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lunes 11 de septiembre de 2017

El grito ancestral que los acompa帽a

La organización Malalweche se reúne desde 2007 a trabajar por los derechos del pueblo mapuche radicado en Mendoza. Está compuesta por 600 personas nucleadas en 25 comunidades. Alquila su sede en la avenida Rufino Ortega, el general que expropió sus tierras y esclavizó a sus antepasados.

El espacio no es grande, pero es suficiente. Hay una mesa, sillas y banquetas. En un rincón, una computadora, una fotocopiadora y un mapa de Argentina, que ilustra la distribución de los pueblos originarios en la actualidad. Hay cajones de verdura apilados cerca de la ventana, una estantería con expedientes, un proyector y un anafe donde calentar agua.

En el marco de una consulta participativa y después de votar, acceden a la entrevista. Fabricio Silva es quien me permite el nexo con la organización. Él es delegado del Consejo de Participación Indígena. Nos reciben el malargüino Néstor Jofré y la francesa Vanesa Boville; Gabriel Jofré, referente de la organización y hermano de Néstor, no pudo participar porque había acompañado a la comunidad Lof Rukache en un conflicto vinculado a la mina de oro Don Sixto. La charla se prolonga horas y a medida que avanza, se suman Karen Martínez y María Garay, entre otros.

"Los grandes ancestros que han acompañado la resistencia aparecen cuando es necesario, son señales, fuerzas de la Madre Tierra y de la sangre derramada que se revelan y vuelven al territorio para acompañar los procesos de lucha. Son manifestaciones de los espíritus de nuestros antepasados", opina Néstor sobre el descubrimiento.

Vanesa refuerza los dichos de su cuñado. "Cuando se manifiestan estas fuerzas es cuando se reivindica el territorio ancestral mapuche", dice la joven que llegó a la Argentina para formar familia a miles de kilómetros de su país natal. Ahora acompaña el movimiento indígena y es una de las encargadas del servicio jurídico que brinda la organización. Malalweche tiene abiertos varios procesos judiciales de reclamo de tierras, algunos resueltos y otros aún en litigio.

"Se manifiesta en ciertos territorios afectados por el avance inescrupuloso del ser humano. Sabemos que en ese lugar se disputa un emprendimiento donde se ven afectados los cauces de los ríos", explica Néstor. El militante indígena habla convencido de que la política es la única vía que les queda para hacer valer sus derechos.

"Malargüe era el norte del territorio mapuche. Estos hallazgos nos ofrecen pruebas para pelear por el derecho de la propiedad. Nosotros reconocemos que todo este territorio es mapuche y encontrar antepasados sobre estas tierras, da fundamentos a nuestra lucha", describe.

Los espejismos culturales
"No vemos las cosas como son, sino como somos", dice el Talmud, el libro hebreo. Y al observar las fotos del cementerio mapuche, nadie dudaría en decir que se trata de una india, pero si no fuera por la aclaración de Ovando, jurarían que es una princesa. Sin embargo, el equipo de arqueólogos desmiente esta versión al evaluar la estructura de los restos óseos y comprobar que se trata de los de un hombre. Además, aclaran: "No es un cementerio, es un entierro". Los mapuches usarán la palabra "chenque".

"Sabemos que es un hombre y encima de él había una criatura. Interpretar que era una mujer está ligado a una mirada afectada por la cultura que asocia la idea de bebé con mujeres", dicen los expertos.

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