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domingo 26 de junio de 2016

"En el último tiempo de Pérez, la policía se autocontrolaba"

Arturo Lafalla, impulsor de la reforma del '99, opinó sobre los cambios que promueve el gobierno de Cornejo

Arturo Lafalla, ex gobernador de la provincia y quien llevara adelante la reforma del '99, opina sobre los cambios actuales. Para él, hace falta una nueva reforma, porque los controles se relajaron hasta llegar al límite en el fin de la gestión de Francisco Pérez, donde casi no existían. Sin embargo, aseguró que no ve un plan claro, como sí lo hubo hace 17 años. "Es suicida que una sociedad le dé el monopolio de la fuerza a una organización estatal", aseguró.

–¿Cuáles fueron los motivos que impulsaron la reforma de 1999?
–La convicción de que la organización policial no era la adecuada para enfrentar la compleja realidad vinculada a la inseguridad y que la cúpula no estaba en condiciones por formación a producir las modificaciones que esta compleja realidad demandaba

–¿Qué objetivos se persiguieron puntualmente?
–El principal era asumir que el rol de la policía no podía ser el del autocontrol, como si constituyera un poder independiente del Estado, sino que había que producir una modificación institucional que determinara que era la autoridad política la responsable de determinar su acción. Junto con esto, una profesionalización muy superior a la que se brindaba y un control externo para prevenir y castigar los excesos y corrupción.

–En aquel momento se descabezó la cúpula de la policía, ¿eso trajo consecuencias internas en la institución policial?
–La cúpula fue removida en su totalidad, con las facultades que la nueva ley policial, que surgió del previo acuerdo de las tres fuerzas políticas de entonces, le daba al Poder Ejecutivo. Produjo conmoción pero fue en los hechos atacada por toda la fuerza, sin perjuicio de los juicios que iniciaron por los que creyeron eran sus derechos. La Corte rechazó todos los reclamos, para afrontar el flagelo de la inseguridad.

–¿Cree que hoy, después de 17 años, es necesaria una nueva reforma?
–Seguramente hace falta una nueva reforma, obviamente no para repetir aquella, porque las circunstancias son distintas, sino por el método. Las reformas deben ser integrales, graduales y acordadas entre las fuerzas políticas de forma tal que no sea la reforma de un gobierno en soledad sino aquella que todos tomen como propia y se comprometan a respetar, para lo que es necesario hacerlo por ley.

–¿Qué principios de esa reforma no cambiaría?
–Algunos principios no deben volver atrás, la policía no se puede ni debe conducir a sí misma, debe ser fuertemente conducida por el poder civil elegido por el pueblo, para lo cual éste se tiene que capacitar. Nadie se deja conducir por quien sabe menos que uno. Otro de los temas en los que no debe retroceder es que el accionar policial necesita un riguroso control externo. En estos puntos centrales de la reforma de entonces, los que nos sucedieron fueron muy débiles y paulatinamente fueron devolviendo el poder a los policías

–¿Qué opinión tiene acerca de las modificaciones que el gobierno ha introducido a la ley troncal de la reforma del 99'?
–Las modificaciones conocidas hasta ahora no afectan el eje central de aquella reforma, lo que no implica que puedan resultar útiles para el momento actual. Estimo que algunas decididamente lo son, pero insisto, son muy parciales.

–¿Cuál es la consecuencia de una policía sin control político?
–Es suicida que una sociedad le dé el monopolio de la fuerza a una organización estatal, la policía, y no ejerza sobre la misma un férreo control para ajuste su accionar a la ley. Este es el corazón del conflicto que tenemos con nuestra organización policial. Este tipo de policías pretenden estar por encima de la ley, pretenden que los dejemos a ellos resolver el problema de la inseguridad, Una verdadera barbaridad. Pero así era y es, en alguna medida. Obviamente con el tema de la corrupción igual, pretenden controlarse a sí mismos.

–¿Existe alguna forma de controlar la corrupción policial?, ¿cómo cree que funcionan los organismos de auditoría?
–El control externo, y es obvio que su funcionamiento, es malo. La Inspección que creamos con la reforma fue paulatinamente disminuida en su poder y capacidad de control hasta prácticamente depender de la cúpula policial en el último tiempo de Francisco Pérez.

–¿Sirve descabezar la cúpula policial para impulsar una reforma?
–Cuando hay una situación conflictiva es sano remover las cúpulas, pero si no se cambia el sistema, en poco tiempo más estamos igual.

–¿Qué debería hacerse con los servicios extraordinarios?
–Es un viejo problema. Tiene que ponerse como objetivo su desaparición y ejecutarlo en forma gradual, y mientras tanto un férreo control.
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