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lunes 11 de septiembre de 2017

Grupos de WhatsApp de padres: alarma el mal uso que les dan y sus consecuencias

Van desde manejarles la agenda y hacerles los deberes a los chicos, hasta discriminarlos y ejercer violencia. Voces a favor y en contra. La DGE da pautas para utilizar la app.

"Mi hijo repitió y supe que comentaron que 'menos mal que había repetido, porque chicos así atrasan el aprendizaje del resto'. Me pareció muy grave. Sea de mi hijo o de cualquiera al que expongan así", contó Virginia, mamá de Ludovico (8), acerca de la experiencia que vivió a raíz de lo que se habló en el grupo de WhatsApp de padres del primer grado de una escuela de Mendoza Capital.

Con mayor o menor trascendencia, con peores consecuencias o mejores resultados, la realidad es que hoy es común que los padres compartan un grupo y que esto termine influyendo en la trayectoria escolar de sus hijos. Eso es lo que alarma a referentes de la educación que coinciden en que, en su mayoría, terminan siendo contraproducentes, que están mal aprovechados y que es necesario que se establezcan pautas.

"La realidad es que la tecnología, los avances en las redes sociales, nos llevan puestos a veces y nos encuentran sin reglas ni estrategias para usarlos. Lo grupos de WhatsApp en general no están siendo constructivos. Son muy pocos los padres que hacen un buen uso de él. Esto antes pasaba en las puertas de las escuela, que un grupo de 4 o 5 padres se juntaban a comentar, ahora lo hacen en estos grupos, donde a veces son hasta 30", comentó Mónica Coronado, subsecretaria de Gestión Educativa de la Dirección General de Escuelas (DGE). Esto llevó a que al material "Mendoza libre de Bullying", que confeccionaron para capacitar, agregaran un listado de pautas para evitar traspasar los límites al respecto.

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El caso de las madres que festejaron por WhatsApp que cambiaran de grado a un compañero de sus hijos con Asperger en Buenos Aires puso en el tapete que generan problemas, que serían muchos y diversos.

"Detectamos cuestionamientos al docente que no se plantean como corresponde y provocan una falta de respeto. Hacen de agenda de los chicos y se pasan las actividades. Esto les resta autonomía y les impide el desarrollo. Y también dicen cosas que no dirían cara a cara", enumeraron desde la DGE, asegurando que ellos no pueden prohibirlos ni tienen injerencia para eliminarlos.

"Nos permiten estar más conectados, de forma más rápida y fluida. Acá el objetivo debería ser compartir información que acompañe y sume a la trayectoria escolar de los chicos. Bien usados podrían ser de mucha ayuda", aclaró Fabricio Fiochetta,especialista en políticas públicas de Niñez, Adolescencia y Familia y de la Doaite de Tupungato.

Es que sí existen casos de grupos en donde los docentes intervienen aportándoles a los padres material extra, recomendando lecturas o hasta explicando ejercicios.

"Lo que vemos es que a veces se generan conflictos cuando se habla de terceros o de personas que no están incluidas, o se sube información que es privada o que hay un uso excesivo", agregó el profesional, recordando que no se deben compartirfotos ni videos que vayan en contra de la privacidad o dignidad de los sujetos.

Fiochetta también recomendó que los docentes estén incluidos; que se paute como norma el respeto, para no hablar de personas que no estén; que las cuestiones personales se hablen personalmente; establecer un horario en el uso, y no agregar a ajenos ni revelar datos personales.

"Una de las consecuencias de la virtualidad es que nos hace olvidar que del otro lado hay una persona con sentimientos, necesidades y deseos, y no una máquina. Esto nos hace deshumanizar los vínculos y entonces las redes se cargan de lo más instintivo, como hostilidad, falta de respeto o agresividad", cerró.

A favor y en contra
"Nos mantenemos comunicadas y cuando un niño falta le pasamos la tarea. Muchas veces se convierte en una terapia por las injusticias que reciben nuestros hijos por parte de las docentes y porque no tenemos el respaldo de los directivos", comentó Betiana Salvador, sobre el grupo "mamás de 6º B".

Así como hay algunos que le sacan provecho, también están aquellos que han vivido malas experiencias.

"Me salí porque lo que se hablaban no era con el propósito por el que se había creado. Imágenes de bebés enfermos, cadenas de santos, videos subidos de tono. Algunos se convirtieron en un grupo de ventas y hubo mamás que tras algún inconveniente se insultaban y amenazaban", contó Débora Sosa.
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