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miércoles 16 de marzo de 2016

Fieles aseguran que la Virgen de La Paz hizo milagros

Una mancha en un tanque de agua apareció hace dos semanas en una casa y la gente no para de venerarla.

Jésica vive ahí, en la "casa de la Virgen", como ahora la conocen en La Paz. "Viene gente de todos lados. Desde la ciudad de Mendoza, hasta ha pasado gente del Chaco y de Buenos Aires", cuenta. "Y la Virgen ya ha hecho milagros", agrega.

Esa es la casa de Rosa Leguizamón, en el barrio Las Colonias, de La Paz. Hace unas dos semanas por allí desfila un montón de gente. "Siempre hay alguien, durante las 24 horas siempre hay alguien", cuenta Jésica, integrante de la familia.

La fe es un don. Uno la tiene o no, y punto. Explicar desde el razonamiento un acto de fe es casi absurdo. Apenas se puede hacer un relato cronológico supuestamente objetivo.

La casa de Rosa tiene un patio; el patio tiene un baño en desuso, al fondo; el baño tiene un depósito de agua, de chapa galvanizada, sobre el techo; el tacho tiene, desde hace dos semanas, la imagen de una Virgen.
Rosa no es mujer de fe. Supo ir a la iglesia en otro tiempo, pero hacía rato que había perdido esa costumbre.

Un día, una tarde, Rosa salió al patio y vio el baño, el tacho en el techo, y una mancha rara que a la mañana no estaba. La vio nítida, clara, pero prefirió llamar a alguien más de la familia para que le dijera qué veía. Y Rosa y su cuñada vieron lo mismo: la imagen de una Virgen, con manto y todo. Algunos ven la imagen de Fátima; otros, la de Lourdes, y algunos, la de Luján.

"La verdad, la Virgen es remilagrosa y la gente viene a pedirle y a agradecerle. Le traen flores y le prenden velas", cuenta Jésica.

–Contame alguno de esos milagros.
–Un día vino una señora a pedirle a la Virgen que le fuera bien a una de sus hijas en un examen. Y le fue bien. Ahora va a cumplir su promesa, que es cambiar la tela media sombra que está en el cerco y que está toda rota por los perros.

–¿Qué dice la gente que viene? ¿Todos ven la imagen y creen?
–La mayoría sí, pero hay de todo. Hay malas lenguas y mala onda, también. Algunos dicen que mi mamá quiere sacar provecho para poder vender empanadas los domingos y otros dicen que queremos que dejen plata. No es así. La imagen apareció sola. No somos ricos, pero no necesitamos hacer cosas como esas. Mi mamá ha pedido que no dejen plata y la que han dejado está guardada en un frasquito, para que la gente decida qué hacer con ella.

La casa está entre varios templos de distintas iglesias. Algunos vecinos dicen que la Virgen "apareció acá, para que todas se unan" y sostienen que por eso eligió la casa sencilla de una mujer que había perdido la fe.

El párroco del lugar, que hace poco está en La Paz y al que llaman Beto, fue un viernes a la tarde a la casa "y estuvo rezando un rato largo", pero no dijo mucho, apenas: "El que quiera creer, que crea".
Desde la Municipalidad de La Paz prefieren no hacer comentarios. La fe no es jurisdicción de la comuna.
Mientras tanto, los fieles siguen llegando.

Un incrédulo que también la visualizó
Luis es un muchachón sanmartiniano, que solo cree en la virtud de una cerveza fría. Pasó por La Paz hace unos días sin buscar ninguna salvación, salvo que Salvación sea el nombre de alguna joven paceña.

Cuenta: "Fui a La Paz con el total descreimiento, como quien viaja 100 kilómetros para ver una mancha" y dice: "Tenía el mismo descreimiento cuando hablamos con la dueña de casa".

Rosa invitó a Luis a pasar al patio. "Al asomarme, todavía desde la vereda, vi un grupo de personas frente a una Virgen, en su gruta".

Dice que a esa distancia, unos 15 metros tal vez, la imagen era clara. Recuerda que cuando fue ingresando al patio "había algo en el aire. No se cómo describirlo".

Y luego cuenta que cuando "ya estaba cerca, cerquita, a distancia de un rezo... no sé. Sólo vi una gruta, con una imagen de Virgen lejana" y dice: "Junto con las personas que se acercaban a rezar, a pedir, agradecer... A la misma distancia, en el mismo grupo, yo no sé si veía a la Virgen por sugestión, por conveniencia o por fe".

Después describe que la imagen está en un tacho, un tanquecito de agua, "y por un agujero en el medio, arriba, se filtra una mancha que desciende desparramada donde pretendemos adivinar un manto, para luego ver la Virgen".

Luis cuenta: "La dueña de casa prometió empanadas domingueras y los vecinos las garantizan. Ahí tengo una excusa más, para justificarme creyente".

Pero, más allá de todo, Luis va a volver. La imagen lo atrae.
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