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domingo 18 de septiembre de 2016

Control vial: sin radares y sólo 11 alcoholímetros

La policía no tiene ni un cinemómetro para multar exceso de velocidad y son escasos los aparatos para detectar conductores ebrios. De 78.520 infracciones hechas hasta agosto, solamente 10 fueron por alta velocidad

"Ver el noticiero me llena de impotencia y bronca. Está lleno de historias de pendejos boludos como yo que no entienden que si tomás no tenés que manejar. Yo fui a un asado y cuando quise volver a mi casa ya estaba ebrio. Mis amigos me quisieron frenar, pero salí como loco, sin prenderme el casco. En una rotonda me caí y terminé con traumatismo de cráneo. Hoy estoy cuadripléjico y nunca voy a poder estudiar arquitectura, que era lo que soñaba", cuenta, con dificultad para hablar porque tiene medio cuerpo paralizado, Ángel Correa (24), un joven de San Martín que junto con Luis Alberto Leal, quien atravesó un accidente similar, escribió un libro para aconsejar a los jóvenes que no cometan el mismo error que él y que casi le costó la vida.

Los accidentes que protagonizaron Ángel y Luis –combinando alta velocidad y alcohol– se repite una y otra vez cada fin de semana en la provincia. Tal vez algunos no llegan a colisionar porque casualmente los interceptó un control policial. Sin embargo, esos controles que salvan vidas son cada vez más escasos por una inexplicable razón: la policía no tiene ni un radar (cinemómetro) para detectar las altas velocidades y sólo cuenta con 11 alcoholímetros para distribuir en toda la provincia.

La consecuencia se puede ver claramente en los números de las infracciones viales detectadas hasta agosto. En 8 meses, los efectivos locales labraron 78.510 actas, de las cuales sólo 10 son por exceso de velocidad y 1.632 por estado de intoxicación alcohólica.

"Cuando asumimos nos encontramos con 4 radares rotos que no estaban homologados por el Instituto Nacional de Tecnología Industrial, que es imprescindible para que se pueda tomar como prueba legal. El tema es que hoy cuesta más caro repararlos que comprar nuevos. Por eso en la ley de emergencia incluimos la compra de 8 radares, pero la licitación se cayó porque las ofertas no cumplían con los requisitos técnicos que buscamos. Ahora se volverá a hacer y espero que antes de fin de año podamos tenerlos", explicó, esperanzado, el director de Seguridad Vial, Oscar Hómola, admitiendo que la carencia de esa tecnología anula prácticamente la efectividad de los controles de velocidad, ya que de detener a algún automovilista por esa razón, el policía no tiene cómo comprobar el exceso de velocidad.

Una muestra más de ello se refleja en la encuesta que la Universidad Siglo 21 realizó en Mendoza. Allí el 61,8% de los encuestados admitió conducir a una velocidad superior a la permitida y sólo el 17,6% fue multado por cometer alguna infracción.

Una de las razones por las cuales la primera licitación para comprar radares no funcionó fue que los oferentes proponían incorporar la tecnología de la fotomulta –como la que implementó San Martín–, pero las autoridades prefieren usar los cinemómetros o radares "porque buscamos que sea una medida preventiva junto con el control policial y que genere conciencia. Las fotomultas se hacen sin que el conductor lo detecte, después le llega al domicilio la multa y hasta hay instructivos en internet sobre cómo hacer un descargo porque muchas veces la fidelidad es cuestionable. No queremos recaudar solamente, sino que baje la accidentabilidad", expresó Hómola.

Sin alcoholímetros no se puede
"Esa noche tuve un cumpleaños. Jodí, tomé, tomé un poco de más. Salí y caminaba tambaleándome, pero igual agarré la moto y salí. En el accidente me rompí las vértebras T6 y T7, y no pude caminar más", recuerda Luis Alberto Leal (24), sobre el choque que en el 2009 lo dejó en una silla de ruedas.
Él no esquiva su responsabilidad sobre el accidente que provocó, pero en algún momento imaginó que tal vez un control policial pudo haberlo frenado a tiempo.

Las cifras de la fatalidad vial indican que hasta el 15 de setiembre se habían producido 94 decesos en Mendoza. De ellos, 56 fueron entre las 20 y las 8, sobre todo los fines de semana.

Para este próximo fin de semana, la Policía de la provincia sólo cuenta con 11 alcoholímetros que deberá distribuir en todos los controles nocturnos y de madrugada que pretenda hacer.

"Como la homologación se va venciendo, el número de alcoholímetros va cambiando todo el tiempo. Hoy tenemos 11 operativos y en pocos días podrán ingresar otros. Además, varios municipios del Gran Mendoza tienen sus propios alcoholímetros y eso suma a la hora de controlar", contó Hómola.

Sin embargo, en la mayoría de los casos los controles comunales son escasos los sábados y domingos, y sobre todo en la noche cuando según las estadísticas se produce la mayoría de los accidentes fatales.

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