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lunes 09 de octubre de 2017

En Mendoza hay un déficit habitacional de 65 mil viviendas

En este año se entregaron alrededor de 1400. Una de cada cuatro viviendas que hay en la provincia la hizo el IPV

El Instituto Provincial de la Vivienda (IPV) está de festejo: cumple 70 años y el balance que hace es positivo. De cada cuatro viviendas que se construyeron en la provincia, una fue del IPV, lo que equivale al 25%. De esas, el gobernador Alfredo Cornejo entregó la semana pasada el primer barrio que empezó y culminó en lo que va de su gestión. Las otras que ha habilitado las comenzó Paco Pérez, pero las tuvo paradas durante más de tres años.

"Se entregaron muy pocas en 2016, porque heredamos todas las obras paralizadas. El 2015, al recibir todas las obras paradas, fue uno de los peores años de los últimos tiempos, teníamos todas las obras paralizadas y con deudas, y gracias a la operatoria de bonos pudimos cancelar toda la deuda histórica y se comenzó de cero", explica Damián Salamone, el titular del Instituto.

Salamone dice que se encontraron con 3.500 viviendas totalmente paralizadas o con grados de avance que no superaban el 30% de la obra. "Tuvimos que cambiar empresas porque algunas habían sido tan perjudicadas que no tenían cómo retomar la obra, no había forma de salvarlas, muchas de ellas se fundieron, tuvimos que licitar de nuevo esos barrios y cambiar la empresa", explicó.

Con un déficit habitacional de aproximadamente 65.000 casas, este año Cornejo tenía el objetivo de entregar 2.000 viviendas, sin embargo lleva cerca de 1.400, de las cuales la mayoría fueron empezadas en la gestión anterior. El jueves pasado entregó el instituto 34 viviendas del barrio José Molina Campos, en Rivadavia. Es el primer emprendimiento urbanístico que comenzó y concluyó la actual gestión, en un plazo de 16 meses y con una inversión de más de $50 millones.

"En 2016 se entregaron pocas, tuvimos que pagar deuda y hacer planes de trabajo nuevos. Ahora pagamos a 20 días. En el segundo semestre de 2016 se retomaron el 100% de las obras, y eso nos permitió el objetivo de superar las 2.000 viviendas por año e ir aumentando y dejar las bases", agregó Salamone.

Dijo que construir más viviendas no es la única forma de reducir el déficit, sino que hay que comenzarlas y terminarlas en tiempo y en forma. El funcionario admitió que les quedan muchas viviendas por entregar, pero están retomadas, lo que hace que estén saneadas. "La administración del instituto está saneada, las que empezaron vana a buen ritmo. Queremos hacer las obras rápidas, no nos conviene tenerlas paradas", agregó.

Cuotas escalonadas
Esta administración del IPV también cambió el formato de cobrar las casas. Salamone explicó que no hay una cuota promedio sino que se hace una evaluación entre el valor de la vivienda y los ingresos, y la cuota final no puede superar el 20% de los ingresos totales del grupo familiar.

"Se hace un escalonamiento para que esa cuota no quede despreciada en el tiempo y para que sea un círculo virtuoso, para que ese sistema financiero pretenda ser más sustentable en el tiempo", explicó.

Dijo que el valor de la vivienda se calcula al día en el que está terminada. "Cuando una construcción se dilata en el tiempo el componente que termina poniendo la Provincia es más alto, y lo que pone la Nación es lo mismo. Hemos entregado barrios en los que terminamos pagando el 80%", contó Salamone, cuando en realidad Mendoza debería haber puesto el 35%. "Estamos corrigiendo eso, poner menos plata es hacer más casas", sostuvo.

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