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domingo 17 de septiembre de 2017

La escuela secundaria no da pie con bola

Varios doctos de la educación nos sorprenden cada tanto con un nuevo show, pleno de palabrerío, con el que prometen mejorarla.

Hace décadas que vengo escuchando que deben desaparecer los profesores taxis en las escuelas secundarias de Mendoza.

Esos docentes son los que dictan algunas horas en Luján, otras en Lavalle y el resto en Las Heras, cuando no en Tunuyán.

La mayor parte del tiempo se la pasan viajando y no logran tener un compromiso fuerte ni con los alumnos ni con la escuela. Ni consigo mismos.

Sin embargo nunca desaparecieron los profesores taxis.

De la misma manera que no ha desaparecido la incapacidad para comprender textos por parte de la mayoría de los adolescentes.

Ni tampoco los problemas para que éstos concreten con cierto éxito las operaciones matemáticas.

Tampoco ha mejorado la falta de compromiso de muchos padres con respecto a la instrucción de sus hijos adolescentes.

Y el bullying sigue reinando como si fuera una fatalidad que condena indefectiblemente a los alumnos más débiles.

Estás despedido
Por estas horas he vuelto a escuchar otra vez a los especialistas en educación decir que deben desaparecer los profesores taxis. Un descubrimiento.

Lo concreto es que la escuela secundaria no da pie con bola. Desde hace décadas que el ciclo medio es uno de los grandes fracasos de la política educativa.

¡Cómo estaremos de mal que todavía hay lugares como San Rafael o Malargüe donde los curas católicos tienen el tupé de entorpecer las clases de educación sexual dispuestas desde hace más de 10 años por una ley del Congreso nacional!

Curas que nunca se han expedido con similar pasión contra algunos amigos de la curia que, siguiendo una costumbre ancestral en la institución, siguen abusando sexualmente de niños a los que muchos padres les confían para que los eduquen.

Cierre por desilusión
Ahora nos hemos enterado de que en Mendoza el 59% de los estudiantes secundarios no termina en tiempo y forma sus estudios.

Dicho de un modo menos realista: sólo el 41% cumple los cinco años de estudio dentro de los plazos previstos para que tengan su educación pública y gratuita.

Los especialistas en educación, siempre tan "picos de oro", tienen la lengua presta a para dar una serie de explicaciones sobre este problema social, espiches en los que nunca faltan las palabras "paradigma" o "abordaje", que de tan batalladas al divino botón ya no significan nada.

Palabra santa
Ha tenido que venir la Unicef a decirles: señoras y señores docentes, despabílense, cuando los estudiantes repiten o abandonan la escuela es porque hay un serio problema en el sistema educativo.

Y también en el sistema social y familiar, agregaría yo, que soy un don Nadie en la materia, pero que he trajinado los andariveles educativos desde el seguimiento periodístico.

La que se viene
En las últimas horas nos han anoticiado de que el gobierno escolar de Mendoza prepara fuertes cambios en la secundaria .

Bien ahí. Pero esperaremos para opinar.

En todos estos años hemos visto fracasar de manera estrepitosa muchos anhelos similares.
Cada vez que se hacen anuncios de este tipo el núcleo central de lo que se plantea es para hacerle más fácil todo al alumno, para no molestarlo al niño, para que haya menos exigencias, y para excentricidades como que el alumno debe generar su propio aprendizaje o cuidar su propia disciplina.

Ofertas en la feria
El esquema al que ahora se pretende ir en la secundaria se basa en que la escuela debe abandonar el papel tradicional de dar contenidos.

Es que hoy, nos explican, los alumnos pueden encontrar contenidos en cualquier dispositivo.

¿Lo qué?, solían decir los personajes de Niní Marshall cuando alguien hablaba en difícil.

A partir de eso lo que hará la escuela es "concentrase en desarrollar capacidades".

Porque, mire usted, ahora resulta que está mal que los profesores estén formados por disciplinas.
Lo nuevo –argumentan los doctos en educación– es salirse de ahí para enriquecernos con la mirada del otro.

¡Andá...! , me dirá usted, no sin razón, por lo bajo.

He escuchado tantas veces palabreríos de este tipo que, sin cerrarles la puerta a estos buenos delirios, debo decir que voy a firmar en disconformidad.

Prosiga don escriba
Sin embargo terminaré de explicarle al paciente lector lo que dicen los estudiados.

Éstos afirman que eso de salirse del encasillamiento de la disciplina Equis es para que los docentes concentren sus horas en una sola escuela.

Así, afirman, conocerán más a sus alumnos y se comprometerán con la institución.

Por lo tanto se busca generar paquetes de 25 horas cátedra. En caso de que el docente opte por trasladarse debe llevarse el paquete completo a otra escuela donde le será más fácil volver a comprometerse con los chicos y con la nueva institución.

Nadie repite
Pero eso no es todo. Falta que le cuente lo que se planea para los alumnos. El nuevo régimen para ellos se asemeja al universitario.

Ya no repetirán.

Si se llevan tres materias podrán recursar sólo los contenidos que no aprobaron mientras siguen en el nuevo año como si nada hubiera pasado.

Esto –creen los sociólogos de la educación– desestresará a los alumnos y les evitará el impacto negativo de no haber estudiado cuando debieron.

Además, como en las escuelas hay poco espacio físico, están pensando que todos esos ex repetidores –que ya no lo serán– tengan en el futuro "aulas virtuales", que es como decir estudiarán de mentirita para pasar de grado.

¿Esfuerzo? Jamás.

¿Sistema de premios y castigos? Nunca. Estigmatizan.

¿Orgullo por superarse? Una antigüedad.

Mensaje final para el señor Criterio: "Ojalá puedas perdonar tanto invento vano".

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