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domingo 21 de agosto de 2016

"Cuando sea grande quiero ser piloto de un avión de carga"

Tiziano Mattolini tiene 6 años y sueña con ser conductor de aeronaves, para seguir los pasos de su papá y su abuelo. Como regalo el día del niño, pidió un helicóptero. Lo apasionan los vuelos

Volar es uno de los deseos más profundos del ser humano. Por eso quizás, durante la infancia los aviones se lleven todos los aplausos e inspiren tanta curiosidad en los más pequeños, que cada vez que sienten pasar uno alzan las manos tratando de alcanzarlos y señalan maravillados hacia el cielo el lugar exacto de donde proviene el extraño ruido de turbinas y movimiento.

Al igual que a la mayoría de los chicos de su edad, a Tiziano Mattolini (6) le gustan los aviones. Pero cualquiera que lo conozca un poco más dirá que "le encantan los aviones". "Cuando sea grande quiero ser piloto de un avión de carga", dice en el living de su casa, mientras en la televisión coincidentemente pasan la película que narra la vida del piloto de la Primera Guerra Mundial Manfred von Richthofen.

"Para el Día del Niño pedí un helicóptero", cuenta mientras ordena en fila para la foto el resto de sus juguetes: aviones y más aviones, de todos los colores y modelos de distintas épocas.

Su padre, Enzo Mattolini (39), asegura que él no influyó de ningún modo a su hijo, pero eso habría que verlo, ya que se dedica a la lucha antigranizo, pilotando varias horas al día una de esas naves que magnetizan a Tiziano.

"Mi papá, Ricardo, fue de la primera generación de pilotos. Siempre hay alguien que arranca. La de piloto es una pasión rara. Cuando era chico quería ser aviador. Mi padre falleció manejando un helicóptero y eso casi trunca mi carrera, ya que tuve que esperar hasta los 21 para estudiar, porque mi mamá no quería saber nada con el asunto", sintetiza Enzo cómo llegó a convertirse en piloto.

"Mi papá vuela por encima de las nubes y les dispara para romper el hielo", explica Tiziano, que entiende la labor de su padre como un experto. Tuvo la oportunidad de subirse a un avión cuando tenía tres años y esa experiencia debe de haberlo marcado ya que no hace más que pensar en estas naves.
"Mi mejor amigo se llama Agustín y les tiene miedo a las alturas pero yo voy a llevarlo a volar y él va a ser mi copiloto", cuenta.

Entre las máquinas preferidas de Tiziano están también los aviones comerciales y los teledirigibles. Su superhéroe favorito es Superman y le gusta el traje de Batman con alas. Su inquietud por los aviones "vuelve loca" a su madre, Carina López (38), quien tiene que prestarle su tablet para ver documentales o películas en los que aparecen estas naves que tanto le fascinan.

Tiziano cursa primer grado en el colegio Tomás Alva Edison y todo parece indicar que está muy seguro de su futuro. Desea seguir los mismos pasos de su padre y su abuelo y conquistar el cielo en un aeroplano o un helicóptero.

En el Día del Niño su historia refleja la inocencia y autenticidad de una edad donde no existen límites para soñar y una época de la vida en la que imaginar es un juego cotidiano.
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