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sábado 05 de agosto de 2017

Escapó del caos de Venezuela y busca su futuro en Mendoza

Gracias a la comunidad scout, Kelvin Daza (18) encontró en la provincia una familia que le dio casa y trabajo. Quiere tener un título universitario y enviarle dinero a su familia

"Que otros países sean solidarios con los venezolanos, porque hay mucha xenofobia. Muchos dicen que les quitarán empleos. Sin embargo querer es poder. Si yo quiero ir a otra nación a trabajar, a ser una persona de bien, no les estaría quitando trabajo. El otro pedido es hacer un llamado a los medios internacionales, que hagan algo porque el diálogo ya no sirve, el país se está cayendo a pedazos y hay personas que mueren a diario". En sus deseos, el venezolano Kelvin Daza describe parte del panorama actual de Venezuela, de donde emigró para poder continuar estudiando y ayudar económicamente a su familia.

Este joven de apenas 18 años hoy empieza a cursar la carrera de cocinero para aficionados en el Instituto Arrayanes. Relata que llegó hace tres semanas a Mendoza sólo con su cédula de identidad y aún con miedo, después de creer que no lo dejarían salir de su país, y "desgarrado", por tener que separarse de su familia, incluyendo en ella a los miembros de la comunidad scout, a la que pertenecía desde hacía años.

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Con Camila. Kelvin fue recibido por una familia de Guaymallén.
Con Camila. Kelvin fue recibido por una familia de Guaymallén.

Gracias a ese movimiento conoció a la mendocina Viviana Olguín, que lo ayudó para que la familia Spinelli, de Guaymallén, le diera hospitalidad y le facilitara trabajo. Citando el lema de que están para ayudarse, Kelvin explica que a principios de año buscó ayuda en los grupos de scouts de distintos países para poder emigrar, ya que sus padres no pudieron seguir cubriendo los gastos que demandaba que estudiara Ingeniería Química en la Universidad de Carabobo. Esta es una de las más prestigiosas de Venezuela, pero está a unas tres horas de distancia de Yaracuy, San Felipe, de donde es oriundo.

"Es un pueblo bastante tranquilo, donde aún no llega mucho el caos político y social como tal, y sin embargo sí se ha visto muy afectado. Sólo las personas que estuvimos pasando por esto sabemos exactamente qué ocurre cuando muchos políticos dicen que todo está perfecto pero en realidad no", aseguró acerca de la situación de la que huyó, enumerando como principal problemática la falta de alimentos y de medicamentos.

"Pasan horas para comprar solamente dos panes diarios, que es lo más accesible. Pero a veces no hay harina. Generalmente son los adultos mayores los que llegan a las panaderías con banquitos y sombrillas. Esperan todo el día para poder tener al menos una comida diaria", narró, asegurando que las góndolas están vacías de lo básico.

Contactar a un "enchufado", como denominan a los miembros del gobierno, dice que es lo que a algunos les aliviana las carencias. "La comida básica que llega a nuestros hogares depende de si tu sector es chavista. Si idolatras al gobierno te llega más rápido, a pesar de que es muy poco para llegar a un mes, porque se acaba en una semana. Si no eres idólatra de Maduro no te llega la bolsa o tienes que esperar 2 o 3 meses", afirmó el venezolano que agregó que los mismos dirigentes comunales se encargan de informar qué familia apoya al gobierno.

Asegura también que la presión política se vive diariamente. "Allá es muy radical el sistema. Si cargas una gorra tricolor eres opositor. Y si no, eres chavista. Nunca estarás en un punto medio".

A pesar de haber terminado hace menos de un año el secundario, el joven demuestra estar empapado de conocimientos acerca de la situación política de su país y afirma conocer que empezó a desmejorar hace 18 años, cuando él recién nacía, pero que esto se acentuó hace 5 años. "Ahí se empezó a ver que todo venía en picada, ya no se conseguían alimentos ni cosas en las farmacias. Y ahorita está en su punto crítico, que ya no saben qué hacer. Los venezolanos están encerrados. Ya es imposible vivir o mantener a una persona enferma", y señaló a la hiperinflación como otro de los mayores problemas. Contó que sus padres ganan unos 400.000 bolívares, cuando la canasta básica asciende a 1.500.000 bolívares.

La inseguridad es otro de los flagelos que mencionó: "El año pasado me robaron 4 veces y en tres nos sacaron un arma. Sales con temor".

"Ahorita no hay clase media, todos son pobres. Y las personas ricas son los enchufados, que son los que están en el gobierno", aseguró quien, además de terminar una carrera universitaria en Argentina, desea a corto plazo empezar a enviarles dinero a sus padres, por los que dice temer. La idea, comentó, es que ellos también emigren, en especial su hermana (de 15 años), si él logra estabilidad laboral en Mendoza.

Para Daza el panorama es desalentador. "La Constituyente servirá para proclamar emperador a Maduro, que va a decidir quién sale y quién no, y los venezolanos quedarían prácticamente encerrados", dijo y aseguró que sus familiares y conocidos pese a que tenían esperanzas de que no sucediera, sabían que podía haber fraude en los últimos comicios, celebrados el domingo.
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