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sábado 16 de julio de 2016

El Scaravelli frenó las cirugías bariátricas

Por ahora, el hospital de Tunuyán brindará sólo atención clínica. Hay 32 pacientes en lista para operar. Es por falta de presupuesto. El ministro Giacchi dice que revisarán cómo se gestionaba el plan.

"A mí me salvó del cáncer de tiroides. Después de la operación no tuve más problemas. Hay que entender que esta no es una cirugía estética", aseguró Verónica Castellino (42), a quien le realizaron un bypass gástrico en el hospital Antonio Scaravelli en diciembre de 2014, gracias al Programa Provincial de Obesidad Mórbida promulgado ley en 2007. Esta maipucina, mamá de tres hijos, hoy goza de un excelente estado de salud y pesa 50 kilos, aunque llegó a 130 y temió por su vida. "Hay que vivirlo para entender el sufrimiento de cada paciente", contó a Diario UNO ya que, junto con otros que comprobaron los beneficios del plan, decidió alzar su voz en defensa de los que no corrieron con su misma suerte porque les suspendieron los turnos que tenían programados para acceder a la intervención quirúrgica.

Es que por falta de recursos, están suspendidas desde mayo las cirugías bariátricas que venían realizándose desde hace 10 años, de forma gratuita y sólo en el hospital de Tunuyán. El programa sigue vigente brindando atención clínica, nutricional y psicológica, pero los 32 pacientes que estaban próximos a ingresar al quirófano no saben cuándo podrán continuar con el tratamiento. Algunos esperan desde hace más de dos años que les hagan un bypass o que les coloquen una manga o banda gástrica, según el caso.

La incertidumbre no sólo la sienten ellos, que se entusiasmaban con lograr una mejor calidad de vida y que no pueden acceder a la operación por otros medios (el costo asciende a $90.000), sino también quienes integran el equipo de este servicio, que funcionó de manera ininterrumpida, cumpliendo con un promedio de 50 cirugías al año (una por semana).

"Considerando que el presupuesto se nos dio reducido en más del 70%, tener que seleccionar 3 o 4 pacientes de ese número me parece un poco agresivo. Seguirá operativo el programa, pero por ahora sin la resolución quirúrgica", expresó Alejandro Birman, jefe en el Scaravelli.

Este nosocomio, que es el único habilitado y preparado para esta asistencia integral, recibió del Gobierno de la provincia para 2016 sólo $250.000 –según ellos mismos informaron–; mientras que la partida presupuestaria de los últimos años habría sido de $600.000.

"El primer problema a sortear es rediseñar el programa para aprovechar los escasos recursos con los que contamos, porque ha disminuido en forma sustancial el ingreso del Instituto de Juegos y Casinos. No quiere decir que esto no nos importe, pero hemos priorizado otros programas como oncología o hemodiálisis", comentó el ministro de Salud, Rubén Giacchi, adelantando que revisarán cómo se está invirtiendo en el programa cuestionando que, según sus números, en lo que va del año sólo hayan alcanzado a hacer 6 cirugías.

"No queremos ni postergarlo, ni hacerlo desaparecer", aseguró el funcionario, pero asumió que aún no saben de dónde obtendrán los recursos ni cuándo se reanudarían las cirugías.

La preocupación por su continuidad, sustentada en rumores que hablan de una división operativa del plan o de un traslado de los servicios, se ha propagado también hacia otros sectores de la provincia. "Tomamos conocimiento del desfinanciamiento y por eso mismo, quisimos poner en la agenda el Programa de Obesidad Mórbida para que se tenga en cuenta la importancia que tiene para la gente", expresó el diputado Héctor Fresina (FIT), quien impulsó que se lo reconociera en la Legislatura hace unas semanas.

En primera persona

"Tengo una hija y dos nietos, y por ellos me dije que tenía que ponerme un límite, ya que pesaba casi 150 kilos. A mí me cambió la vida la operación y siempre me atendieron muy bien, por eso me puso muy mal cuando supe que no iban a seguir", contó Olga Ramírez (52), quien comenzó siendo tratada en el hospital Gailhac, de El Algarrobal, desde donde la derivaron a Tunuyán, donde esperaba ahora que le hicieran la reconstrucción abdominal para evitar secuelas infecciosas.

"Es tristísimo no tener una respuesta porque este programa ha sido importantísimo y ha ayudado a mucha gente. Tener sobrepeso influye en muchos aspectos", agregó Laura Giménez (43), que llegó a pesar 143 kilos y estuvo al límite de ser diabética.

El denominador común entre los pacientes que fueron operados y los obesos que esperan esta oportunidad es el de la solidaridad entre pares.

"Vos llegás al hospital y ves que son muchos los que están desesperados. Hay gente que no puede ni respirar. Por eso habrá que seguir luchando y que le den la posibilidad a la gente con mayor urgencia", dijo Alejandro Costa (49), que fue uno de los pacientes que tenían turno para el 31 de junio, pero para esa fecha sufrió un preinfarto, producto del exceso de peso, ya que pesaba 196 kilos. Alentado por la posibilidad de ser operado, había bajado más de 30 kilos.

No operar es ir en contra de la ley

En el 2006, durante el gobierno de Julio Cobos, Mendoza se destacó a nivel nacional por la creación de un programa de obesidad mórbida que un año después se convirtió en ley (la 7.798), posibilitando que el sistema de salud público se encargara de detectar, tratar, rehabilitar y seguir el tratamiento de las personas que padecieran obesidad, factor de riesgo de las primeras causas de muerte, como hipertensión, diabetes y enfermedades coronarias. Acceder a la intervención quirúrgica pasó a ser un derecho de niños, adolescentes y adultos con un peso 40% mayor de lo estimado.
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