Mendoza - vacaciones vacaciones
sábado 07 de enero de 2017

La dirigencia política mendocina eligió las playas este verano

Ministros, funcionarios y legisladores se reparten entre Chile y la costa atlántica. Dalmiro Garay y Martín Kerchner marcaron la diferencia al optar por Punta Cana y Orlando.

Mar y playas es el destino mayormente elegido por la dirigencia política mendocina para estas vacaciones de verano. Un clásico que persiste en el tiempo y que es el preferido para cambiar los aires de la rutina que se viven continente adentro, en la Mendoza al pie de los Andes.

En cuanto a los destinos costeros, los corazones están mas divididos: algunos se van a la costa atlántica y otros rumbean para Chile.

En este sentido, más allá de las preferencias, siempre el país trasandino es el más beneficiado, por razones de cercanía y practicidad.

Históricamente, Reñaca ha sido la playa, no sólo de los mendocinos que van en bandada a pasar enero en su heladas aguas, sino de la clase política local, de la cual en un porcentaje apreciable termina confluyendo en ese balneario para despuntar en largas charlas, tertulias recargadas de qué otra cosa que no sea de política.

Es a lo que se dedican todo el año y siguen despuntando el vicio allí, sazonado con temas personales y de la vida diaria.

De hecho, el gobernador Alfredo Cornejo partirá a Chile en unos días a tomar su descanso vacacional.
Su gabinete está en los mismos planes y ya empezó a tomar vacaciones. Dos ministros eligieron destinos lejanos: el de Gobierno, Dalmiro Garay, partió el jueves hacia Punta Cana, donde se va con la familia. Es el paradisíaco balneario ubicado en República Dominicana, en pleno mar Caribe.

El ministro de Hacienda, Martín Kerchner partirá a Orlando, en Florida, donde está nada más y nada menos que Disney. Lo hará en la segunda quincena de enero con su familia. Aseguran en el Ministerio de Hacienda que el viaje es una larga promesa que el funcionario le había hecho a su hija y que ahora se la va a cumplir.

Otros dos ministros, en tanto, prefirieron la costa atlántica. Uno es Rubén Giacchi, titular de Salud, quien se va en febrero, y la otra que tomó idéntico destino es Gabriela Testa. La secretaria de Turismo fue de las primeras que partió a fin de año y se instaló cerca de Villa Gesell.

El director general de Escuelas, Jaime Correas, partió esta semana hacia el Pacífico, pero no eligió la populosa Reñaca, sino que siguió camino hacia La Serena, la otra concurrida parada mendocina.

Quien tendría planes similares es el ministro de Economía e Infraestructura, Enrique Vaquié. No ha decidido el destino, pero sus allegados dejaron trascender que será en el mar y cerca de Mendoza. Todo indica que elegiría Chile, aunque no lo tiene familiarmente definido, como tampoco la fecha. Vaquié partirá antes del 15 de febrero y no después porque se aproxima Vendimia y para esa fecha quiere estar en la provincia.

Expuestos y menos favorecidos


Los miembros del Poder Ejecutivo, esto es el gobernador y sus ministros, no son los únicos que empezaron a tomar sus vacaciones. De hecho, los otros dos poderes del Estado están, a diferencia del Ejecutivo, casi sin actividad: la Justicia cursa su mes de feria, que se extiende durante todo enero, y la Legislatura en pleno receso vacacional por idéntico período.

En ambos poderes, todos los trabajadores tienen vacaciones durante todo enero, razón por la cual el Palacio de Justicia y en la Casa de las Leyes no hay prácticamente actividad, porque no hay empleados que puedan ejecutar las tareas diarias.

Quedan las guardias correspondientes. En el caso de la Justicia, los tribunales de feria para atender la demanda judicial diaria, tarea que se hace con una dotación mínima de personal, y en la Legislatura, mucho menos que eso, una partida de trabajadores en dos o tres sectores claves que tienen que seguir operativos todo el año.

Por esta razón fijada por ley, casi todos los magistrados y los legisladores están de vacaciones y corren con ventaja respecto de los miembros del Ejecutivo, que por su tarea de gobernar continúa activo en enero, escalonando las vacaciones entre los funcionarios, siempre y cuando haya dado el visto bueno Cornejo.

Los estatales que dependen del Ejecutivo corren una suerte parecida. Ellos no tienen enero a disposición, como los judiciales o los empleados legislativos, sino que van accediendo a las licencias en forma escalonada, en el trimestre de verano, como ocurre en la mayoría de los ambientes laborales privados.

Del mismo modo, los magistrados y legisladores pasan más desapercibidos a la hora de saberse dónde veranean. La razón es sencilla: no están en el ojo público de la tormenta como los ministros del Gobierno.

De los legisladores, trascendió que la mayoría eligió la playa para el descanso anual. La respuesta ante la consulta fue la misma: unos partieron para la costa chilena y otros para la costa atlántica.

De los jueces poco y nada se sabe. Salvo alguna excepción que termina estallando en las redes sociales, cultivan el bajo perfil y menos expuestos que la clase política suelen aprovechar a viajar más allá de los destinos tradicionales y cercanos.

Tienen, además, el tiempo y el dinero para hacerlo al igual que los legisladores, pero aun así, estos últimos siempre dependen de lo que se esté cocinando en la política local.
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