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miércoles 20 de septiembre de 2017

Gastón Alfaro: El humano rostro

Comprometido con su tiempo y con las luchas sociales, el pintor y grabador falleció a los 72 años. El mundo del arte local lo despide y lo recuerda

Gastón Alfaro, el artista plástico que logró hacer de su convicción política y social una forma de arte, y que se comprometió con la gestión pública –al ser director del Museo de Bellas Artes Emiliano Guiñazú-Casa de Fader–, falleció el lunes a la noche por complicaciones cardíacas, a los 72 años.

Nacido en Valparaíso (Chile) en 1945, llegó a los siete años a Mendoza y aprendió varios oficios, como por ejemplo el de zapatero, en el taller de su padre. Quizás el contacto con materiales como el cuero y las herramientas que pudieran moldearlo le dieron la familiaridad con aquellos elementos que le permitirían, ya de adulto y como artista, explorar todas las posibilidades expresivas de la xilografía.
Regina Pupi Agüero, gestora cultural, sostuvo con Alfaro una amistad de toda la vida. "Nos conocimos en la adolescencia. Los dos éramos estudiantes de arte y participábamos mucho en los concursos murales. Además coincidíamos en los mismos espacios por el compromiso político de ambos", recuerda con la emoción en la garganta.

Cuando ella fue directora de Cultura de Mendoza, Alfaro trabajó con un equipo de muralistas en distintas obras, como por ejemplo en la Biblioteca San Martín y en el Instituto Nacional de Vitivinicultura (INV), que se convirtió en polémica.

Ella fue quien lo sugirió para ser director del Museo Fader. "Hizo la mejor gestión, después de Julio Suárez Marzal, que en el '50 remodeló el museo. Gastón trajo a, entre otros grandes del arte latinoamericano, a Oswaldo Guasayasamín", refiere Agüero.

La artista plástica y grabadora Marcela Furlani expresa que Gastón "ha sido sobre todo un xilógrafo, muy potente. Logró ligar ese instrumento expresivo e histórico a las luchas políticas y populares en Latinoamérica, porque era un hombre muy militante. Fue un maestro de la xilografía en Mendoza".

Pero frente a esa impronta, Furlani considera "que su obra no ha tenido la proyección y la trascendencia que hubiera merecido tener".

"Como xilógrafo tuvo una obra acorde con la técnica, con mucho equilibrio. Sin ser un preciosista, está en las antípodas de otros grandes grabadores, como Víctor Delhez y Sergio Sergi –dos preciosistas–. Gastón era lo visceral, el gesto. Tenía una cualidad de dibujante natural con la xilografía, que es una técnica mediada por instrumentos bastante hostiles, que cortan para producir la matriz", concluye la artista plástica.

El galerista Daniel Rueda, si bien no tuvo un trato personal con Alfaro, valora su obra de la siguiente manera: "Mi contacto con Gastón fue sólo como espectador de sus dibujos, pinturas, murales, escenografías, pero muy especialmente a través de sus grabados, con esa fuerza expresada sobre la base del contraste, que generaba entre el negro y el blanco, es donde encuentro mi mayor admiración".

Y expresa: "Fue un artista consciente de que la sociedad actual es presa o cómplice de todo lo que sucede. Por ende en su paleta no abandonó el lado auténtico, ni mucho menos se concentró en lo que debía ser aceptado".

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