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domingo 15 de mayo de 2016

Crecen los multiespacios de arte para usar el tiempo libre

Se aprenden técnicas en seminarios cortos y se van con algo listo. No tienen una intención de aprendizaje formal. Quienes asisten lo toman como un momento de distensión. Dicen que ayudan a tener una mejor salud mental

"Libertad organizada es libertad obligatoria", dice el pensador de la Escuela de Frankfurt Theodor Adorno. Organizar el tiempo libre de forma tal que se convierta en una responsabilidad, en una carga más a las actividades de la vida cotidiana, ¿es disfrutarlo? Un grupo de emprendedoras entiende que no, que disfrutar de la libertad es simplemente eso, un acto placentero.

Bajo esta premisa y con la idea también de que las personas se vayan de los talleres con algo listo, un objeto creado por ellas mismas, se multiplican en Mendoza los multiespacios de arte. Lugares en donde en talleres cortos se puede aprender una técnica en unas pocas horas e irse con la satisfacción de lo hecho.

Romina Basile (37), es una de las emprendedoras que tiene en su casa un multiespacio de arte Alma diáfana, en Maipú, en donde organiza distintos tipos de cursos de acuerdo a las necesidades y demandas de la gente. "Lo abrí por una cuestión de que haya un lugar diferente, que además de aprender sea un espacio de distensión que vengan a pasar un rato diferente. Apuntamos a la evolución, el aprendizaje y crecimiento permanente y al equilibrio de la mente, el cuerpo y el espíritu, a través del arte. Buscamos que encuentren en lugar diferente, armónico, se hacen rondas de mate, algo para comer y compartir", explica.
La mujer busca a los profesores de acuerdo a la demanda y así ha organizado cursos tanto para adultos como para niños, como el de cocina que ya hizo en el verano y que repetirá en las vacaciones de invierno.
Una de las particularidades de estos talleres es que quienes van no tienen que llevar nada más que su presencia porque el costo, que puede ir desde los $250 hasta los $1.000, según el taller, incluye todos los materiales que se convertirán en un producto que se llevarán a sus casas.

"Es totalmente positivo, vas aprendiendo también, tratamos de armar los talleres de acuerdo lo que piden, son grupos reducidos para que se sientan cómodos, que cada uno encuentre su momento, muchas mujeres me han dicho que hacía años que no salían de sus casas para pasar un momento para ellas", cuenta.

Cinthia Cona (30) tiene junto con una compañera el taller "Con tinta de artista", en Godoy Cruz. El espacio nació con la idea de tener un lugar interdisciplinario en el que en algunas pocas horas, quienes fueran pudiesen llevarse algo listo a su casa. Esta es una de las grandes diferencias con otros talleres culturales en donde la persona tiene la "obligación" de asistir y aprender durante por lo menos un año.

"Muchos van como un momento para salir de las actividades cotidianas, hacer algo recreativo con las manos que ayuda mucho a la mente y de paso se hacen amigas. Son talleres tipo seminarios que duran entre 3 y 4 horas. Te vas con algo terminado a tu casa y eso es muy motivador, empuja mucho", cuenta Cinthia.

"Es como terapéutico pero de corto plazo, la diferencia que yo noto es la relación que tenemos con los profes, no es sólo mi beneficio, sino que a ellos también se les paga bien. Priorizamos al tallerista y a la persona", comenta Romina.
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