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domingo 07 de agosto de 2016

Fertilización asistida: OSEP amplió los cupos

La Obra Social de los Empleados Públicos pasó de cubrir dos tratamientos mensuales a 13 desde julio. La escasa cobertura le hizo perder este año unos 40 amparos de $50.000 cada uno

Diez días de inyectarse hormonas en el abdomen para estimular ovarios, una pequeña intervención quirúrgica para extraerlos, esperar la fecundación que se realiza en un laboratorio y otra intervención más para implantar el o los embriones fecundados. Después, resta pedir o esperar que eso termine en un embarazo.

Iniciar un tratamiento de fertilización asistida supone para una pareja estar dispuesta a esto, esperanzarse y atravesar la ansiedad sabiendo que el fracaso puede estar merodeando.

Sin embargo, con el sueño latente de ser padres y sabiendo que en nuestro país la Ley de Fertilización asistida obliga a las obras sociales públicas a cubrir estos tratamientos, en OSEP –hasta el año pasado–había una lista de espera de más de 100 parejas que se ilusionaban con acceder a los dos cupos mensuales que otorgaba la obra social para cubrir tratamientos de alta complejidad, que son los más requeridos. En aquel momento, el beneficio consistía en entregarle al afiliado un subsidio de hasta $18.000 para realizarse el tratamiento, algo que ya había quedado desactualizado.

La alta demanda y la escasa cobertura hacían que esa espera se prolongara por años y años, y que varias parejas desesperadas apelaran a demandar a la obra social para conseguir el tratamiento a través de la Justicia. Cada revés legal le significaba a OSEP pagar un tratamiento, que el año pasado se cotizaba en $50.000, monto que creció notoriamente este año.

La ola de juicios, que sólo este año le significó a la obra social la pérdida de unos 40 amparos que representaron unos $2.000.000, fue el detonante para ampliar la cobertura de estos tratamientos.
Para hacerlo, se firmó un convenio con dos centros de reproducción asistida, CREO y el Instituto de Medicina Reproductiva, y desde julio la OSEP ofrece la cobertura de 13 tratamientos mensuales, sextuplicando el cupo anterior.

"Ahora los afiliados con problemas de fertilidad podrán disponer de 6 tratamientos de reproducción asistida de baja complejidad (entre ellos aparecen, por ejemplo, las inseminaciones) y 6 tratamientos de alta complejidad (por ejemplo, las fecundaciones in vitro), ambas utilizando, el material genético de las parejas que soliciten el tratamiento. También se sumará por mes un tratamiento de reproducción asistida de alta complejidad con donación de gametos (esto es ovodonación para mujeres que tengan problemas de ovulación)", explica el médico Pablo Ferrón, quien actualmente ocupa la Secretaría Técnica de la OSEP y asesora a la obra social en materia de fertilización asistida.

La nueva cobertura supone que cada afiliado que pretenda acceder a un cupo, tendrá la cobertura de tres intentos de fertilización. "De esa manera, cuando un paciente accede a un tratamiento, si bien se le asigna un cupo, tendrá con él la posibilidad de tener tres tratamientos si los necesitara y para eso, no tendría que pedir un nuevo cupo", precisa Teresa Zárate de Lara, directora de Atención Primaria de la obra social.

Dura lucha contra el reloj

Melisa Gimeno tiene 33 años y pelea contra una endometriosis severa desde hace más de 8 años. En ese lapso, atravesó un tratamiento de fertilización asistida que pagó con el esfuerzo de toda su familia, perdió un embarazo y superó cuatro operaciones.

"Yo tengo OSEP desde que nací, porque mi padre era empleado público. Desde que me detectaron la enfermedad, pasé por todos los estados: me emocioné cuando se sancionó la ley nacional, sufrí cuando no se reglamentaba en Mendoza y después de superar la pérdida de mi embarazo, recobré fuerzas para volver a inscribirme en la obra social, pese a que cuando acudí me dijeron que tenía como 5 años de espera por la lista de inscriptos", recuerda Melisa, que en mayo pasado sufrió un nuevo revés: ella necesitaba un tratamiento con ovodonación y la cobertura de ese entonces no contemplaba esa complejidad.

Las condiciones vigentes hasta ese momento también le impedían llegar al tratamiento porque su esposo no estaba afiliado a la obra social de los empleados públicos, requisito que era imprescindible.

Ahora, a partir del convenio que firmó la OSEP en junio, ambas situaciones quedaron zanjadas, ya que se cubrirá al menos un cupo de ovodonación al mes y sólo basta con que uno de los integrantes de la pareja esté afiliado para iniciar el trámite, el otro se podrá afiliar y no se le requerirá tiempo de carencia para recibir el tratamiento.

"Ahora habrá que ver qué criterio se tiene en cuenta a la hora de otorgar los cupos. Imagino que se contemplará la urgencia de cada caso. En mi situación, no podría esperar ni un año más porque según me dijo mi médico en abril cuando me operó, no resistiría una intervención más. Ya me hicieron cuatro y en cada una de ellas voy perdiendo capacidad de ovulación de mis ovarios. De igual manera, esta novedad me renueva la ilusión", admite y del otro lado del teléfono se nota que la sola posibilidad le quiebra la voz.

"Cuando averigüé, la lista de espera era de 100 parejas"

Toda mujer que atravesó la barrera de los 35 años sabe que su posibilidad de ser madre, de manera natural, se va acotando a medida que pasa el tiempo, ya que decae la producción de sus ovarios. Si además, al reloj biológico se le adosa una patología de infertilidad, el tiempo se convierte en el mayor enemigo a vencer, ya que en nuestro país, la edad tope que manejan los especialistas para recomendar un tratamiento de fertilización asistida son los 46 años.

Érica Suárez (37) es profesora de Historia y reparte sus días para ejercer en cuatro colegios de Rivadavia, donde vive. Desde noviembre pasado, su única meta es ahorrar todo lo posible para pagar los $90.000 que le cuesta un tratamiento de fertilización asistida de manera particular. Para ella, se vuelve imprescindible porque después de enfrentar un tratamiento de estimulación ovárica, tuvo un embarazo ectópico (se produce fuera el útero) y eso le provocó daños en las trompas de falopio.

"Me dispuse a ahorrar todo lo que pude, pero con nuestros sueldos, llegar al tratamiento es casi imposible. Empecé en noviembre, después de que fui al programa de OSEP para averiguar por una fecundación in vitro y me dijeron que entraba en riesgo recién a los 40 años y una empleada me confió que había una lista de espera de 100 parejas antes que yo. No te das una idea todo lo que te desmoraliza algo así", cuenta la docente, que lleva más de 2 años y medio intentando tener un hijo.

Como una forma de espantar la ansiedad y nutrirse de experiencias de otras parejas con problemas de fertilidad, Érica conoció el grupo Sumate a dar vida, una organización social que pujó para que en Mendoza se reglamentara la Ley de Fertilización Asistida y que ya cuenta con más de 11.000 miembros en la provincia.

"El grupo es un centro de contención porque sólo el que tiene un problema de infertilidad sabe lo que esto puede desesperarte. Uno ve que toda esta burocracia te hace perder tiempo y te quita posibilidades, y sentís que no tenés cómo pelear con eso. No podés pagar el tratamiento y tampoco el abogado para hacer el amparo –para este trámite piden hasta $20.000–, por eso este cambio de cobertura abre una ilusión", concluyó Érica.
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