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lunes 04 de abril de 2016

El escándalo de cheques en Luján de hace 15 años aún tiene secuelas

Una empleada de la comuna deberá ser indemnizada tras sufrir depresión por haber sido investigada en el hecho.

Una mujer recibirá una considerable indemnización tras iniciar una demanda por haber sido señalada en una investigación que desató un escándalo de cheques en la Municipalidad de Luján de Cuyo. La víctima sufrió depresión y tuvo tres intentos de suicidio.

La demandante –identificada como C.R.- ingresó a trabajar en la comuna en el año 1979, en plena época de dictadura, tras rendir un concurso de ingreso. El puesto que ocupó entonces fue el de secretaria administrativa de la Contaduría General.

En 1999, bajo el gobierno de Omar de Marchi, la mujer continuó en su cargo ya que nunca recibió ningún tipo de sanción durante los años de trabajo. Sin embargo, todo cambio en 2001 cuando un escándalo salpicó al municipio.

En ese entonces, las autoridades descubrieron un faltante de cheques en la Municipalidad. Con el avanzar investigativo se determinó que se libraron cheques por una suma de 38 mil pesos, aunque nunca se pudo esclarecer quién cobró el dinero.

La señalada entonces fue la demandante junto a un grupo de empleados administrativos, quienes fueron sometidos a una investigación por parte del Concejo Deliberante. Sin embargo, según relató en su demanda, quienes en verdad debían controlar los cheques y tenían el poder de los mismos no fueron sumariados. Tras la pesquisa administrativa y judicial, no se pudo determinar la autoría de C.R. en los hechos.

Sin embargo, la situación no mejoró. La secretaria comenzó a ser acosada psicológicamente por sus jefes, según manifestó. Incluso la transfirieron de la Contaduría –lugar donde trabajaba desde hacía 20 años- al área de Defunciones, vinculada al cementerio municipal.

En junio de 2002, un psiquiatra le otorgó una licencia por síndrome depresivo severo. La mujer comenzó a tener problemas de memoria, olvidaba el camino a su casa, no podía bajar escaleras sin ayuda, tenía insomnio y pérdida de peso, entre otros síntomas.

Si bien en enero de 2003 regresó a trabajar en la Dirección de Recursos Humanos, sufrió una recaída de la depresión en abril siguiente. En 2004 le informaron que la iban a bajar de categoría, por lo que sufrió un shock nervioso y fue internada en el Hospital Pereyra.

Recién en abril del año 2006, tras algunas internaciones y con De Marchi como diputado nacional, la mujer volvió a su cargo tras 549 días de licencia por enfermedad.

En septiembre de ese año, C.R. inició una demanda ordinaria contra el municipio y la aseguradora de riesgos del trabajador (ART) reclamando 260 mil pesos en concepto de daño moral y prestaciones dinerarias.

Desde la ART contestaron que "una persona normal no se enferma porque analizan sus procederes" y que los hechos no han sido esclarecidos, por lo que no se sabe en verdad si la demandante es inocente. En paralelo solicitó ser excluida del proceso ya que se prestaron los servicios médicos correspondientes en su momento.

Con respecto al municipio, aseguraron que la mujer "tenía serios problemas familiares antes del hecho de la pérdida y sustracción de los cheques", además de negar los hechos tales como que fuera señalada como el chivo expiatorio del caso y que sufriera acoso laboral.

La jueza de la Primera Cámara del Trabajo, Elcira Georgina De La Roza, rechazó la demanda por acoso laboral pero aceptó el reclamo por un 47% de incapacidad que sufrió tras los hechos, ordenando a la ART a que pague una suma de 268 mil pesos.

Si bien la parte vencida impuso un recurso de Casación, la Suprema Corte de Justicia accedió a la medida y bajó la indemnización a 157 mil pesos.

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