El último adiós a Marina y María José, asesinadas en un viaje por el Ecuador

El crimen conmocionó a la sociedad y movilizó a más de 15 mil mendocinos a marchar pidiendo justicia. El velorio no contó con la presencia de personas externas al círculo más estrecho de ambas familias. Sólo asistieron personas vinculadas a las víctimas.

Familiares y amigos despidieron en un velorio íntimo a Marina Menegazzo (21) y María José Coni (22). Las jóvenes mendocinas fueron asesinadas en el balneario de Montañita, en Ecuador, el 28 de febrero último, justo el día en que ambas amigas emprenderían el regreso a Mendoza.

Después de innumerables preparativos para recibirlas, finalmente este jueves por la mañana llegaron en un vuelo los restos de las difuntas. Recibieron el último adiós de sus seres queridos en una sala privada ubicada en calle Maipú al 636 de Mendoza.

Este viernes eran sepultadas después de las 10 en el Parque Jardín Mendoza de Luján. A esa hora salieron de la casa de sepelios para ser trasladas a los pies de un altar, puesto que los padres de las chicas tenían preparada una misa especial y con acceso restringido antes de sepultarlas.

El crimen conmocionó a la sociedad y movilizó a más de 15 mil mendocinos a marchar pidiendo justicia. El velorio no contó con la presencia de personas externas al círculo más estrecho de ambas familias. Sólo asistieron personas vinculadas a las víctimas.

Ni funcionarios, ni organizaciones sociales, ni personas estremecidas por la causa, hicieron acto de presencia por prudencia y para respetar la voluntad de las familias, que prefirieron no dar demasiadas declaraciones y exponerse lo menos posible ante las cámaras.

Solo Marcos Menegazzo y Felipe Coni, hermanos de las víctimas, después de las 22 se animaron a dar unas breves palabras para los televidentes mendocinos. Pero Renato y Cristina Menegazzo y Gladis y Jorge Coni se mantuvieron en silencio soportando el dolor que los devoraba por dentro cada vez que alguien se les arrimaba a darles el pésame.

Tal como detalló el encargado de la casa de sepelios, las jóvenes fueron veladas a cajón cerrado con una foto en la cabecera de cada ataúd para identificarlas. Fueron ubicadas en la capilla y el resto de las salas se cerraron para darles exclusividad.

Además se montó un importante operativo de seguridad. Preventores de la Municipalidad de Mendoza y la Policía realizaron el corte de las calles Paraguay y Videla Castillo restringiendo el tránsito. La prensa no tuvo acceso al velatorio que fue custodiado desde la vereda por seis guardias vestidos de traje.

A través de una lista restringida, la gente que iba llegando debía averiguar si estaba autorizada a pasar. El resto podía observar tras las rejas el movimiento de personas que durante el momento de mayor convocatoria reunió en el patio de la casa de sepelios a no más de 150 individuos.

Entre las distintas personas que se fueron acercando a despedir a Marina y Majo hubo muchos jóvenes: compañeros de la universidad, de la secundaria y amigos del barrio, de la fundación solidaria en la que participaban y de la iglesia.

Con una flor roja en la mano Julián del Monte (20) llegó solitario, pasada la siesta a despedir a las viajeras que antes de partir al Ecuador le habían entregado a este chico en la Plaza San martín una bandeja con comida como parte de las misiones solidarias que solían realizar.

También estuvo Pablo Montaña (29) amigo de María Emilia, hermana de María José. "Me cayó muy mal todo esto, era una chica muy buena, responsable, brillante, estudiante. Íbamos a darle la bienvenida", dijo.

Pedro Barraza (22) ex novio de Marina dijo: "Me quedo con los momentos lindos que vivimos, con los recuerdos que tuvimos, la voy a llevar siempre conmigo, teníamos una relación de hermanos".

"Siempre soñó con viajar, conocer y descubrir el mundo junto con sus amigas. No puedo creer que haya pasado esto", agregó.
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