local que ayudó económicamente para alquilar la casa que ocupa la familia Abdarok en General Alvear, comenzó un trámite que duró al menos un año. En diciembre se aceleró el proceso en Migraciones y a partir de ese momento sólo restó la espera para que Jorg (55 - el padre) su esposa Lilvont (54) y sus dos hijos Musa (22) y Yussef (19) se embarcaran en avión hacia la Argentina.

Con ellos estuvimos en una muy bonita y prolija casa del centro de Alvear. Allí, junto a la ayuda de un traductor y amigo de esta familia católica, Nomi Durgali, le preguntamos a Musa cuáles son sus sensaciones después de la larga travesía en avión que incluyó escalas en El Líbano, Roma, Buenos Aires y Mendoza.

"Estamos felices", dijo el hijo mayor de Jorg, y señaló que "la vida en Alepo era muy difícil, teníamos miedo, dormíamos poco, no se podía trabajar y estudiar, faltaba la electricidad y no teníamos futuro".

Cuando llegó la propuesta desde la Argentina, Jorg, Lilvont y sus hijos no lo dudaron. En una semana tomaron la más difícil decisión de sus vidas.

Es que en su patria dejaron a sus amigos, familiares y conocidos con los que compartieron momentos de alegría y tristezas.

"Lo importante es que los chicos puedan estudiar, Musa quieres seguir con el profesorado de matemáticas y Yussef aspira a ser licenciado en computación. Yo trabajaré de cualquier cosa, en Siria lo hacía en un negocio", dijo Jorg, al que se lo vio feliz por esta decisión.

Nomi, el traductor, iba y venía con las preguntas y respuestas. Dijo que "la familia está muy agradecida por cómo fueron recibidos. La gente es buena y muy solidaria".

No sólo la colectividad en Alvear aportó dinero, muchos sanrafaelinos se interesaron en esta cruzada solidaria, dijo Mauro Jallif en comunicación telefónica con UNO San Rafael.

En este escenario, uno de los principales gestores de este viaje señaló que "creo que en 15 días van a venir otros dos sirios que son hermanos y hay una posibilidad para que otra familia migre hacia General Alvear".

Lo cierto es que Musa y Yussef no dejaron de sonreír y verlos felices quizás sea lo más importante para sus padres.


Fuente: UNO San Rafael

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