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sábado 20 de agosto de 2016

"En la Justicia falta una perspectiva de género"

Alicia Tate, directora de Derechos Humanos del Consejo de la Magistratura, lo afirmó en Mendoza.

Desde que los abusos sexuales y las violaciones fueron considerados delitos autónomos de lesa humanidad, el Consejo de la Magistratura de la Nación, apoyando a la Oficina de la Mujer de la Corte Suprema de Justicia, y a solicitud de los juzgados federales, ha implementado una serie de talleres de capacitación para incorporar la perspectiva de género en el tratamiento de estos casos. En Mendoza, la capacitación se llevó adelante ayer, en el contexto de la realización de los juicios por los crímenes de la dictadura.

En este sentido, Alicia Tate, directora de la Unidad de Derechos Humanos, Trata de Personas y Narcotráfico, llegó a la provincia junto con las dos profesionales que dictaron el curso, Gabriela Pastorino y María Delia Castañares, ambas de la Secretaría de la Mujer de la Corte Suprema de Justicia de la Nación.

Tate explicó que las instituciones mencionadas ofrecen este servicio para poder acompañar a los operadores judiciales que intervienen en los juicios. Esto porque los casos de abuso sexual y violación cometidos durante la dictadura militar son considerados en forma individual como delitos de lesa humanidad diferentes a la tortura y se suman a las demás causas. Desde que estos delitos se toman como autónomos, se han emitido 71 condenas, 70 de hombres y 1 de mujer.

Añadió que por esta razón es indispensable que quienes escuchan las declaraciones tengan una preparación especial, delicadeza para el tratamiento de temas que son demasiado íntimos, y tiene que estar la perspectiva de género en cada tratamiento de estas cuestiones.

–¿Notaron que faltaba ese trato por parte de la Justicia para con las víctimas?
–El problema es que no había antecedentes de estos tratamientos, por eso creemos que cada uno de los operadores que participan en los juicios deben poseer una instrucción especial, incorporando la perspectiva de género. No se puede pensar como un trabajo más, como una cuestión administrativa. Debe tener un trato especial.

–¿Cuáles fueron las fallas que encontraron?
–Falta de conocimiento en temas de género, falta de asimilación de la importancia que tiene incorporar esta perspectiva. Para tratar ciertos temas faltan elementos que no todo el personal judicial posee.

–¿Qué es lo que el operador judicial tiene que tener en cuenta a la hora de tomar estos testimonios?
–Por empezar, un determinado trato especial, se puede hacer en un lugar privado, tener en cuenta que la persona que ha sido víctima de un abuso sexual no quiere exponerse públicamente, es muy gravoso. Al principio de los juicios las víctimas no querían hablar de eso.

–¿Cómo pudo superarse esto?
–Hay que aclarar que nosotros no trabajamos con las víctimas, sino que preparamos a los operadores judiciales para que no revictimicen a los testigos. La capacitación tiene por sobre todo que ver con eso, con no revictimizar a los afectados y afectadas.

–¿Pero han notado que facilita la comunicación?
–Sí, se establece otro tipo de relación entre la víctima y los operadores de Justicia. Al principio las víctimas no querían nombrar esto. Por ejemplo, si una persona ha perdido a su pareja víctima de la dictadura, y ha sido violada o abusada, en ese momento le parecía un hecho menor frente a la pérdida tan tremenda del familiar. No lo declaraban por eso y por la cuestión del pudor, de tener que sacar algo tan doloroso. A partir del año 2010 se produjeron las sentencias condenatorias del abuso sexual como un delito de lesa humanidad autónomo de los demás. Muchos de los acusados con la unión de las causas terminaron con la máxima condena.

–¿Cómo se operativizan las capacitaciones?
–Siempre vamos a los lugares donde es requerido este tipo de talleres. Hay situaciones en las que son los propios jueces los que solicitan instrucción al respecto, otras que son juezas que nos piden que vayamos a capacitar. Nos dicen "acá hay muchos retrógrados". La verdad es que falta conocimiento .

–¿Los jueces son receptivos con respecto a la perspectiva de género?
–Algunos sí, otros no. Algunos son más esquemáticos, convencidos de esto, es una cuestión cultural. Los jueces son personas grandes, no son chicos jóvenes que pueden tener mayor apertura, una mente más dispuesta a los cambios.

–Pero convengamos que, desde la cima de la pirámide judicial, que es la Corte Suprema, se puede notar la diferencia entre varones y mujeres.
–Por supuesto, por eso me llama la atención que la gente que concurrió a esta capacitación haya opinado en general que el lugar de las mujeres y el de los varones se está equiparando, cuando tenés una plantilla en donde figuran los nombres de los jueces y casi todos son hombres. Hay que dejar de naturalizar este tipo de situaciones.
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