Mendoza - Johana Chacón Johana Chacón
lunes 25 de septiembre de 2017

El mismo tribunal juzgará tres casos resonantes

La Quinta Cámara del Crimen deberá resolver tres hechos que tomaron gran relevancia. Las víctimas son mujeres: Claudia Arias, Johana Chacón y Guadalupe Codes.

Tres juicios de alto impacto público y un solo tribunal serán los protagonistas centrales durante el próximo trimestre en la Justicia de Mendoza. Aunque todavía no se ha fijado fecha oficialmente, todo indica que estos debates orales y públicos se realizarán antes de fin de año.

Se trata de los casos por la desaparición de Johana Chacón, en Lavalle, hace ya cinco años; el triple femicidio del barrio Trapiche, en el que tres mujeres fueron asesinadas a puñaladas el año pasado por un profesor de artes marciales, y la polémica muerte de la pequeña Guadalupe Codes, en 2015, por un presunto error en la aplicación de un medicamento contra la leucemia.

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Los tres juicios serán juzgados por el mismos tribunal, la Quinta Cámara del Crimen, integrada por dos jueces de carrera en la Justicia penal: Rafael Escot y Gonzalo Guiñazú.

Al tribunal le falta el tercer juez luego de que se jubilara la jueza Laura Gil de Chales, por lo que deberá buscar uno que ocupe ese lugar.

Tanto Guiñazú como Escot quieren que los juicios se realicen antes de fin de año y calculan que la fecha posible sería a partir de noviembre, pero todo dependerá de la agenda del tribunal y, por supuesto, de la disponibilidad de las partes.

Como es regla en tribunales, los detenidos tienen prioridad, por lo que es un hecho que el juicio por la presunta mala praxis de Guadalupe Codes quedará relegado respecto de los otros dos, ya que en este caso las médicas imputadas están en libertad.

Esta condición permite presumir también que si hay que posponer alguno de los tres juicios para el 2018, el de Guadalupe será el elegido.

Los casos
La desaparición y el homicidio de Johana Chacón, el 4 de septiembre de 2012, es quizá el más complejo. Primero porque la niña de 13 años nunca fue hallada; segundo, porque el único acusado, Mariano Luque, su ex cuñado, está imputado por el testimonio de Beatriz Chacón, la hermana de Johana, quien primero negó a la fiscalía que Luque (su ex pareja) tuviera que ver con la desaparición de Johana y hace un par de años, cambió su declaración (ya separada de él), y dijo que este la había estrangulado delante de ella.

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Foto: Horacio Altamirano / Diario UNO
Foto: Horacio Altamirano / Diario UNO

Luque fue condenado este año a prisión perpetua, en una sentencia igualmente polémica, por la desaparición y el homicidio de Soledad Olivera, cuyo cuerpo nunca fue hallado. Soledad desapareció 11 meses antes que Johana, cuando dijo que iba a la finca de Luque, con quien mantenía una relación.
En este caso, la hermana de Johana también fue protagonista. En el primer juicio de Soledad negó que Luque tuviera que ver con el hecho y en el segundo juicio, lo incriminó.

El caso de Guadalupe Codes, la niña de 9 años que murió el 20 de noviembre de 2015, había estallado el 28 de agosto de ese año por un medicamente contra la leucemia, que habría sido mal suministrado.

Las médicas Viviana Bacciedoni y Andrea Piatti están acusadas. La familia de Guadalupe asegura que Bacciedoni le siguió suministrando la droga, a sabiendas de que le ocasionaría la muerte a la menor, para ocultar la falla médica.

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La muerte de Guadalupe trajo graves derivaciones para las médicas.
La muerte de Guadalupe trajo graves derivaciones para las médicas.

Este caso también es complicado y lo que digan los peritos y especialistas será clave para definir si fue o no una muerte accidental.

El caso más restante es la masacre del barrio Trapiche, en Godoy Cruz. El profesor de taekwondo, Daniel Zalazar, quien mató a puñaladas a Claudia Arias (su ex novia) a la tía y la abuela de ella, y además apuñaló a un niño y una bebé que se salvaron de milagro. En este juicio hay mucha prueba recolectada y se cree que el resultado sería claro.

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Daniel Zalazar fue arrestado horas después del tremendo ataque en el barrio Trapiche.
Daniel Zalazar fue arrestado horas después del tremendo ataque en el barrio Trapiche.

De alta sensibilidad social
Así, la Quinta Cámara del Crimen se encontrará, solo porque estaba de turno cuando sucedieron todos estos casos, con juicios cuyo resultados son de alta sensibilidad social.

Sin embargo, tanto Gonzalo Guiñazú como Rafael Escot son jueces con el cuero curtido.

Ambos, de fuerte carácter a la hora de conducir los juicios son respetados por sus pares, aunque también cuestionados por su estilo intervencionista en las audiencias cuando la práctica jurídica manda hoy que el litigio debe ser entre la fiscalía y la defensa, y que si el tribunal se abstiene de preguntar, mejor aún.

Pero este mandato de "buenas prácticas" aún genera polémica en los tribunales y lo cierto es que en más o en menos, todos los camaristas conducen y además preguntan e intervienen.

La Quinta Cámara suele ser la más vehemente en la práctica, lo que le ha valido más de una vez, terminar trenzada en acaloradas discusiones durante un juicio, con la fiscalía o con la defensa.

Pero siempre han salido airosos en las sentencias, no tienen el más mínimo temor "al que dirán" en la calle y rara vez han sido cuestionados.

Guiñazú y Escot tuvieron juicios bravos como el de Micaela Reina, en el que condenaron al papá de la niña asesinada (luego la Corte provincial agravaría la condena) y anularon la acusación contra el principal sospechoso, Apolo Díaz, por irregularidades en la extracción de la muestra para el ADN.

El tiempo les daría la razón porque la UNCuyo comprobaría que el estudio de ADN que incriminaba a Díaz estaba mal hecho y el correcto le daría negativo.

Guiñazú también tuvo en sus manos el juicio de la muerte por maltrato infantil de Belén Amitrano. Le tocó juzgar a la madre, a quien todo el mundo quería ver presa. El tribunal se dio cuenta de que la mujer no era responsable directa de los maltratos que le ocasionaron la muerte a la menor. Sin temor a lo que pasara, la absolvió.

El juez Escot actuó en el juicio de la desaparición y el homicidio de la enfermera Juana María Páez. Condenó a la principal sospechosa, aunque sería anulada porque los jueces dieron tres sentencias distintas al no ponerse de acuerdo. Pero absolvieron al marido de la acusada, quien no la mató, sino que ocultó el cadáver.
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