Mendoza - Malargüe Malargüe
lunes 31 de octubre de 2016

Cómo vivió Bardas Blancas la proyección de "su" filme, Arreo

Arreo, el documental premiado en el mundo, se emitió en el pueblo rural malargüino cerca de donde se rodó.

A 60 kilómetros de Malargüe se encuentra Bardas Blancas, un pueblo de alrededor de 300 habitantes, enclavado en medio de la cordillera. Eliseo Parada, el puestero quien junto con su familia protagonizó el documental Arreo, vive allí, en "medio de la nada".

En Bardas Blancas hay una calle empinada, la única, que vertebra la arquitectura del pueblo. A sus lados se "levantan" con timidez algunas pocas casas, un cetro de salud, una oficina del Registro Civil, un colegio albergue y un destacamento de la Policía. La calle no tiene más de 500 metros.

Bardas Blancas es el pueblo más cercano al puesto donde Eliseo tiene el ganado que en la temporada arrea durante semanas para vender y así vivir. A ese puesto únicamente se puede acceder a caballo.

Eliseo resume el ADN de su pueblo y de los trabajadores rurales. Tato Moreno, cineasta mendocino, fue el vehículo para llevar la historia de Eliseo a la ciudad, al país y al mundo.

Paradójicamente, al documental, que ganó premios en Italia, México y Argentina, no lo habían visto casi ninguno de los pobladores de Bardas Blancas.

Por eso desde la Secretaría de Cultura decidieron proyectar Arreo el viernes a la noche en su "tierra" natal, en el marco del festival de cine Mirada Oeste. La proyección se hizo con la presencia del director Tato Moreno y la familia protagonista, los Parada.

En el pueblo se produjo una revolución. Alrededor de 250 personas, algunas llegadas desde Malargüe, se juntaron a ver la película al aire libre, bajo un cielo estrellado, quizá "el más hermoso de todo el mundo", como dijeron por ahí cuando terminó la proyección.

El resto de los 300, los que faltaron, tal vez estaban trabajando en algún puesto, ya que octubre es mes de parición, como enseña el documental. Se puede especular con esto porque a lo largo de la hora y media que duró Arreo nada existió en el lugar salvo la proyección del filme.

Códigos propios, escenas únicas
Una pantalla, un proyector, sillas. Esa fue la postal que la delegación de periodistas y críticos de cine de todo el país se encontró cuando llegó junto a funcionarios de la Secretaría de Cultura a Bardas Blancas. Todo se armó sobre un espacio verde y escalonado contiguo al centro comunitario.

Los espectadores llegaron en familia, paulatinamente. Se saludaron entre todos. Los Parada, símbolo de la cultura de Bardas Blancas, signada por ancestros que surcaron las montañas arreando, fueron el centro de atención.

Una vez que el documental empezó, sólo se escucharon los ruidos del filme. A través de los parlantes se oyeron los perros arrieros, cuyos ladridos contestaron los perros que se paseaban entre los espectadores.

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Película con mirada social
"Malargüe. Una familia de puesteros. Su oficio peligra; su historia ilumina", reza el afiche oficial de Arreo.

Tato Moreno, director del filme, contó que un día Eliseo Parada, protagonista de Arreo, le pidió expresamente que contara su historia.

Eliseo y su esposa, Juana María Moyano, "puesteros trashumantes del Sur de Mendoza deben enfrentar la amenaza que representa el 'progreso' para su única fuente de sustento, y la incertidumbre de no saber por cuánto tiempo más sus propios hijos mantendrán esta tradición de pastores, transmitida de generación en generación", describe la sinopsis oficial.

El documental narra la historia de los Parada, un caso testigo. Y, entre otras cosas, aborda sin golpes bajos un problema recurrente en nuestra historia nacional: el éxodo de los trabajadores rurales a la ciudad, algo que se cierne sobre los puesteros del Sur, con las consecuencias que eso entraña.

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