Mendoza - Alan Villouta Alan Villouta
domingo 01 de octubre de 2017

El padre de Alan: "Acá hay una mano de Dios que va a poner las cosas en su lugar"

Los padres de Alan Villouta solo tienen un pedido simple: "Que se haga Justicia". Lo que sienten tras la tragedia que les cambió la vida

Caminan tomados de la mano y en un sobre marrón, que llevan a todos lados, tienen fotos impresas de su hijo Alan Villouta (21) y de su familia en la cena de Navidad del año pasado. Todas tienen escrita la leyenda "Justicia por Alan". Los padres del joven que murió al ser atropellado cuando intentaba cruzar el Acceso Sur a la altura de La Barraca, de donde salía de trabajar, el sábado 26 de agosto a la madrugada, piden algo simple: "Que la Justicia sea justa".

Aquella noche los despertó uno de los sobrinos de la familia, que vive a tres cuadras y que trabaja en la sucursal en Chacras de la pizzería en la que trabajaba Alan y se había enterado por WhatsApp que su primo había tenido un accidente. Llegó a la casa de los Villouta y le dijo a Andrea Bazán (41), la mamá de Alan, que llamara al trabajo del joven. "Cuando me dijo de un accidente yo pensé que era algo del trabajo, que se había cortado o quemado o algo así. Llamé y me dijeron que estaba en la policía. Yo pregunté qué cómo en la policía y me dijeron que estaba en la morgue", cuenta con la voz entrecortada. Se toma de la mano con su esposo, Andrés Villouta (39). Se agarran con fuerza.

Él sigue: "Yo me estaba vistiendo para irme, volví a llamar al trabajo y les dije que me dijeran qué pasó. Y ahí me dijeron que tuvo un accidente y que se lo estaban llevando a la morgue. Me vestí como pude, le dije a ella que se quedara. Me agarró un vecino y me subió a un auto, yo no podía manejar. Llegué al lugar y miré al costado y vi que estaba la zapatilla de mi hijo tirada. No me querían dejar pasar, les dije que ese era mi hijo. Pasé, me paró otro policía y me pidió que no lo viera. ¿Y cómo no lo voy a ver si es mi hijo?".

alan villouta.jpg

Aunque la tragedia los despertó aquella noche, los padres de Alan hablan de perdón, de no guardar rencor y de la justicia divina. En la justicia de la sociedad esperan que los magistrados tengan en cuenta los antecedentes de Alejandro Verdenelli, el empresario que atropelló a Alan, y prescindieron de los servicios de la querella oficial, porque el abogado tiene demasiadas causas que atender.

–¿Es cierto que perdonaron a Verdenelli?
Madre: –Yo lo perdono, y desde el primer momento, porque no podría cargar dos sentimientos, de dolor de mi hijo y de tener odio hacia esa persona, pero sí yo creo en una Justicia que él tiene que cumplir. Nosotros no queremos que este señor esté cien años en la cárcel, él lo atropelló, no le interesó, se fue, si no hubiera sido por las personas que venían atrás lo hubieran seguido agarrando los autos, lo dejó tirado en el medio de la calle.

Padre: –Yo también lo perdono de corazón. Verdenelli nunca nos pidió perdón en la audiencia. Este señor dijo que nos pedía disculpas, que Dios pudiera ayudar a la familia por ese chico que cruzó por ahí. El perdón es una decisión, nadie te obliga, pero si vos perdonás, se demuestra con hechos, el perdonar es un sentimiento, es una decisión única, una vez que uno perdona tiene que caminar de otra forma. Yo no puedo ponerme a insultar. Uno podría tener la impotencia, el odio y la bronca y yo tengo 6 hijos más a los cuales uno les tiene que enseñar que las cosas se resuelven de otra manera, tratando de orar a Dios, leyendo la biblia, arrodillándose.

–¿Les parece injusta la prisión domiciliaria?
Madre: –Si él lo hubiera atropellado y se hubiera quedado hubiese sido un accidente. Pero todo fue tan meditado después, él se sube a otra camioneta, hasta nos da el indicio de que volvió después para ver qué había hecho. Voy a hacer hasta lo último para que él tenga que pagar como cualquiera, él tuvo $2.000.000 para ir a una prisión domiciliaria, pero si a mí me ponen una prisión domiciliaria de $20.000 yo no los tengo, yo iría a la cárcel.

Padre: –Él está en su casa, cuando es un beneficio para una mujer embarazada, para una persona con una enfermedad terminal, para una persona mayor de 70 años o con alguna discapacidad. Él tiene 43 años y está gozando de un beneficio que pagó. Yo pido que los jueces tengan la capacidad para ver el acto anterior y posterior al accidente.

alejandro verdenelli- nico bordon.jpg
Alejandro Verdenelli, imputado por atropellar, matar y abandonar a Alan Villouta, seguirá preso en su casa.<br>
Alejandro Verdenelli, imputado por atropellar, matar y abandonar a Alan Villouta, seguirá preso en su casa.


–¿Por qué cambiaron de abogado?
Padre: –Cambiamos el querellante oficial porque el doctor Garnica hizo lo que podía hacer, lo que estaba a su alcance, él fue muy frontal y muy sincero con nosotros, son gente que está muy atareada, salen de un debate, entran a una audiencia. Uno busca justicia por un hijo muerto y por ahí uno no entiende que están saturados de trabajo y quiere respuestas y no las tiene. Tranquilamente me podría haber pintado la cara, pero no lo hizo, fue frontal con nosotros, entonces nosotros dijimos 'mirá, me parece que tendríamos que sacarle el peso de encima', y presentamos a la doctora María Inés Catalini y Marcelo Pecci, los abogados ahora.

–¿Cómo les fue en la reunión con el gobernador Alfredo Cornejo?
Padre: –Fue totalmente positiva porque encontramos del otro lado a una persona que fue sencilla y nos dio todo su apoyo y lo más importante es que nos puede acompañar. Yo no busco política ni reconocimiento ni que nadie se agarre de mi dolor ni del de mi esposa. Fue una entrevista bastante intensa desde el corazón, nosotros sólo buscamos justicia para mi hijo.

–¿Son personas religiosas?
Padre: –No somos religiosos, somos cristianos. La religión te hace ser una persona cerrada, estricta. A Dios se lo vive a diario, yo creo que si hoy no estuviéramos agarrados de la fe y de Dios, no estaríamos donde estamos. Nosotros hace 15 años que llegamos a los caminos de Dios y 12 que servimos al Señor.

Madre: –Alan el viernes a las 21.30 cuando lo dejamos en la puerta de La Barraca me agarró la mano y me dijo: "Mamá, que Dios te bendiga". Fueron las últimas palabras que salieron de él para ella.

–¿Cree en la justicia divina?
Padre: –¡Sí, ante todo! Acá hay una mano que Dios va a poner las cosas en su lugar. Por eso le pido a Verdenelli que se pueda arrepentir, la justicia de Dios es justa, ahí no hay equivocación. Mi hijo ni novia tenía, me sacaron algo que era mío, aunque yo sé que dicen que los hijos son de la vida. Mi hijo me llamaba a las 2 de la mañana para pedirme permiso si se podía quedar un rato más. Ese era Alan.

–¿Se enojaron con Dios?
Padre: –¡Jamás! Nunca me enojaría con Dios, es mi fortaleza, no tendría motivos. Yo sé que a pesar de lo que sufrió mi hijo, mi consuelo es que está con él. Y si está con él, está en el mejor lugar del mundo.

–¿Usted es pastor?
Padre: –No, no nos gustan las chapas. Somos líderes de jóvenes. Yo siempre les digo a los jóvenes que Dios te da libertad para decidir. Pero que se acuerden de las personas que están alrededor suyo, no sean egoístas, no vayan más allá, saber decir que no, tratar de ser diferente. Y es lo que nosotros tratamos de ser, ¿de qué me valdría ir a agarrarlo a trompadas, pintarle la casa? ¿Qué diferencia habría entre él y yo? Una vez que Dios obre, va a ser justo.

–¿Qué le desea a Verdenelli? ¿Qué espera?
Padre: –Espero que me pueda mirar a la cara y que se arrepienta de corazón y que me dé la oportunidad de predicarle con Dios. Él es el reflejo de la soberbia y del orgullo.

–¿Se preguntan por qué pasó esto?
Los dos: –No, nosotros preguntamos para qué, cuál es el propósito que puede haber detrás de esto. Yo sé que Dios no pone carga sobre sus hijos más de la que pueden soportar.

Fuente:

Más Leídas