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viernes 22 de julio de 2016

El consumo en los bares y restoranes de Mendoza cayó 30%

Es con relación al invierno pasado, según la Asociación Empresaria Hotelero Gastronómica.

El consumo en el rubro de la gastronomía cayó en Mendoza 30% respecto al invierno del año pasado. Así lo informaron desde la Asociación Empresaria Hotelero Gastronómica y Afines (AEHGA).

Diario UNO recorrió los cafés del centro y recogió testimonios que ratifican esa cifra. Las vacaciones de invierno amortiguan la caída, pero de forma transitoria, y el horizonte se perfila complicado para el sector por el cierre del aeropuerto El Plumerillo durante tres meses.

"La baja se viene notando desde 2014. Pero este año es mucho más acentuada. Bajó el consumo y hubo aumentos muy altos de costos que no se pueden volcar a la carta porque los lugares estarían vacíos", dijo Fausto Manrique, vicepresidente de gastronómicos de AEHGA.

La caída tiene dos motivos. Por un lado aparecen quienes suprimieron las salidas a restoranes y cafés; y por el otro, aquellos que salen igual pero gastan menos que antes. Dicho de manera más simple: hay menos clientes y menos dinero disponible.

"Cuando más se nota es en los días de semana: ahí cayó alrededor de 50% el consumo. En cambio, los fines de semana siguen llenos los restoranes pero con un consumo mucho más acotado. La gente gasta 20% menos que el año pasado; no piden entrada ni postre. Esas dos situaciones dan el 30% de caída general", explicó Manrique.

"De venir dos veces al día, nuestra clientela habitual pasó a venir día por medio", dijo Carina López, de Caffé Jack.

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Sintonía fina en los aumentos
Los cafés de la peatonal Sarmiento atestiguan, por un lado, la caída del consumo, y, por el otro, los matices de esta realidad.

"Hay que tener cuidado con los precios porque ahora el cliente mira mucho más que antes los precios de la competencia. Por $2 menos se va al local de al lado", dijo María de los Ángeles Fernández, encargada del café Na More.

Verónica Monterrosa, encargada del café Essenzia, también afirmó que "desde diciembre, que empezó un período complicado, hay que pensar bien cómo subir los precios porque por poca plata el cliente se cambia de lugar".

Puestos de trabajo
"Lo que se ha tratado de hacer en el sector es no despedir gente. Y si se va un empleado no se remplaza", dijo Manrique.

La baja del consumo, en alianza con la suba de costos y los tarifazos de los servicios, atentan directamente contra los puestos de trabajo, ya que el margen de rentabilidad del negocio baja y una de las principales variables para "ajustar" son los empleados. "La realidad del sector se refleja en negocios cerrados o en venta. Hay una masificación de ofertas basadas en los costos bajos. Lo óptimo en la gastronomía es no bajar la calidad, pero lo que se hace es reducir servicios", agregó.

Cierre de El Plumerillo
"Si bien tenemos nuestra clientela fija, hay épocas del año donde hay una cuota muy fuerte de turistas. Y de setiembre a diciembre vamos a tener que lanzar ofertas para el público local", dijo Raúl Arenas, supervisor de una de las sucursales de Havanna.

"En julio –añadió la encargada de Caffé Jack– compensamos a medias los muy malos meses anteriores. Y eso fue por el turismo. Este es un rubro muy estacionario y más en la Peatonal".

"Cuando más se nota es en los días de semana: ahí cayó alrededor de 50% el consumo. Y en los fines de semana se consume menos" (Fausto Manrique, de la asociación de gastronómicos).
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