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viernes 30 de agosto de 2013

Están en la UNCuyo los fósiles de dinosaurios hallados en el Sur

El último cargamento de restos óseos rescatados en Malargüe fue trasladado al Laboratorio paleontológico –único en nuestra provincia–, ubicado en el predio en el que funcionaba Eureka.

Luciana Morán
moran.luciana@diariouno.net.ar

Trasladaron al Laboratorio de Dinosaurios de la UNCuyo el último cargamento de restos fósiles que fueron rescatados desde el año pasado en el área del proyecto Potasio Río Colorado, al sur de Malargüe.

Cuatro camiones  cargados con piezas de hasta 5 toneladas ingresaron ayer al predio donde funcionaba Eureka. Técnicos y paleontólogos recibieron con entusiasmo los materiales que investigarán y preservarán, con intervención de la Dirección de Patrimonio.

Los fósiles forman parte del gran hallazgo realizado en octubre de 2011 en el paraje Cañadón Amarillo, donde se encontró una nueva especie de dinosaurio herbívoro de cuello largo de 20 metros de longitud, que aún no tiene  nombre. Los restos ayer movilizados complementan los materiales preservados y trasladados en 2012. “Es lo que quedaba de lo que se ha rescatado. Seguramente si una máquina sigue excavando, encontrará más  cosas, pero esto es lo último”, aseguró Julieta Leis, supervisora de Medio Ambiente del Proyecto Mina en Vale.

Los fósiles serían principalmente de dinosaurios saurópodos –herbívoros de cuello largo–. En consecuencia, como se trataba de animales grandes, las piezas trasladadas son grandes. Así lo explicó el doctor Bernardo  González Riga, paleontólogo e investigador a cargo de la dirección técnica de los rescates de fósiles que se hicieron en Malargüe: “Como el proceso requiere de una actividad rápida de sacar el fósil y así continuar la obra  (minera), uno trae al fósil rodeado con la roca que lo contiene. Cuando los preparemos en el laboratorio, veremos bien exactamente a qué especie pertenecen, si es una nueva o ya conocida”.

En el cargamento se pueden encontrar distintos elementos, desde conjuntos de huesos hasta astillas o fragmentos, no como suele mostrarse en las películas, donde aparece todo el esqueleto del animal bien acomodado. 

“Recién cuando abramos las rocas veremos realmente qué tenemos en el nuevo traslado. Los primeros materiales que se rescataron ya fueron estudiados e identificados, están acá en las estanterías del laboratorio. Faltan  algunos detalles finos de preparación”, dijo el paleontólogo que lideró todo el proceso, que se inició en 2011, con un equipo de más de 40 profesionales.

Único en la provincia
Un año cumplió ayer el Laboratorio de Dinosaurios del Instituto de Ciencias Básicas (ICB), el primer laboratorio paleontológico a la vista de la provincia.

Su director, González Riga, aseguró que se trata, además de un laboratorio, de “un programa de investigación y de docencia, y combina 4 valores: investigación, docencia, protección patrimonial y transferencia a la sociedad. Está en un lugar estratégico que es la UNCuyo, en el entorno de la Dirección de Patrimonio”.

A él asistieron en su primer año unos 130 estudiantes de 4 universidades, del ICB y pasantes de universidades de Brasil, país con  el que realizan intercambios. La idea es generar un polo no sólo de investigación, sino de docencia formal y de capacitación en cursos alternativos. Los estudiantes ayudaron a montar el laboratorio y participan en las excavaciones, en el trabajo científico y en la preservación patrimonial.

Además está pronto a iniciarse un programa de cursos para profesores de Biología de nivel medio y charlas para colegios primarios y secundarios con vistas al laboratorio, las que pueden consensuarse actualmente  contactándose previamente.

Operativo modelo
El docente e investigador del Conicet Bernardo González Riga destacó que la preservación de estas piezas y todas las encontradas en el yacimiento de Vale se realizó “con sumo cuidado, aplicando técnicas del primer mundo en el sentido de la logística”. Para trasladar estos restos, primero se realizó un minucioso procedimiento en el que la parte del fósil que está expuesta en la roca es cubierta con tela, yeso y otros materiales. Una estructura de  metal interna protege también la pieza y luego una armazón de metal externo funciona como jaula, que permite a las máquinas mover el material sin dañarlo.

“Lo interesante es que se pueda haber hecho un trabajo de rescate patrimonial cumpliendo todo el procedimiento que la ley pide y que esto sirva de modelo para otros emprendimientos o lugares del país. Acá se puso mucho  empeño en el cumplimiento del procedimiento, tanto en la empresa como en el equipo paleontológico. Eso me parece importante, para que sirva de modelo de gestión. No ha sido fácil porque el lugar tiene un clima  complicado”, aseguró González Riga.

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