Mendoza Mendoza
domingo 26 de junio de 2016

El café más antiguo de Mendoza se abre paso a la modernidad con la 4ª generación

Los hermanos Pedro y Ramiro Alonso remodelaron el lugar después de 20 años. Ahora tiene una carta más variada pero conserva su sello: la atención personalizada a los clientes

Son casi las 17.30. Los negocios en el centro recién están por abrir sus puertas. En la esquina charla el secretario de Cultura, Diego Gareca, con algunos amigos y cruza la calle, por España, el diputado César Biffi. Recién se van tras tomarse un cortado. Adentro, ahora las paredes son blancas, antes eran verdes. Están radiantes. Recién pintadas.

En la esquina de Espejo y España, en pleno microcentro mendocino, el café Jockey Club, el más antiguo de la provincia y que abrió sus puertas en 1942 de la mano de Pedro Alonso, se renueva. La cuarta generación que ahora lo atiende le dijo sí al cambio. Y a los políticos, jueces, abogados y periodistas, esos clientes que pasan a diario por la barra a tomarse un café al paso, se les suman quienes antes lo veían desde afuera con una mirada esquiva y ahora pasan a sentarse para comerse un tostado de jamón crudo o unas masas finas.

El Jockey estuvo cerrado una semana este mes después de 20 años de haber tenido su última remodelación. Y el desafío era importante: conservar la tradición, pero incorporarle algunos toques nuevos. Y lo lograron.

Al frente del cambio estuvieron Pedro (29) y Ramiro (27) Alonso, los que representan la cuarta generación que está al mando del café. Pintaron, ampliaron la carta –antes no había–, cambiaron los proveedores, pero mantuvieron intacto su sello: la atención personalizada al cliente que sólo pueden dar los mozos que trabajan allí desde hace más de 30 años.

"¿Cómo estás, Ramirito? Te están esperando", le dice Manuel –tiene el pelo lleno de canas, usa moño y un delantal a rayas–, uno de los mozos, que tiene más de tres décadas en el café, al impulsor del cambio y señala a esta periodista. Lo llaman, claro, en diminutivo porque lo conocen desde que dio sus primeros pasos entre las mesas.

En el Jockey se respira un aire hogareño. Un ambiente cálido, amable, de amigos, de personas que charlan de la vida, de las noticias, un ambiente de quienes se conocen.

"Queremos que esto sea como la casa de los clientes en el centro. La persona entra acá y se la recibe con el nombre, con el diario en la mano; lo que se va a seguir manteniendo toda la vida es el trato hacia el cliente, que es lo especial que tiene este lugar. No sé si tendremos el mejor café pero creo que tenemos uno de los mejores servicios al cliente, eso lo hemos mamado de mi abuelo, que era una persona muy agradable y muy simpática que tenía muy buen trato hacia los empleados y los clientes y nos hemos criado con eso", cuenta Ramiro.

Comenta que antes de emprender la remodelación les preguntaron a los clientes qué querían mantener, qué cosas querían cambiar. "Ahora tenemos logo, nuestro propio café, hacemos las medialunas acá y contamos con nuestros propios alfajores. Ampliamos y tenemos una carta con precios muy accesibles para conservar al público que viene. Me encanta que venga todo tipo de gente y que se sientan cómodos acá. Lo de las picadas, por ejemplo, es nuevo", explica.

La idea de los hermanos es incluso crecer con la marca y, por qué no, hasta abrir una sucursal. "Queremos expandirnos porque es una lástima que con el nombre que tiene el negocio no se haya hecho antes, pero bueno, cada cosa a su tiempo", concluye.
Fuente:

Más Leídas