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domingo 27 de noviembre de 2016

Hay más de 50.000 casas con serio riesgo sísmico

Son sólo las viviendas con paredes de adobe censadas en 2012. A ello hay que sumarle las inestables de las villas. Especialistas aseguran que no hay conciencia real del peligro que corre Mendoza en caso de un terremoto

No hace falta irse muy lejos para encontrar una casa de adobe en Mendoza, construcciones que datan de hace más de 60 años. En plena Cuarta Sección de Ciudad, en calle Federico Moreno, viven en una de estas precarias viviendas las familias Correa y Fernández. Después del último sismo, cuando se les hicieron más quebraduras en las paredes y luego de que la casa no dejara de crujir, decidieron mandar a los más chicos a vivir con un pariente.

En una provincia en la que hay al menos tres fallas geológicas activas que amenazan el Gran Mendoza, en donde hay más de 50.000 viviendas de adobe con riesgo sísmico serio, más las que, aunque se construyan con materiales, tampoco cumplen con los códigos de edificación, la posibilidad de sufrir daños frente un terremoto es importante.

Este año se encendieron dos alarmas sobre el riesgo habitacional en Mendoza. La primera fue en junio, cuando se desmoronó una pared de adobe que cayó sobre un tinglado y ocasionó la muerte de una mujer y su hijo. En ese momento el daño se produjo por las constantes lluvias que erosionaron la pared. La segunda alarma fue el domingo pasado, cuando frente a un sismo muy profundo en San Juan hubo rajaduras en algunas casas que habían sido entregadas hace tan sólo un año.

De acuerdo con datos del último censo, hay en Mendoza 539.271 viviendas –entre habitadas y deshabitadas– y según la Dirección de Estadísticas e Investigaciones Económicas de la provincia (DEIE) cerca del 10% de esas viviendas (exactamente el 9,6% al 2012), tanto rurales como urbanas tienen paredes de adobe, por lo que habría más de 50.000 viviendas en riesgo. A las que hay que sumar las precarias que están instaladas en villas inestables.

Cada uno de los municipios, con sus respectivas direcciones de Defensa Civil, debería tener los datos de qué casas son las que tienen peligro inminente de desplomarse. Miguel Valentini, director de Obras de Guaymallén, dijo que en ese departamento hay algo más de 15.000 viviendas de adobe.
"Después del 6 de junio –cuando se desplomó el tinglado– se detectaron 250 propiedades en riesgo que hay que demoler", comentó. "Les hemos dado un plazo a los propietarios para que hagan la demolición y en algunos casos se está viendo de insertarlos en la trama familiar, buscarles alojamiento temporal o se los está sumando a algún plan de vivienda", agregó.

En Luján, por ejemplo, tienen detectadas 1.820 viviendas precarizadas. "Son villas inestables en calle Chile, Los Aromos, el Bajo Luján, la Ruta Panamericana y el Drummond más antiguo. Las mejores son de adobe, las otras son de chapa, palo, la mayoría en el Bajo, que hoy por hoy es la zona más delicada que tenemos. Todo está en vías de programación de viviendas", contó.

En Godoy Cruz calculan que el 10% de las viviendas son de adobe, lo cual equivaldría a unas 6.000 en total, mientras que Lavalle comunicó que sólo hay 150 hogares "en estado peligroso". En el Instituto Provincial de la Vivienda no existe un plan específico que sea para erradicar las casas de adobe.
"Si a las viviendas de adobe que tenemos, que en caso de un gran sismo van a tener daño, les sumamos el nivel de precipitación pluvial que hemos tenido, estamos con problemas, y las municipalidades tienen que tomar medidas o estar alertas porque son viviendas muy vulnerables", apunta Noemí Maldonado, directora del Centro Regional de Desarrollos Tecnológicos para la Construcción, Sismología e Ingeniería Sísmica (Ceredetec), dependiente de la Universidad Tecnológica Nacional con sede en Mendoza. "En zona sísmica mientras más liviana es la construcción, menos daño va a tener. Pasa que no hay cultura de construcción liviana", señala.
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