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domingo 22 de junio de 2014

En más del 40% de las casas hay humo ambiental de tabaco

De los 40.519 fallecidos por año en el país, 6.000 eran fumadores pasivos. Bebés y niños pueden morir súbitamente o contraer enfermedades respiratorias crónicas.

Cecilia Osorio
osorio.cecilia@diariouno.net.ar

En más del 40% de las casas mendocinas hay humo ambiental de tabaco en forma permanente. Este es uno de los datos del contexto actual del tabaquismo y sirve para graficar los efectos nocivos, no sólo para los fumadores sino para quienes conviven con ellos.

Según el médico neumonólogo y ex presidente de la Asociación Argentina de Medicina Respiratoria Ramón Alchapar, “se calcula que cada 4 personas que fuman a la vez en un lugar cerrado hay un pasivo que inhala el  equivalente a un cigarrillo”.

Los niños son de los más afectados, sobre todo por lo que se conoce como “humo de tercera mano”. Aun cuando nadie está exhalando humo, los problemas en la salud son generados por el depósito e impregnación de los  venenos en los elementos porosos de uso habitual (tapizados, asientos de autos, cortinas, ropa de cama). “El perjuicio es grave y un riesgo importante. Un niño expuesto a estas sustancias tóxicas durante los primeros meses de vida puede desencadenar la muerte blanca o muerte en la cuna: el bebé se duerme como siempre, pero fallece durante el sueño; éste tiene una incidencia incrementada en hogares con humo ambiental de tabaco. Además son pequeños con patologías respiratorias crónicas, como repetición de cuadros de bronquiolitis, bronquitis crónica y asma bronquial”, dijo Alchapar, también jefe del servicio del hospital público Néstor  Lencinas.

En estos casos, además de trastornos respiratorios, genera afecciones de piel que resultan difíciles de diagnosticar y de tratar: “Esto no se resuelve con la simple ventilación, algunos de estos venenos, como los cancerígenos (benzopirenos y nitrosaminas) pueden permanecer durante meses”.

Para terminar de mostrar el preocupante panorama, Alchapar sumó que en Argentina mueren más de 40.519 habitantes al año por causas asociadas al consumo de cigarrillos, superando a las muertes por accidentes de  tránsito (casi 8.000). De ese total, 6.000 fueron fallecimientos de fumadores pasivos.

El 30% deja de fumar sin ayuda
El fumador pasivo está expuesto a los mismos riesgos que el activo: puede sufrir una enfermedad cardíaca (infarto agudo de miocardio), vasculares (aneurisma de aorta) y obstrucción de arterias (carótidas), enfermedades  cerebrales (accidente cerebrovascular), respiratorias (con insuficiencia respiratoria progresiva e irreversible), además del incremento crítico de aparición de múltiples cánceres.

“Pero no tiene relación con la dosis. Si bajás la cantidad de cigarrillos hay menos riesgos pero el problema grave persiste porque seguís fumando. Es decir, podés ser adicto a un cigarrillo como a 100 y el problema ser igualmente grave”, explicó el profesional y uno de los impulsores de la Ley Nº 7790, promulgada en 2007 y reglamentada un año después, que restringió el consumo de tabaco en lugares públicos o cerrados donde haya  acceso de público.

Dijo que también depende de cómo cada organismo humano destruya la nicotina: “Si el metabolismo es lento, porque tenés pocos receptores, el efecto del cigarrillo dura mucho y fumás más espaciadamente. Otros lo  destruyen rápidamente y necesitan más cigarrillos”, informó Alchapar.

Por último, el neumonólogo consultado interpretó que el tabaquismo es “una enfermedad en sí misma y una drogadicción, y en tanto el fumador no se considere enfermo no va a buscar ayuda. En general cuando una persona  llega a un consultorio es porque ya lo intentó; entonces sí se utilizan fármacos para su recuperación. Pero el 30% deja de fumar sin apoyo de medicamentos”.

Está prohibida en la Argentina la utilización del cigarrillo electrónico
Suelen utilizarlo varios mediáticos (como Jorge Lanata) pero está prohibido desde 2011. Así lo decidió la Administración Nacional de Medicamentos, Alimentos y Tecnología Médica (ANMAT), por considerar que “no existe  evidencia suficiente para concluir que sea una ayuda eficaz para dejar de fumar, ni hay pruebas suficientes que determinen que es seguro para el consumo humano”.

“Es un disparador de nicotina. El humo es el propilenglicol (el de las fiestas)inocuo por el tracto digestivo, pero no por vía respiratoria. Nada sirve de forma aislada; los chicles pueden contribuir pero dentro de un proceso”,  aportó el médico Ramón Alchapar.

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