Cooperativa de jóvenes con capacidades diferentes vendió sus productos a la UNCuyo

La Universidad compró 82.000 bolsas de polipropileno a la Cooperativa La Rañatela. Se trata de una iniciativa de inserción económica y social. Se utilizarán para la campaña de reciclado de basura de la Casa de Estudios.

Más de 50 personas con capacidades diferentes conforman la Cooperativa de trabajo que elabora las bolsas de polipropileno que utilizará la Universidad Nacional de Cuyo para la separación, clasificación y reciclado de la basura que se genera en el Campus. El proyecto es una iniciativa del ICA y se promueve a través de la campaña de comunicación y concientización SePaRa.

Las bolsas se compraron a La Rañatela, cooperativa integrada por jóvenes con síndrome de Down, diferentes capacidades intelectuales, hipoacusia y déficits motores que producen día a día bolsas de polipropileno, ecológicas, de papel y que también confeccionan ropa de trabajo. Con esta compra la Cuyo promueve una verdadera inserción económica y social de los jóvenes y fomenta una inclusión real con la comunidad.

Durante el acto de entrega y recepción del material, Leandro Coria, uno de los supervisores de la Cooperativa, agradeció a la Universidad la oportunidad que le da a este grupo de chicos que son los verdaderos productores del material. Explicó que a través del trabajo que realizan en la Cooperativa todos se sienten útiles y que muchos de estos jóvenes ayudan económicamente a sus familias.

"Estas acciones cumplen con el objetivo de seguir un modelo integral de gestión", dijo Fernanda Bernabé, coordinadora de Gestión Contable y Presupuestaria de la UNCuyo.

También explicó que dentro de ese modelo se atendió, en primera instancia, una necesidad concreta del Instituto de Ciencias Ambientales, sobre la que trabajaron los responsables del Programa de Economías Alternativas de la Secretaría de Desarrollo Institucional junto con la gente del Programa Universidad Transparente, a través del eje Contrataciones Abiertas. De esta unión de esfuerzos surgió la primara compra con la aplicación de la Ley de Economía Social.

La idea es utilizar esta misma metodología para todas las contrataciones futuras, en los rubros pertinentes. Esta suma de partes tiene dos fines, uno que la compra impacte en la escala de estos emprendedores y otro tener nuevos proveedores, agregó Bernabé.

Roberto Valverde, de la Secretaría de Desarrollo Institucional, se refirió al Programa Economías Alternativas que se creó, con el propósito de acercar la Universidad a las cooperativas, empresas recuperadas y a los microemprendedores locales.

En ese contexto la Universidad se propone trabajar en una misma dirección con el Penal provincial. "Ellos tienen líneas de producción como por ejemplo, calzados de seguridad que están elaborando para las fuerzas armadas y que también se podrían utilizar en la Universidad, para el personal de mantenimiento, los jardineros, por ejemplo. Todos estos cambios e iniciativas forman parte de la decisión de vincularse con los sectores socio-productivos, sobre todo con economías locales. Usar el poder de compra de la Universidad, por llamarlo de alguna manera, para favorecer a estos emprendedores", dijo el vicerrector, Jorge Barón.

En tanto que Peter Tomas, director del proyecto Gestión de Residuos y Recuperación de Materiales Reciclables en el Campus de la UNCuyo destacó la calidad del material, que es fundamental, porque no sólo se utiliza para recipientes sino que es manipulado por el personal de maestranza, lo que indispensable la calidad y seguridad de los cierres, con lo que la empresa cumple ampliamente. Comentó, además que estas cooperativas son tan competitivas como cualquier empresa, en precio, calidad y tiempo de entrega.

La Rañatuela
Telaraña que teje oportunidades, ese es el significado del nombre de esta cooperativa de jóvenes con discapacidad.

Es una cooperativa de trabajo integrada por 50 chicos con síndrome de Down, discapacidades intelectuales, hipoacusia y déficits motores que trabajan día a día en la producción de bolsas de polipropileno, ecológicas, de papel y en la confección de ropa de trabajo. Todos trabajan 16 horas semanales, en 2 turnos, y son supervisados por 6 personas, la directora, Marcela Segovia, la mentora del proyecto, Lorena Coria y Leandro Coria, entre otros.

La empresa funciona en un edificio de la Municipalidad de Maipú, allí tiene su propio taller de serigrafías con un servicio de impresiones y fotocopias.

Fuente: Prensa UNCuyo.
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