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sábado 04 de junio de 2016

El hospital Carlos Pereyra recibirá el Premio a la Calidad

La distinción al neuropsquiátrico es a nivel nacional y será entregada por el presidente Mauricio Macri. La Legislatura provincial también reconoció al centro asistencial por la atención de vanguardia que ofrece.

El hospital-escuela de salud mental Doctor Carlos Pereyra acaba de recibir una distinción de la Legislatura por su atención de vanguardia. El reconocimiento surgió luego de que la institución ganara a fines del año pasado el Premio Nacional a la Calidad, cuya entrega hará próximamente el presidente Mauricio Macri.

Su espíritu directriz –explicaron sus conductores– es internar el menor tiempo posible y medicar adecuadamente para que el paciente con patología mental pueda pasar parte de la recuperación en su hogar.

El plan de trabajo de la institución también incluye espacios de rehabilitación. Hay talleres de pintura, marroquinería y radio, entre muchos otros.

Esas actividades se inscriben dentro del Departamento de Rehabilitación –junto con el de Internación estructuran la organización del lugar– y se hacen en horarios programados. Los pacientes van a los talleres y vuelven a sus casas.

Desde este centro asistencial aseguran: "La utilización de sus diferentes dispositivos terapéuticos, que son los espacios y recursos que la institución tiene para lograr sus objetivos, se organiza en función de las necesidades y momentos de cada paciente. Algo personalizado. Una lógica diferente al modelo asistencial clásico".

"Atendemos a distintos tipos de pacientes. Hay quienes llegan con un cuadro agudo y son internados. Pero una vez pasada la crisis, lo ideal es que vuelva con su familia", dice Sandra Kassís Barcudi, directora del Pereyra.

En números
En su mayoría, los pacientes son ambulatorios, aunque el hospital cuenta con 90 camas de internación, en las cuales se produce una elevada rotación. Pero, además, son muy numerosas las consultas mensuales que reciben de personas que no son internados.

"Hay más de 4.000 pacientes en rehabilitación", agrega Silvina Fiore, la gerenta asistencial.

Entre profesionales y no profesionales, son 270 los empleados con que cuenta el hospital Pereyra.

Derribando lugares comunes
"¿Cuántos asesinatos hay y cuántos son de enfermos mentales? Los casos son mínimos. Si el paciente está bien medicado y tiene un buen seguimiento, no tiene por qué estar internado ni tener una crisis", explica Fiore.

La reflexión de la funcionaria surge porque es habitual escuchar comentarios de los más variados sobre qué se debe hacer con una persona que padece alguna enfermedad mental, en especial, cuando alguna de ellas comete un crimen.

Un caso muy ilustre ocurrió en Valle de Uco, en 2014, cuando un esquizofrénico mató a la periodista Paula Giglio.

Las razones que pueden provocar una enfermedad mental son múltiples. Hay factores biológicos, sociales y ambientales, entre otros.

"Las enfermedades mentales crónicas tienen una predisposición biológica y las puede desencadenar un factor ambiental", señala Kassís Barcudi.

"Los estresores, como la presión en la universidad, por ejemplo, pueden desatar las predisposiciones que una persona tiene. Pueden hacer que se declare una diabetes, si genéticamente tenía esa predisposición o un síndrome de colon irritable o una enfermedad mental", agrega Fiore.

La lógica que palpita en los razonamientos de ambas profesionales es la que se trata de imprimir dentro de la atención del hospital.

El nombre de Carlos Pereyra es en reconocimiento a un prestigioso médico psiquiatra y semiólogo, oriundo de La Plata y el agregado "hospital-escuela" responde a que también tiene una función formativa en pre y posgrado.

Una historia que comenzó en 1941

El hospital escuela de salud mental Doctor Carlos Pereyra abrió sus puertas, como lugar para tratamientos psiquiátricos, en 1941.

Antes era un hospital de infecciones y al no estar en condiciones para brindar esa atención, se lo habilitó como neuropsiquiátrico.

En 1962 se concursaron cargos de guardia, en 1965 se incorporaron psicólogos y asistentes sociales y, en 1967, bajo la dirección del Juan José Vilapriño, se le colocó el nombre que lleva actualmente.

Durante los '90 las condiciones del lugar eran muy malas y se habló de un posible cierre.

El escenario se revirtió. En 1996, ganó por primera vez el Premio Nacional a la Calidad, para instituciones de menos de 500 empleados.
A ese premio lo volvió a recibir a fines del año pasado. Lo que falta es que se lo entreguen formalmente.

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