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lunes 10 de octubre de 2016

¡Extra, extra! Los portones del parque "desaparecieron"... están pero no

No les ha quedado ni una luz, ni un reflector que apunte hacia ellos. Oscuridad total y peligro. Nos molestaría tener que anunciar una muerte en ese lugar. Desidia, ¿estás ahí?

Desde algún organismo, seguramente vinculado al activismo de la desidia, se ha dispuesto hacer desaparecer por las noches uno de los íconos más representativos de Mendoza.

Sin anuncio previo, sin hacer audiencia pública ni referéndum alguno para que la ciudadanía se exprese, se ha "decretado" que los portones del parque General San Martín se esfumen en el horario nocturno.

Nada importa que sean un objeto escultórico que nos representa en el mundo.

Mucho menos parece importar que la provincia esté llena de turistas.

Y muchísimo menos que los mendocinos se pregunten a diario qué pasa con este asunto. Está visto que no nos merecemos ninguna explicación.

A algunos funcionarios de Cornejo les gusta informar solamente cuando a ellos les parece conveniente. El resto del tiempo son poco generosos con la información.

Lo concreto es que desde hace varias semanas los portones del Parque ya no se ven cuando anochece.

Así uno venga bajando hacia la ciudad desde el oeste o vaya hacia el oeste por Emilio Civit. No se ven.

No les ha quedado, ni un foco, ni un reflector que apunte hacia ellos, ni velas. Nada. Sombras, nada más.

Este comentario tiene entre sus propósitos el que ningún ser humano se estampe con su coche o con su moto una de estas noches contra los portones.

En las madrugadas, por ejemplo, algunos conductores suelen bajar desde el oeste por Avenida del Libertador a altísimas velocidades. Sería un bajón tener que titular en el diario que uno de estos desatados del volante murió por chocar contra un símbolo.

No sólo eso. Por esos portones pasan de día y de noche colectivos, taxis, ambulancias, bateas de turismo, y Dios y María santísima.

Durante la gestión de ese inclasificable gobernador que se llamó Francisco Pérez se anunció con bombos y platillos la puesta en valor de los portones, lo que incluía la colocación de iluminación tipo LED.

Se los pintó y restauró. Pero la iluminación LED nunca apareció. En su momento, hasta los kirchneristas acusaron sin nombrarlo al secretario Moreno porque no dejaba entrar las importaciones de luces LED.

Trataron de suplirlo con algo sustituto, tipo sobrantes de lucecitas de Navidad made in Taiwán, cuyos reflejos duraron lo que un pobre en las estadísticas de Cristina.

Pero si aquellos funcionarios fueron ineficaces y mentirosos, a estos de ahora (y me refiero no sólo a los que están cargo del Parque) les falta mucho más que ganas e interés.

Les falta la vista. Son ciegos. No pueden darse cuenta tras semanas de oscuridad que la zona de los portones es una boca de lobo.

Pero también han quedado sordos porque no pueden escuchar a los mendocinos y turistas que se quejan a diario por la falencia.

Este problema es mucho más que un asunto de la Administración de Parques. Tiene que ver con Cultura, con Turismo, con Ambiente, con Seguridad, con el Gobierno todo.

¿Se acuerdan de aquel dicho alvearense que decía: "Esos tienen menos luces que Carmensa"?
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