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domingo 13 de agosto de 2017

De edificio récord a fósil en el Aconcagua

En los '90 se inauguró en Plaza de Mulas el hotel ubicado a mayor altitud de Latinoamérica. Hoy está en desuso.

El hotel de Plaza de Mulas nació como un proyecto ambicioso, ávido de alcanzar un récord mundial: el del hotel construido a mayor altitud del mundo. Pero hoy no es más que un fósil enclavado a 4.370 metros de altitud, en medio del Aconcagua.

A principios de la década de 1990 se inauguró con destino al récord Guinness. O al menos así se lo presentó. Sin embargo, hace cuatro años se abandonó y, a pesar de que funcionó durante más de dos décadas, la obra nunca se finalizó.

La vida del hotel estuvo más bien signada por un conflicto histórico entre la Provincia y los privados que lo gerenciaron, por la inviabilidad económica.

Se construyó y se mantuvo con helicópteros de la Fuerza Aérea y de Gendarmería. Si se rompía un vidrio o un caño, los repuestos no se podían subir en mula. Por eso era tan caro conservarlo, a pesar de que en temporada alta tenía ocupación total.

La demanda de turistas, en especial extranjeros, hizo que esa construcción inconclusa atesore muchísimas historias que aún hoy protege la majestuosa Cordillera de los Andes.

En múltiples habitaciones se alojaron personas de todo el mundo que llegaron hasta Mendoza para desafiar los 6.962 metros del Coloso de América.

Carlos Tejerina, eximio andinista, trabajó allí antes de ser guía, oficio al que le debe más de 30 cumbres.

Tejerina recuerda que el hotel "era muy lindo; paraba mucha gente, pero le faltaba calefacción y otros servicios".

Desde la Secretaría de Ambiente y Ordenamiento Territorial de Mendoza explicaron que el abandono no es patrimonio de esta gestión y que, por el contrario, se arrastra desde hace tiempo.

"Durante muchos años funcionó no con el nivel de un hotel sino con el de un refugio. Estaba proyectado construir una usina para generar energía, pero nunca se terminó. Había una habitación con 40 tubos de gas. Pero mantenerlo era muy caro y complicado", explicó Pablo Perello, jefe de Zona de Alta Montaña.

Lo que sí fue exitoso en su momento fue el servicio que ofrecía respecto a la comida y a las camas: comer bien y dormir en un colchón –y no una carpa iglú– era una diferencia que justificaba la tarifa.

"Hoy esa exclusividad se perdió porque los prestadores turísticos ofrecen camas en carpas estructurales, en domos, y un servicio de comida casi gourmet", dijo Perello.

Para el funcionario, no es el hotel ubicado a mayor altitud del mundo, porque "en Suiza hay algunos altísimos, pero probablemente esté entre los más altos".

¿Qué piensan hacer con esa construcción urbana en medio de la montaña? La idea es recuperarla. Que algún privado se haga cargo, pero esta vez de manera más prolija.
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