Mendoza Mendoza
lunes 11 de abril de 2016

El cuidado de los adultos mayores en Mendoza está bajo un descontrol absoluto

El vínculo laboral casi siempre es en negro y la capacitación es anárquica. Esta desregulación se da mientras la expectativa de vida crece cada vez más

El cuidado de los adultos mayores en Mendoza es un descontrol absoluto. Básicamente hay dos problemas: la actividad laboral está plagada de irregularidades, ya que la mayoría de las contrataciones se hace en negro, y las capacitaciones son anárquicas, porque nadie controla la formación de las personas que luego asistirán a aquellos.

Esta desregulación cobra mayor trascendencia cuando se toma en cuenta que la expectativa de vida crece cada vez más y el ritmo de la sociedad actual les quita tiempo a las familias para el cuidado de sus mayores. En pocas palabras, cada vez hay más personas que atender y menos familiares que pueden hacerlo, porque deben trabajar.

Es un proceso casi irreversible y en expansión.

Por eso el trabajo de cuidador de adultos mayores cotiza cada vez más. Y por eso, justamente, llama la atención que las capacitaciones sean tan dispares y que no exista una fiscalización seria en este campo, que a medida que uno averigua advierte de que es un pantano.

Así lo reconocen especialistas cuando hacen un diagnóstico. PAMI, que tiene más de 4.600.000 afiliados, otorga un subsidio a quienes necesitan un cuidador, pero ignoran a quién contrata la familia del adulto para que lo cuiden y en qué condiciones lo hace.

Si ese es el funcionamiento en la obra social más grande del país, no debería llamar la atención, por ejemplo, lo que sucede en algunos hospitales para adultos mayores del Gran Mendoza, en los que, de acuerdo con personas que conocen el paño, hay 6 enfermeros para atender a 76 internados. Todos en negro y, a menudo, sin capacitación.

Juan Carlos Scipioni, presidente de la Fundación Gerontológica de Mendoza, son de esos profesionales que tienen la capacidad de explicar la medicina como un cuento.

En su relato, antes que nada, hace una clasificación indispensable.

Cuatro tipo de "viejos"
"Existen cuatro tipo de "viejos": los sanos, los sanos con enfermedades agudas (que recuperados vuelven a ser sanos), los frágiles y los geriátricos".

En ese esquema, los "viejos" frágiles son los que pueden cumplir con las actividades elementales, pero no con las instrumentales, que son conducir, cocinar, ir al banco.

Para eso necesitan cuidadores que los asistan en su domicilio y, eventualmente, en el hospital si los operan.

Los geriátricos, en cambio, no pueden realizar solo ni siquiera las actividades elementales: levantarse, vestirse, deambular, higienizarse y alimentarse.

En ese caso, lo que necesitan son lo que se llama ama geriátrica o asistente geriátrico, que es quien ayuda al médico en una residencia para adultos o en un geriátrico propiamente dicho.

Ahí radica la diferencia con el cuidador del adulto mayor, que no debe realizar tareas terapéutica aunque sí debe tener conocimientos básicos para identificar una eventual descompensación de la persona que está bajo su cuidado y entonces dar aviso al médico.

En ambos casos, sin embargo, no hay mayores diferencias en cuanto a la capacitación y a la relación laboral con el empleador.

"Son un desastre en cualquiera de los dos", dice Scipioni, y agrega que hay entidades que "aparecen de la nada" y forman cuidadores en pocas horas y sin ajustarse a una currícula básica.
La única capacitación que cumple con ciertos cánones es la que baja de la Nación, que se da casi todos los años y que en cada provincia es coordinada por universidades o por las direcciones de Adultos Mayores, que dependen generalmente de Desarrollo Social.

Los encargados en la provincia
En Mendoza los primeros cursos se dieron en 1996. En paralelo a las capacitaciones que dependen de Desarrollo Social de la Nación, la Dirección de Adultos Mayores dicta un taller que este año irá de abril a diciembre, con una clase por mes de tres horas.

De estas capacitaciones, a las que asisten alrededor de 25 personas, surge una suerte de registro que luego se utiliza para sugerir cuidadores a las personas que reciben un subsidio de la provincia.

De esa "ingeniería" es de la que se quejan algunos especialistas, que no conciben que tres horas por mes alcancen para considerar capacitado a alguien en este campo.

"El cuidador de adultos mayores está alcanzado por la legislación de los trabajadores de casas particulares", explicó Graciela Rogé, jefa del Programa de Prevención y Asistencia de Adultos Mayores de Mendoza.

PAMI y de ahí para abajo...
Roberto Ríos, coordinador de Promociones y Prestaciones Sociales de PAMI en Mendoza, fue claro en el mecanismo que utiliza la obra social respecto a los cuidadores de adultos mayores: "No tenemos ningún vínculo con los empleados que cada familia contrata. No tenemos cuidadores propios ni recomendamos; cada afiliado lo hace libremente".

Fuente:

Más Leídas