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domingo 11 de septiembre de 2016

El Gobierno apura a Vale para que retome obras mineras

Negocia con la empresa la rúbrica de un plan concreto para reanudar la operatoria Potasio Río Colorado. Buscan que sea en el contexto del Foro de Inversiones que arranca mañana y que es considerado un mini Davos.

El Gobierno logró torcer el brazo y alcanzó lo que buscaba. Después de varios días de frenética pulseada con la empresa brasileña Vale, que tiene la concesión del proyecto minero Potasio Río Colorado en el sur malargüino, logró redefinir los términos del contrato y firmará el martes un acuerdo para acelerar los plazos de reactivación de la obra.

En el marco del Foro de Inversión y Negocios, que el Gobierno nacional organiza en Buenos Aires desde mañana y hasta el jueves, el martes firmará un acuerdo exigiéndole a la firma brasileña un plan con fechas concretas para reanudar el proyecto.

En los últimos días los asesores jurídicos de los dos sectores han cruzado copias del acuerdo con la intención llegar a un consenso y poder firmarlo aprovechando la vidriera que significa la megarronda de inversiones que se hará en Buenos Aires.

Según el ministro de Economía, Infraestructura y Energía, Enrique Vaquié, el nuevo acuerdo impone fechas para que Vale efectivamente ponga manos a la obra en Malargüe; le permite al Gobierno auditar los avances mediante una consultora que seguirá los pasos de la firma y además habilita al Gobierno a participar activamente en la búsqueda de un socio inversor que ponga más fondos para reactivar los trabajos en la mina.

El Estado provincial estaba buscando desde hace meses que Vale pise el acelerador y halle un inversor para reactivar la explotación que está paralizada desde hace tres años y medio.

Vale hizo un amague en abril, que fue celebrado en el Gobierno, pero finalmente no hubo movimientos concretos y los anuncios quedaron en la nada misma.

En esa oportunidad Vale le presentó una propuesta donde se achicaban las proporciones del proyecto: se producirían 1,3 millones de toneladas anuales de sales de potasio, en lugar de los 4 millones de toneladas originales; se dejaba atrás al construcción de 352 kilómetros de vías ferroviarias hasta el puerto de Bahía Blanca y en su lugar se propuso ocupar camiones para llegar a la estación de transferencia de Río Negro.
En abril se comprometió verbalmente a ponerse en marcha en 18 meses en dos etapas. Primera, rediseñar el proyecto en 90 días, con otro análisis de factibilidad técnica. Y luego otros 12 meses para el proyecto ejecutivo y recontratación de proveedores.

La idea de la firma era no sólo ganar tiempo para no perder la concesión del emprendimiento, sino también conseguir un socio estratégico que aporte dinero y haga factible el negocio de la extracción de las sales.

Los desencuentros se han producido porque en este momento ambos actores tienen los intereses contrapuestos. El Gobierno quiere celeridad, para que por fin se reactive una inversión considerada clave para la provincia por la cantidad de movimiento económico que puede generar. Pero por el otro lado, Vale viene poniendo el freno al avance de la explotación en Malargüe porque las condiciones macroeconómicas no son tentadoras para embarcarse en el megaproyecto. Además hay que contar las dificultades tanto financieras como políticas que atraviesa el gobierno de Brasil, que posee el 51% del paquete accionario de Vale.

Mientras tanto, los tiempos corren y Vale arriesga quedarse sin la concesión si antes de agosto del año que viene no pone la obra en marcha.
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