Mendoza - Mendoza Mendoza
viernes 11 de agosto de 2017

La Corte nacional falló a favor de una jueza mendocina

Ordenó que la Justicia de Mendoza recalcule la indemnización a Stella Ontiveros por un accidente en su despacho.

La Corte Suprema de Justicia de la Nación dejó sin efecto un fallo de la Corte de Justicia de Mendoza y le dio la razón a la jueza de paz letrada Stella Maris Ontiveros.

Por cuatro votos contra uno el máximo tribunal de justicia del país ordenó hacer un nuevo cálculo indemnizatorio por lo que la magistrada deberá cobrar una cantidad de dinero mayor a la fijada en 2012 por los supremos mendocinos, por las graves consecuencias de un accidente laboral en su despacho en 2001.

Con el voto preopinante del entonces supremo Carlos Böhm, la Corte de Mendoza fijó en casi $800.000 el monto de la reparación que debía cobrar la magistrada, cantidad que efectivamente cobró, explicó a Diario UNO su abogado, Carlos Felici. Luego, Böhm quedó en una encerrona porque era amigo de Ontiveros y aun así no se apartó del tribunal a la hora de resolver, lo que fue interpretado como una conducta para favorecerla.

Acusado. Carlos Böhm afronta el juicio político.
Carlos Böhm.
Carlos Böhm.

Originalmente la demanda civil fue por $4,6 millones (por daño moral y material), ya que la caída en su despacho –en San Martín 322 de Mendoza capital– le causó gravísimas secuelas en una pierna –derivaron en varias cirugías–, para trabajar y también para seguir haciendo la vida social y deportiva que llevaba hasta el día del accidente.

Los argumentos
Excepto Elena Highton de Nolasco, que desestimó el planteo de la jueza mendocina, los supremos Ricardo Lorenzetti, Juan Carlos Maqueda, Horacio Rosatti y Carlos Rosenkrantz (con diferencias) cargaron contra el fallo mendocino al indicar que "el derecho a la reparación integral está previsto en la Constitución nacional y en los tratados internacionales" a los que adhiere Argentina.

Y la integridad de la persona, señala la resolución, es "un valor perfectamente indemnizable que incluye los daños físicos, psíquicos y morales".

Semejante detalle plasmado en el escrito judicial obedece a que, a la hora de calcular la indemnización, la Corte mendocina sólo tuvo en cuenta que Ontiveros padecía de una incapacidad del 60% que no le impedía seguir trabajando en su despacho y por ende cobrando su sueldo, sin afectar los ingresos, pero sin contemplar otros ítem: como los argumentos de Ontiveros de que el grave daño físico también afectó sus actividades sociales y deportivas, las que para la Corte de la Nación son parte de la plenitud de la persona manifiesta en la Carta Magna y los tratados internacionales vigentes.

La nueva ley
En su voto concurrente Lorenzetti agregó que el derecho de toda persona a una reparación "integral" o "plena" está recogido expresamente en el artículo 1.740 del Código Civil y Comercial de la Nación actualmente vigente, disposición que, aun cuando no se aplicase al caso –dado que al accidente por el que se reclamó ocurrió bajo la vigencia de la legislación anterior–, condensa los parámetros ya aceptados por la doctrina y la jurisprudencia.

higton de nolasco lorenzetti y maqueda 02.jpg
Highton de Nolasco, Lorenzetti y Maqueda.
Highton de Nolasco, Lorenzetti y Maqueda.

También criticó "la reducción del rubro daño moral destacando que no se trata de una especulación ilícita con los sentimientos, sino de darle a la víctima la posibilidad de procurarse satisfacciones equivalentes a lo que ha perdido".

Para Rosenkrantz, el fallo en Mendoza "fue arbitrario"
El juez Rosenkrantz sostuvo, diferenciándose de la mayoría, que "algunas de las razones de la Corte mendocina para reducir el monto de la indemnización eran apropiadas". Consideró correcto reducir la indemnización sobre la base de que la magistrada continuaba percibiendo sus remuneraciones sin merma alguna –por lo que el accidente no afectó sus ingresos– y que tratándose de una magistrada que goza de inamovilidad mientras dure su buena conducta la probabilidad de que necesite reinsertarse en algún mercado laboral es escasa y, por lo tanto, no indemnizable en los términos concedidos por los tribunales de grado.

jueces.jpg
Rosenkrantz y Rosatti.
Rosenkrantz y Rosatti.

Rosenkrantz entendió, no obstante, que la reducción dispuesta por la Corte local era arbitraria al no tener adecuadamente en cuenta la magnitud de los daños sufridos".

Fuente:

Más Leídas