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jueves 16 de junio de 2016

El asesino de Paula Giglio, la periodista ultimada en 2014 en la Muni de San Carlos, atiende el quiosco del hospital El Sauce

Ezequiel Palleres (26) integra uno de los servicios de rehabilitación del neuropsiquiátrico. La familia pide justicia y el hospital asegura que no tiene el alta médica

La familia de Paula Giglio, la periodista asesinada a puñaladas en 2014 en la municipalidad de San Carlos, reclama, una vez más, al Estado de Mendoza justicia por la muerte de la joven. Su asesino, un esquizofrénico que fue declarado inimputable, desempeña tareas en el quiosco del hospital El Sauce en el que está internado por su enfermedad. La familia dice que si puede trabajar, puede ser juzgado.

Este sábado, al cumplirse dos años del homicidio, la familia organiza una marcha para pedir justicia no sólo por Paula, sino también por todas las víctimas de la inseguridad. La cita es a las 19 en Peatonal y San Martín, y hay que llevar una vela.

Pero esta vez la indignación de la familia es aún mayor dado que Ezequiel Palleres (26) trabaja por las mañanas en el quiosco del hospital psiquiátrico El Sauce en el que se rehabilita por su enfermedad.

Según la familia y un documento que muestran, al que tuvieron acceso a través de la ANSES, Palleres es empleado del gobierno de Mendoza desde febrero de este año. Sin embargo, esta información fue desmentida por el Ministerio de Salud. "Se le dan tareas en el quiosco por cuestiones de rehabilitación, pero no se le paga un sueldo", aclararon.

En los registros de la AFIP a los que pudo acceder Diario UNO, desde mayo de 2015 hasta abril de 2016, Palleres no tiene aportes como trabajador en relación de dependencia.

La mujer contó que en un principio creyó que se trataba de un chiste cuando se enteró, por un diario digital (MendozaPost), que el hombre trabajaba en el quiosco de El Sauce, "pero me puse a investigar con un contacto que tengo en la ANSES y con otras personas para que me verificaran la información. Ahí confirmé que era verdad", asegura Malena Giglio, hermana de Paula. Aunque el Estado niega que Palleres sea una persona a la que se le paga un salario, sí admiten que desempeña tareas.

"Antes de que matara a mi hermana, él ya estaba en tratamiento y estaba libre por la misma ley que ahora lo va a dejar en la calle otra vez. Después de que mató, le dan trabajo. El juez que lo declaró inimputable tampoco hizo nada", dijo Malena y agregó: "Si el asesino está sano para trabajar, está sano para cumplir condena y eso es lo que estamos exigiendo".

La directora del hospital, Marcela Prado, sostuvo que no tienen intención de darle el alta médica a Palleres, que eso no ha sido ni siquiera planteado, que tampoco tiene permiso para salir y que atiende un quiosco interno desde noviembre de 2015 en el que tiene contacto, en su mayoría, con personal de la misma institución.

"Este chico está internado desde ese episodio, está muy estable, tiene una evolución muy buena, ha respondido bien a la medicación. No trabaja, el hospital tiene un servicio de rehabilitación que tiene muchas actividades y una de esas es la del quiosco. Levanta los pedidos para el personal, no es atención al público, y si fuese así, está detrás de una ventana con rejas", aclaró la médica.

Afirmó que, como no tiene las condiciones afuera de la institución para estar controlado, no se ha planteado la posibilidad de darle el alta.

"Recibe la visita de la madre, estas cosas lo pueden desestabilizar. Nosotros atendemos a todos por igual", agregó.

La chica que quería ser monja
Paula Giglio fue asesinada a puñaladas en la municipalidad de San Carlos la mañana del 18 de junio de 2014 cuando había ido hasta allí a cobrar unas facturas. Ezequiel Palleres entró al edificio y, preso de un brote psicótico, la atacó con un cuchillo hasta dejarla sin vida. Dijo, después, que el diablo le había pedido que matara a alguien.

Paula colaboraba activamente con el convento de Carmelitas descalzas, al que pretendía ingresar, y trabajaba para reacondicionar una casa que había comprado recientemente, después de vender la vivienda familiar, en donde no quería vivir sola luego de que su familia se disgregara.

Se recibió de licenciada en Relaciones Públicas, pero además era productora del programa radial Reglas del juego, en Red 101.

Su homicidio causó una gran conmoción en toda la sociedad mendocina y en el mundo del periodismo.

"Tenemos un dolor muy grande porque quienes me tienen que garantizar justicia defienden al asesino de mi hermana, es indignante" (Malena Giglio, hermana de Paula Giglio)
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