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domingo 27 de noviembre de 2016

El primer objetivo de Sergio Salgado libre es trabajar en la viña

También dice que lo hará en la construcción. Cuenta que lo que más quería hacer cuando salió de prisión era tomar un vino y asegura que por ahora no participará en política

La libertad se parece a una tarde de sol. A una camiseta de fútbol regalada por un amigo, a pantalones cortos, zapatillas gastadas y las medias caídas. A los hijos y los sobrinos jugando en la tierra. Al perro viejo refregándose contra las piernas, buscando alguna caricia. "¿Qué otra cosa puedo querer? Acá nací y acá me voy a morir". Sergio Salgado está pasando sus primeras 24 horas de libertad.

Fueron 8 meses privado de ella. Llegó a Santa Rosa a la 1.30 de la madrugada de ayer, sábado. Algunos lo esperaban. Saludó a todos. A cada uno, especialmente a su familia, a sus hijos. Después, "lo que más quería era tomarme un vino". Y lo tomó. Despacio.

El callejón Cano no lleva casi a ninguna parte. Está a unos 2 kilómetros de la villa cabecera y sobre sus laterales crecen viñedos sin grandes aspiraciones. A poco andar está la casa de don Ramón Salgado, el padre del ex intendente. Modesta, como casi todas las de la zona. Una F100 gastada y un par de autos en la puerta. Los chicos jugando. "¡Buscan!", grita una de las niñas. Alguien de la familia sale, pregunta y vuelve a entrar. Casi enseguida sale Sergio, el libre. Jamás se lo ha visto tan tranquilo, tan relajado, tan sin apuro.

"Han venido muchos a saludarme. Les agradezco mucho. Yo, por ahora, sólo quiero disfrutar de estar acá. Ya han organizado algunos algún partido de fútbol, un asado... En unos días tendré que ponerme a trabajar en lo que he hecho siempre: en la viña, la construcción. Por ahora, nada de política, aunque sé que no podré excluirla de mi vida porque es parte de mí".

–¿Te vino a ver alguno de los precandidatos a intendente del justicialismo? (son cuatro: Gustavo Jofré, Ricardo Cobo, Flor Destéfanis y Gonzalo Sánchez )?
–Sí. Vino Gonzalo, pero seguramente ya vendrá el resto.

–¿Vas a bendecir a alguno?
–No. Sólo les pido una cosa: que después de las PASO (11 de diciembre) trabajen todos juntos detrás del que gane. Necesitamos seguir juntos, para beneficio de la gente, porque ya está demostrado que los gobiernos de Macri y Cornejo no han traído soluciones y cada vez estamos peor.

Habla tranquilo, muy tranquilo, aun cuando se le pregunta sobre política. Es algo extraño en él. Mas todavía no se detecta ningún signo de bronca, de necesidad de revancha. Los chicos lo abrazan y hay sol. "No necesito más que esto", dice.

Sostiene que no podrá dejar de ser militante peronista, pero no imagina volver a ser aspirante a un cargo electivo alguna vez.

Dice que quiere vivir tranquilo. Que "fueron 8 meses, y no fueron justamente unas vacaciones". Sostiene que "la Corte fue clara y nos dio la razón. No había motivo para que estuviera preso".

Agradece varias veces a sus abogados, Carlos Moyano March y Sergio Carreño. El primero, para que Salgado pudiera salir libre antes de las 12 de la noche del viernes, debió firmar un cheque de $1 millón y también poner en garantía su automóvil Porsche como caución real para que el ex intendente pudiera abandonar la cárcel antes del fin de semana largo y darle tiempo a la Justicia a que pudiera certificar que los bienes que ofreció la familia están en condiciones de cumplir con ese requisito.

"Mis abogados trabajaron mucho, se esforzaron mucho todo este tiempo y quedó claro que la acusación es política", dice el santarrosino.

–¿Por qué creés que fueron contra vos, si es así, y no contra cualquier otro?
–Fui el primero. Pero después lo comenzaron a atacar al Jorge (Giménez, intendente de San Martín) y ahora están haciendo lo mismo con el Roberto (Righi, intendente de Lavalle) con el tema de la Tupac. A mí sólo me tocó ser el primero.

–¿Te fueron a visitar a la cárcel algunos de los intendentes o dirigentes del PJ?
-Sí, fueron. No todos, pero fueron varios.

–¿Querés decirme quiénes?
–No, porque no quiero ser injusto y olvidarme de alguno, pero fueron varios.

Subraya que ahora puede moverse libremente por Santa Rosa y toda Mendoza. "No puedo salir del país y si quiero salir de la provincia debo solicitar autorización, pero aquí puedo moverme tranquilamente. Hasta a la Municipalidad puedo ir", dice. La acotación final no es menor. Algunos seguramente se sentirán inquietos sólo con ver a Salgado cerca de la Comuna. Pero el tono que usa suena más a ironía que a desafío.

Aun así, la libertad de Salgado ha dejado fuera de foco a los precandidatos de las PASO. Todo el departamento está convulsionado y hay un montón de especulaciones sobre cómo influirá Salgado libre en el ambiente político local y en el resultado de las primarias.

Algunos creen que esto es un triunfo del justicialismo. Otros creen que puedes jugarles en contra. Pero el ex intendente, "el Sergio", parece estar alejado y desinteresado por ese efecto.

"Me tengo que poner a trabajar. Necesito trabajar. Soy hombre de trabajo. Seguramente volveré a la viña y a la construcción, que es lo que he hecho siempre", remarca. Con esto también está tratando de dejar en claro que no se enriqueció durante sus dos mandatos cumplidos y su tercero inconcluso.
No abunda mucho en las acusaciones que le hicieron y lo llevaron a estar preso. Hay un consejo legal para no meterse en esos temas, aun cuando la Corte ya le quitó el peso de las acusaciones más graves, como la de asociación ilícita.

Pero no se oculta. Responde tranquilo. Breve, pero tranquilo. Los niños lo abrazan, el perro busca su caricia. Quizás juegue un picadito cuando el sol esté por ponerse. La libertad se parece a esto. Mucho se parece.

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