Mendoza - Los Corralitos Los Corralitos
miércoles 06 de abril de 2016

El fiscal pide agravarles la pena a los atacantes de los periodistas del 7

Involucró a trabajadores de Canal 7 y ocurrió en el 2011, en Los Corralitos. Los propietarios de la finca, donde hacían una nota, los golpearon y tomaron como rehenes.

U​n nuevo giro tomó la causa por al ataque a dos trabajadores de Canal 7 Julián Chabert (cronista) y Raúl Zalazar ​(camarógrafo), ocurrido en el 2011 en una finca de Los Corralitos, Guaymallén.

Fue este martes, en el primer día del juicio en la Tercera Cámara del Crimen, cuando el fiscal Alejandro Iturbide, pidió cambiar la calificación que pesa sobre los atacantes Horacio y Antonio Isgró (padre e hijo), por una más severa.

El planteo del Ministerio Público ante el tribunal, integrado por Laura Guajardo, Jorge Coussirat y Horacio Báez, consistió en la modificación de la calificación inicial, que era la de "robo agravado por uso de arma de fuego no habida", por la de "robo agravado por uso de arma apta para el disparo".
Para llegar a este planteo, Iturbide se basó en declaraciones que ya están incorporadas en el expediente, no sólo de las víctimas, sino también de los policías del 911, donde queda claro que el arma se accionó para intimidar a los periodistas.

Ante este pedido del fiscal, la Cámara decidió pasar a un cuarto intermedio para analizarlo y el viernes se reanudará el debate oral y público. Esta nueva calificación, que se suma a la de privación ilegítima de la libertad agravada, de ser aceptada por los integrantes de la Cámara significará una pena de 6 años y 8 meses a 20 años de cárcel, en el supuesto caso de ser condenados. Además, no permite la excarcelación.
El hecho
Ante denuncias de explotación laboral, el 29 de diciembre de 2011, Chabert y Zalazar llegaron a la finca Isgró a realizar una nota. Ambos fueron encerrados, desnudados y amenazados con arma de fuego por el propietario, Horacio Isgró, a quien luego se le sumó su hijo Antonio.

En aquella ocasión, previo a la llegada de la policía –fue llamada por Zalazar antes de que Isgró le quitara el celular– los agresores les destruyeron la cámara con la que estaban trabajando, les arrebataron la filmación y también otras pertenencias.

Además, Horació Isgró –según consta en el expediente– efectuó tres disparos. ​ Estos fueron escuchados incluso en el 911, ya que el celular de Zalazar había quedado abierto y alertaron un móvil para que fuera de inmediato al lugar, ante el temor de un asalto a mano armada.​
El relato de Chabert
"Vino el propietario con un arma en la mano diciendo 'qué hacen acá, qué hacen en mi propiedad. Ustedes son los que filmaron ayer, ustedes tienen que calmarse, hijos de puta, yo los voy a matar'", dijo Chabert a sus colegas poco después de ocurrido el hecho.

Al ser amenazados, la llamada nunca se cortó y personal del CEO (Centro Estratégico de Operaciones) grabó toda la situación. Esa comunicación se hizo a las 9.45 y, según el registro del CEO, el primer móvil de la Comisaría 58 de Los Corralitos llegó a las 9.51.

De ese modo, la policía cuenta con algo más de 6 minutos de grabación con las amenazas y agresiones que sufrieron los trabajadores de prensa.

Según declaró Chabert, "me sacó el micrófono a mí y la cámara a Zalazar. Yo le advertí al camarógrafo que el dueño de la finca estaba muy sacado. Pero lo peor estaba por llegar, porque apareció el hijo, Antonio, aún más enojado, quien siguió amenazándonos y exigiéndonos que nos desnudáramos".

Y agregó el periodista: "Nosotros le dijimos que no, que tratáramos de hablar, pero fue imposible. Nos tuvimos que desnudar, nos pidió los documentos y nos sacó los celulares. Luego le dieron un disparo a nuestra cámara y el hijo, con una barreta grandota, empezó a pegarle al camarógrafo en las piernas. A todo esto, estábamos encerrados en una habitación".

"Después me empezó a pegar con el fierro a mí –agregó– hasta que se calmó y nos dejó encerrados. Luego, Horacio Isgró dijo 'yo a este lo voy a matar. Estos no salen de acá'".

-Clave. El periodista Julián Chabert declaró ante la Justicia que una mujer de la comunidad boliviana, que trabajaba en el lugar de los hechos, presenció todo lo que estaba ocurriendo, ya que fue encerrada junto a ellos.
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